En El País

Cienfuegos y su ‘falta a la verdad’ en la desaparición de los 43 normalistas




octubre 17, 2020

El general Salvador Cienfuegos tiene una historia militar en Guerrero, donde fue jefe de la Novena Región en el año 2008, cuando 13 personas fueron decapitadas, la mitad militares; además era el titular de la Defensa Nacional en 2014, cuando el ataque a los normalistas de Ayotzinapa

Texto: Marlén Castro / Amapola

Fotografía: José Luis de la Cruz

Chilpancingo, Guerrero– El ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, detenido este jueves en Estados Unidos por supuestos vínculos con los Beltrán Leyva “faltó a la verdad” en el caso Ayotzinapa cuando declaró públicamente que el Ejército no había intervenido la noche de la desaparición de los 43 normalistas porque ese día “en el cuartel del 27 Batallón no había personal ni vehículos disponibles para atender la emergencia”.

El general Cienfuegos declaró lo anterior al periodista Jorge Fernández Menéndez del diario Excélsior y el contenido de esta entrevista fue publicado el 10 de julio del 2015.

Con base en esta declaración, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) consideró en la recomendación por el caso Ayotzinapa, hecha pública en noviembre del 2018, que el general “faltó a la verdad y confundía a la opinión pública”.

La recomendación 15VG/2018 sobre el caso Ayotzinapa tiene un apartado titulado Aspectos incidentales del Caso Iguala relacionado con cuestiones militares, en el que se analiza esta declaración del entonces secretario de la Defensa Nacional.

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Esa entrevista publicada en el diario Excélsior tuvo por título: “Qué bueno que no actuamos en el caso Iguala”. En ella, Cienfuegos asegura que “el día de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa no había personal ni vehículos disponibles para atender la emergencia y qué bueno que fue así, porque de haber salido hubiéramos creado un problema mayor”.

Agrega que se hubiera creado un problema mayor porque, de haber actuado, los soldados se hubieran puesto a las órdenes de la autoridad local, es decir, al servicio de los policías municipales que “hoy sabemos que estaban coludidos”.

De acuerdo con esa versión de Cienfuegos, el día 26 de septiembre del 2014, no había personal en el 27 Batallón con sede en Iguala porque “la gente destinada a atender cualquier emergencia había salido desde la mañana a atender un accidente de una pipa que traía un líquido muy tóxico y hasta en la noche se solucionó ese problema y, cuando esta gente regresa, ya habían sucedido esos hechos (la desaparición de los normalistas)”.

La CNDH anota en la recomendación que en esas declaraciones de Cienfuegos “se observa que contienen algunos aspectos que pudieran llegar a confundir a la opinión pública, lo cual puede traducirse en una falta al derecho a la verdad”.

Argumenta que esa información de Cienfuegos no es cierta ya que los mandos del 27 Batallón de Infantería dieron seguimiento a los normalistas desde su arribo a las inmediaciones de la ciudad de Iguala, a través de información proveniente del C-4.

Además de que dos elementos de la misma Unidad militar observaron algunos acontecimientos en distintos puntos de la ciudad.

“Es decir, que el Ejército conoció de detenciones en la calle Juan N. Álvarez y la detención del autobús 1531 en que viajaban los normalistas, ocurrida en el Puente del Chipote y de las acciones para que los mismos descendieran de esa unidad automotora”, establece la CNDH en esa recomendación.

Ambos lugares son los sitios en los que los 43 normalistas fueron vistos por última vez.

Su paso por Guerrero

El general Cienfuegos fue comandante de la Novena Región Militar con sede en Guerrero, entre 2007 y 2009.

Cienfuegos era el comandante de esta región durante uno de los episodios de violencia más recordados en la capital guerrerense.

El domingo 21 de diciembre del 2008, 13 personas fueron halladas decapitadas en distintos puntos de la capital. Entre las víctimas, había ocho efectivos militares.

Todos esos soldados decapitados pertenecían a la 35 Zona Militar, con sede en Chilpancingo. Los soldados decapitados desaparecieron desde el sábado 20 de diciembre, al salir de descanso de la misma zona militar.

El 6 de junio del 2009, Mateo Torres Aguirre, quien fuera coordinador operativo de la Policía Preventiva de Chilpancingo, desapareció también de la puerta de la 35 Zona Militar.

“El Comandante Mateo”, como era conocido en la policía municipal, acudió ese día a las instalaciones de la 35 Zona Militar a cobrar su pensión como militar retirado.

Una patrulla de policías municipales se quedó a esperarlo fuera del cuartel. Algunos de esos policías declararon que lo vieron caminando de regreso al módulo de vigilancia, cuando una patrulla de militares les pidió retirarse porque estorbaban.

Los municipales decidieron dar la vuelta pero cuando regresaron se estacionaron nuevamente en el lugar, pero “El Comandante Mateo” jamás apareció.

Cienfuegos era todavía el jefe de esta Zona Militar.

El general fue detenido precisamente por una investigación en Estados Unidos por su presunta vinculación con los hermanos Beltrán Leyva, iniciada desde los años en que Cienfuegos fungió como comandante de la IX Región Militar.

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Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

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