La militancia de Morena ha contenido la crítica, guardado silencio y avalado las actuaciones injustas y equivocadas de Morena y la 4T, porque eso es lo que resulta conveniente para la estancia y el mantenimiento del poder. El objetivo es mantenerse en el poder, y de ser posible acrecentarlo
Por Leonardo Meza Jara
I.- Morena y la 4T forman parte de una izquierda “sui generis”, una izquierda heterodoxa que está fuera del canon de toda conceptualización convencional. Es complicado conceptualizar a la izquierda que llegó al poder en México. Esta izquierda destaca por su configuración política e ideológica extraña, que puede sorprender a cualquiera. La cualidad más significativa de esta fuerza política, es su propia condición enrarecida. Morena y la 4T son un Frankenstein político y un rompecabezas ideológico que no dejan de moverse, que siguen reconfigurando los significados de la izquierda mexicana a inicios del siglo XXI.
Lo que la izquierda mexicana fue antes del 2018, ya no lo volverá a ser en los años venideros. La historia de esta fuerza política ha quedado atrapada entre los engranajes del poder que siguen girando todavía, que avanzan o se traban, que se mueven con soltura o de manera forzada, que traen consigo ganancias o pérdidas que serán cobradas en algún momento de la historia. La transformación de la izquierda en México en el siglo XXI, se escribe desde los engranajes del poder. Es la historia de una maquinaria política e ideológica inconclusa, cuyos desplazamientos pueden resultar extraños para cualquiera.
Estamos hablando de una transformación de la izquierda mexicana, que no concluye todavía, que puede traer consigo acontecimientos imprevistos en el azar de la historia. Uno de los aprendizajes más significativos para la izquierda después de la Perestroika y la caída del Muro de Berlín, es que la historia es un transcurso abierto e indeterminado. El materialismo histórico del marxismo no puede ser banalizado. No hay un futuro de la historia que pueda ser predeterminado de forma alguna. La historia es un transcurso azaroso que está herido por la incertidumbre y el riesgo permanente.
La historia actual de la izquierda mexicana es una moneda en el aire, que estará formando parte de los libros leídos en las décadas venideras. Los hechos históricos comprobables, no se pueden esconder debajo del tapete. De esta cuestión, deben ser conscientes los férreos defensores de la izquierda en el poder, que apuestan la congruencia política, la integridad ideológica y la solvencia ética en cada postura que se hace pública. Habrá mucho tiempo para las valoraciones a profundidad de lo que acontece hoy en la política, con datos sustentados, con argumentaciones bien elaboradas y, con una perspectiva crítica rotunda. Lo caliente de las batallas políticas sucede hoy, la frialdad de las valoraciones históricas de fondo acontecerá mañana.
II.- Una de las transformaciones más significativas de la izquierda mexicana, es la reconfiguración de la militancia. Se abordan enseguida tres ejemplos concretos sobre las maneras en que la militancia de la izquierda partidista en México ha cambiado. Hay diferencias evidentes entre el Rubén Rocha Moya que fue militante del PSUM en la década de 1980 y, el gobernador de Sinaloa que está sumido en escándalos relacionados con el narcotráfico y la corrupción en Sinaloa (“La banda sinaloense del gobernador Rocha Moya”, portal XpectroFM, 27 de agosto de 2025). Gerardo Fernández Noroña no es el mismo personaje antes y después del 2018 («“No tengo obligación de ser austero”: Fernández Noroña defiende casa de 12 millones», Aristegui Noticias, 26 de agosto de 2025). Son diferentes, el Pablo Gómez que escribió el libro “La izquierda y la democracia” en 1984, que el operador político de la 4T a cargo de la reforma electoral en 2025 («Pablo Gómez: “Vamos a ejercer nuestra fuerza, la reforma electoral no va a ser producto de camarillas”», El País, 6 de agosto de 2025).
