Opinión

Lilas, cenizos y trompillos en flor: Un recuento de la primavera




mayo 24, 2025

Mi invitación es a que los esfuerzos de las más privilegiadas, aún en la precarización, se enfoquen en observar las formas que tiene la violencia para dividirnos, llenarnos de misoginia, de olvido, nos hace callar y nos hace ceder lugares para mantener un engrane que se beneficia de que las mujeres no estemos ocupadas en nuestros asuntos

Por Eloísa Arenas

“la retórica del menosprecio, activada a través de la voz
y el silencio por quienes deben procurar la justicia,
es la estrategia política más efectiva
para producir la contención o sujeción de las mujeres
en su lucha por sus derechos; nos ven y nos oyen,
incluso a veces nos escuchan, pero no les importa”
-Clara Eugenia Rojas Blanco[1]

¿Quién soy yo para no dar mi opinión? El yo es una figura de enunciación poética que permite la conexión e identificación con un tú, lectora, el yo poético te habla y dirige un mensaje, pero la magia es que tú también eres yo. Ser mujer en su mayoría significa defender la vida y la belleza. En mi familia, fueron mis abuelas, mi mamá y mis tías las que me cuidaron desde que rompí mi huevo y mis colmillitos de cachorra afloraron. Salida de la vulva de mi madre, nutrida por la leche de sus senos, en manada, todas ellas estuvieron pendientes de mi alimentación, de mi sueño, de mi vestido; me enseñaron a hablar, a cantar, a decir cuentos, pero también a gruñir y a morder cuando era necesario o a cerrarle la puerta a quien se merece. Mi mamá y mis tías, se cuidaron entre ellas, lamiéndose las heridas que dejaron las violaciones, los golpes, los abusos, las decepciones de los hombres en cada una de sus historias. Mi madre y sus amigas se cuidaron y se apoyaron en secreto para realizarse los abortos cuando nadie más les tendió la mano. Mis vecinas han sido las que están pendientes de quiénes circulan por el barrio, son las que ofrecen un plato de fruta, una rebanada de pastel, cuidan a las crías cuando madre tiene que ir al seguro. Las mujeres nos levantamos temprano y revisamos que los bienes sigan dando frutos, que si el cenizo ya dio flor, que si el arbolito de granadas, que si la gallina puso dos huevitos y no se la han comido los perros. Que si el marido no llegó, que si los hijos no fueron a trabajar otra vez, que si una chica grita en la madrugada hay que salir a ayudarla. Que si juntamos una ropita, hay que barrer la banqueta, organizar un bazar, una tanda, llorar juntas.

A nivel local, de marzo a la fecha, los niños, las niñas y las mujeres de Ciudad Juárez, hemos sido violentados/as como colectivo. Se supone que se investigan alrededor de 69 casos de abuso sexual infantil en distintas guarderías,[2] según datos de la fiscalía general del estado. Desde el 10 de marzo, Leticia Guzmán España se encuentra luchando por su vida tras los golpes, violación y tentativa de feminicidio por parte de José Luis N., quien se encuentra ya detenido y en proceso de investigación.[3] Las instituciones universitarias no se han posicionado claramente ante las denuncias por acoso y omisiones hacia su alumnado, a pesar de las movilizaciones por parte de las estudiantes.[4] El tribunal colegiado del décimo séptimo circuito de Ciudad Juárez, le concedió un amparo al violador Aristeo Baca, en detrimento y revictimización de una niña y su familia.[5] Miles de mujeres desaparecidas y asesinadas siguen siendo revictimizadas por el órgano que debería procurarles. Hace falta estar muy ensimismadas, muy ensimismados, para no querer observar la sistematicidad con que somos tratadas desde el vientre de nuestras madres.

Seguramente, me faltarán muchos más datos para poder compartir la desgarradura en la que vivimos. Retrocesos políticos transnacionales. Burlas mordaces del narco estado quien frente a los ojos de toda la humanidad borró las evidencias que encontraron los colectivos de madres buscadoras en el estado de Jalisco. Hay quienes aseguran que nosotras vivimos una guerra de baja intensidad, yo no pienso así, ¿sí topas que es una guerra declarada, cínica e histórica? Lo que pasa es que somos despreciadas, víctimas de quinta, las locas, las exageradas, objetos para consumo y desecho. Tengo mis limitaciones, soy consciente de ser una sujeta epistémica parcial, como me han enseñado mis maestras, me ubico en la frontera de Ciudad Juárez con Estados Unidos, vivo la lesbiandad, conocedora de experiencias profundas que se han construido siempre en vínculo con otra, mi metodología de existencia tiene perspectiva feminista y poética. Mi esfuerzo radica en hacer política diariamente, por medio de mi voz, de mi cuerpa inaccesible a los hombres, en la ruta, caminando, ocupando con digna rabia los espacios, manteniendo viva la amora y la memoria.

