Opinión

El arte pop en Los Ángeles, California




enero 24, 2023

Liz Taylor con sombras turquesa, labios rojos, cabello negro y fondo azul eléctrico, por Andy Warhol; obras de Roy Lichtenstein: lo más camp-onomatopéyico del arte pop

Por Évolet Aceves
Twitter: @EvoletAceves

El arte pop nace en los Estados Unidos de América a finales de los años cincuenta e inicios de los sesenta, perdura hasta el día de hoy aunque con herramientas y representantes distintos. Los estados donde tuvo su auge inicialmente fueron Nueva York y California, especialmente las zonas con mayor interacción cultural: Manhattan y Los Ángeles, respectivamente.

Aquella época en que todo comenzó estaba impregnada por la ola de la psicodelia, en el diseño gráfico y textil, en la moda, en la publicidad y, por supuesto, en las bellas artes —música, pintura, cine, fotografía, teatro, escultura—, en fin… en todos lados. Pero también estaba en auge el revuelo causado por el científico e inventor mexicano, Guillermo González Camarena, quien en la década de los sesenta creó el sistema bicolor simplificado, es decir, la televisión a color.

Aunado a este evento que evolucionó la forma de ver el mundo, también estaba presente la guerra de Vietnam, y, como bien se sabe, toda guerra conlleva, da a luz, a expresiones artísticas que surgen de su impacto en la sociedad. El movimiento hippie está íntimamente relacionado con este evento, pues este surgió a manera de protesta y oposición a la violencia, siendo los protagonistas jóvenes pertenecientes a las clases media y media-alta y que proclamaban amor y paz.

La juventud, los artistas, publicistas y modistas, revolucionaron a la sociedad dándole una estética distinta, novedosa, a color. En la moda, Yves Saint Laurent y Halston —si bien no reemplazaron por completo— compartieron el emporio de la alta costura, entonces protagonizado por Coco Chanel y Christian Dior. Los nuevos dos genios del vestuario pasaron a la historia del vestido a través de sus innovadores diseños, utilizados por las celebridades y por todo aquel que quisiera verse groovyLa segunda mitad del siglo XX había empezado.

Rápidamente, el arte pop se difundió por todo el mundo, esto debido a la cercanía de lo pop con la sociedad; lo popular de la cotidianeidad.

Actualmente, el arte pop en California está en su apogeo en tres de los museos más grandes de Los Ángeles. En Los Angeles County Museum of Art (LACMA), The Broad y The Academy Museum of Motion Pictures. En esta ocasión me centraré en los dos primeros, en donde hay exposiciones temporales dedicadas exclusivamente al arte pop.

En The Broad están Andy Warhol, Roy Liechtenstein, Jasper Johns, y, aunque no pertenece al arte pop pero el curador seguramente decidió incluirlo por su estrecha relación con Warhol, también hay un segmento dedicado a Jean-Michel Basquiat.

Andy Warhol es el mayor exponente del arte pop, el exponente primigenio, el creador de las coloridas imágenes pastel hechas a base de impresiones de fotografías serigrafiadas sobre telas o mallas, instrumento que, junto a su creatividad, lo llevaron a la cúspide de la fama a raíz de su primera serie: Marilyn Monroe.

En The Broad tuve la oportunidad de ver en persona a la extraordinaria Liz (1963): la bella Elizabeth Taylor con sombras turquesa, labios rojos, cabello negro y fondo azul eléctrico; las famosas latas de sopa Campbell (1962), unas abiertas, otras cerradas; Mao Tse Tung —Mao (1973)— con plastas de pintura acrílica roja y azul sobre lino, como si aún estuviera fresco; un Elvis Presley (1963) con un lienzo en fondo plateado —el color favorito de Warhol; Twenty Jackies (1964): Jackie Kennedy a blanco y negro multiplicada 20 veces en el mismo lienzo; pero también sus dibujos tempranos —pues hay que considerar que Warhol fue igualmente un excelente publicista y dibujante— y sus posteriores obras no-serigráficas, en las que la influencia de la publicidad se hace evidente, misma que reproduciría después en el único mural que hizo junto a Basquiat.