El feminismo es un movimiento social e histórico, no debemos olvidar que ha surgido para la emancipación de las mujeres y de la tierra, porque defiende la vida de la opresión que el sistema patriarcal ejerce sobre nuestros cuerpos biológicos de mujeres, misma que se traduce en parasitación crónica, inmovilidad, sequía y muerte. Cuando las mujeres defienden su vida por la vida, en consecuencia otros cuerpos se ven beneficiados: el abuelo ralámuli come sopa caliente, el hijo aprende a ser un adulto funcional, el muchacho homosexual puede cumplir sus sueños, una lesbiana vuelve a sí misma, el transeúnte camina por la calle limpia y cuando se cansa puede sentarse a la sombra de un arbolito que la vecina ha cuidado. El problema es que como mujeres con “presunta capacidad paridora”,[6] bajo la obligatoriedad heterosexual, seguimos siendo fuerza de trabajo gratuita que una élite instaura a costa nuestra. La pirámide capitalista, sexista, racista, clasista, adultocéntrica y depredadora de la vida.

Como defensoras del feminismo, nuestros análisis y acciones deben ser interseccionales, que es lo que como movimiento se ha aprendido de las críticas que otras mujeres aún más oprimidas por los hombres y por otras mujeres han abonado a la lucha y a la reflexión. Entonces se trata de una lucha colectiva, consciente y abogadora de la inclusión de todas las niñas y mujeres: las nativas originarias de los suelos que pisamos, las discapacitadas, las consumidoras de sustancias, las negras, las migrantes, las lesbianas, las que viven con VIH o alguna condición crónica, las autistas, las que están privadas de la libertad, las esclavizadas sexualmente, las que viven en situación de calle, las que no tienen acceso a la educación, o a un transporte público digno, las desempleadas, las adultas mayores sin jubilación que como último recurso salen a vender una parte de sí mismas sin que su familia se entere.

Mi invitación, lectora, es a que los esfuerzos de las más privilegiadas, aún en la precarización, se enfoquen en observar las formas que tiene la violencia para dividirnos, llenarnos de misoginia, de olvido, nos hace callar y nos hace ceder lugares para mantener un engrane que se beneficia de que las mujeres no estemos ocupadas en nuestros asuntos, que de raíz son sostener la vida y la belleza. Ya no estamos en la fiebre del 8M, lo aesthetic, influenceriano e instantáneo del activismo en las redes sociales cada vez se limita más a difundir una agenda muy bonita, muy buenita, financiada por los gobiernos sin que lo notes. La invitación es a concentrarnos en la organización comunitaria para la libre expresión y el acceso de niños, niñas, jóvenas/es y mujeres a una vida segura, estable y en armonía, porque nadie lo hará por nosotras. Y de paso… flores(seremos) también en sociedad. Porque nos queremos vivas, alegres y feroces.

***

Eloísa Arenas (1988, Ciudad Juárez). Nieta de Martina, hija de Marina, esposa de Susana. Es poeta lesbiana y feminista, maestra en Literatura Mexicana por la Universidad Veracruzana. Es autora de la poemaria Amorar en el desierto (2023). Actualmente estudia la maestría en Historia de las Fronteras y la certificación en Estudios de la Mujer y Género en la Universidad de Texas en El Paso. Como activista, forma parte de la colectiva Lesbicats by Xolas: Arte Lésbico.

__________________________

[1] Ver Coyunturas retóricas entre lo político y lo moral: Políticas de contención ante los derechos de las mujeres en Ciudad Juárez (2002-2018). México: UACJ. 2020.

[2] https://fiscalia.chihuahua.gob.mx/proporciona-fge-informacion-detallada-sobre-abusos-cometidos-en-guarderias-de-ciudad-juarez/

[3] https://yociudadano.com.mx/solicitan-donaciones-de-sangre-para-leticia-guzman-sobreviviente-de-intento-de-feminicidio/

[4] https://laverdadjuarez.com/2025/03/18/la-uach-solapa-acosadores-protestan-estudiantes-del-campus-en-ciudad-juarez/

[5] https://laverdadjuarez.com/2024/05/21/tribunal-privilegia-a-aristeo-baca-y-atenta-contra-a-su-victima-movimiento-de-mujeres/

[6] Ver Patricia Karina Vergara Sánchez, Siwapajti: Medicina de mujer. Memoria y teoría de mujeres. México: Eterno Femenino Ediciones. 2020. p. 23.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

lo más leído

To Top
Translate »