De Roy Lichtenstein había obras sobre lienzo de grandes dimensiones, hechas con aceite y magna —pintura acrílica a base de resina. Lo más camp-onomatopéyico del arte pop radica precisamente en este majestuoso artista, que basa su obra a partir de los cómics de los cincuenta y sesenta. Obras portentosas. Una mujer rubia, desnuda, con un collar de perlas y expresión preocupada, hecha a base de puntillismo degradado: Nude with Pyramid (1994); Interior with African Mask (1991), cuadro en el que aparece una sala con sillones blancos simétricamente atravesados por delgadas líneas negras, al fondo una mesa de cocina con sus respectivas sillas, a un costado un mueble con decoraciones varias y una máscara africana casi imperceptible; Mirror #1 (1969): un espejo a blanco y negro en el que dan ganas de reflejarse para verse como uno de sus personajes; I… I’m Sorry!(1965-66): una mujer rubia espléndidamente triste, con sus labios rojos y brillantes, sujetando con su brazo el tronco de un árbol y con una lágrima brotando pasionalmente de su lagrimal, un globo en forma de nube —como en las historietas— indicando un pensamiento: I… I’m Sorry!

En el LACMA, junto a una vasta exposición de pinturas y esculturas del siglo XX —compuesto por obras de Archipenko, Dix, Modigliani, Exter, Braque, Kahlo, Dalí, Picasso, Rivera, entre otros—, había en otra sala obras expuestas de Liechtenstein y Warhol. En uno de los pasillos está exhibida la pintura más grande en extensión del inglés David HockneyMulholland Drive: The Road to the Studio (1980), hecho de acrílico sobre lienzo. Cabe mencionar que Hockney llegó para establecerse en los Estados Unidos, principalmente radicó en Los Ángeles, ciudad en la que realizó la mayor parte de su obra plástica. Es uno de los pocos representantes aún vivos del arte pop —tiene 85 años—, su reconocimiento comenzó principalmente a partir de la década de los ochenta.

Y hablando de artistas contemporáneos, no quisiera dejar de mencionar la obra de Joey Terrill, artista plástico pop a quien tuve el gusto de entrevistar en su estudio de Los Ángeles hace unas semanas, tras haber visto su serie, Chicanos invade New York (1981), en el primer piso del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.

En otro piso del LACMA estaban exhibidas obras propias del modernismo, en el diseño industrial, gráfico y de modas, hechos en los sesentas en la Europa nórdica (caí en cuenta de que, claramente, los diseños de las sillas de Clara Porset son tardías imitaciones, por no llamar copias, del sueco Bruno Mathsson y el dinamarqués Jens Risom). Una cama para niños de dos pisos, sillas, collares, escaleras para libreros, vestidos con corte de campana y estampados de grandes círculos, un caballito con resorte metálico para la diversión de los niños de antes, estupenda publicidad de mobiliaria, cubiertos de acero y platos de plástico, vasos de vidrio de colores distintos y de siluetas multiformes —quizás algunos de estos utensilios suenen muy ordinarios, pero su diseño modernista los vuelve únicos; objetos que, por supuesto, fueron producto de la influencia del arte pop en el diseño europeo.

***

Évolet Aceves escribe poesía, cuento, novela, ensayo, crónica y textos híbridos. Psicóloga, fotógrafa y periodista cultural. Estudió en México y Polonia. Ha colaborado en revistas y suplementos culturales, como: Pie de Página, Nexos, Replicante, La Lengua de Sor Juana, Praxis, La Libreta de Irma, El Cultural (La Razón), Revista Este País, entre otros. Fue galardonada en el Certamen de ensayo Jesús Reyes Heroles (Universidad Veracruzana y Revista Praxis, 2021). Ha realizado dos exposiciones fotográficas individuales: México Seductor (2015) y Anacronismo de la Cotidianeidad (2017). Ha trabajado en Capgemini, Amazon y actualmente en Microsoft. Esteta y transfeminista.

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