La reconfiguración de la militancia de la izquierda entre los años 2018 y 2025 es un asunto que no se ha pensado a profundidad todavía. Aquí se plantean algunas preguntas y respuestas tentativas. ¿Cuáles son las diferencias entre la militancia de la izquierda partidista en México, antes del 2018 y en los años posteriores? ¿Cuáles son las cualidades de la militancia morenista, en un momento histórico que llega hasta el control absoluto de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en 2025? ¿Más allá de lo político, es posible identificar una reconfiguración ideológica entre los militantes de la izquierda partidista, antes y después del 2018?
III.- Hay dos maneras de entender la transformación de la militancia de la izquierda partidista en México. La primera consiste en concebirla desde la perspectiva de la “institucionalidad” partidista de Morena y el proyecto gubernamental de la 4T. Una militancia institucionalizada en las filas de la izquierda electoral, es la que se apega a las normas, las decisiones partidarias y las exigencias de la agenda gubernamental. Para las elecciones intermedias del sexenio, Morena está formando un ejército que estará operando territorialmente desde los comités de base seccionales, de la misma forma que lo hizo el priismo (“Iniciará el domingo integración de comités seccionales de Morena en el país”, La Jornada, 7 de agosto de 2025). La reafiliación y la formación de comités de base en las secciones electorales, forma para de los mecanismos de institucionalización de la militancia morenista.
Concebir a la militancia de la izquierda desde una perspectiva “institucionalizante”, tiene un enfoque normativo, basado en un “deber ser” que es exigido y vigilado por el partido y los operadores gubernamentales de la 4T. Desde luego que esta manera de entender la militancia de la izquierda partidista tiene un tufo priista. El concepto de “institucionalización” que se plantea, forma parte de las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Se refiere una “institucionalización” de la militancia que se apega a las normas del partido y los designios gubernamentales de la 4T.
No identifico un concepto diferente, para referirse a los mecanismos mediante los cuales la militancia de Morena se sujeta a la disciplina partidaria y el respaldo gubernamental. ¿De qué otra forma puede ser conceptualizado el mecanismo que inscribe a la militancia de la izquierda partidista, entre los caminos normativos de Morena y los designios gubernamentales de la 4T? De cualquier forma, los mecanismos que institucionalizan esta militancia son una maquinaria normativa y de vigilancia, que puede ser más o menos coercitiva y asfixiante.
La segunda forma de entender la manera en que se ha transformado la militancia de la izquierda partidista en México, es a partir del concepto de “domesticación”. Esta manera de entender los cambios en las maneras de vivir la militancia de la izquierda partidista, es una postura crítica. La concepción “institucionalizante”, forma parte de un enfoque normativo que limita la capacidad reflexiva, crítica y de acción en las formas de hacer política por parte de la militancia. La concepción que plantea una “domesticación”, es una crítica de los mecanismos “institucionalizantes” de vigilancia y control, que convierten a los militantes de un partido de izquierda en una feligresía.
IV.- Considerando el punto anterior, se plantean las siguientes preguntas:
¿Por qué razones los militantes de Morena han guardado silencio ante el caso de la muerte de 39 migrantes en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) en ciudad Juárez y, la impunidad que se tejió en torno a la figura de Francisco Garduño?
¿Por qué el morenismo calla ante el engaño de: la comisión para resolver el caso Ayotzinapa y la comisión para tratar el caso de los desaparecidos de la guerra sucia, durante el sexenio de AMLO?
¿Por qué motivos la militancia morenista no se refiere al desprecio que el gobierno federal ha mostrado ante los familiares de los desaparecidos, que se cuentan por miles en los últimos años?
¿Por qué quienes militan en la izquierda partidista omiten hablar de los casos de Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal y Adán Augusto López, entre otros personajes que tienen nexos con el crimen organizado en México?
¿Por qué razones los militantes de Morena omiten referirse al fraude electoral de los acordeones en la elección judicial del 2025?
¿Por qué la militancia de un partido de izquierda que tiene décadas luchando por la democratización en México, debe sujetarse a una forma de nombramiento de candidatos(as) que es evidentemente antidemocrática y que se presta a la manipulación de los resultados, como las encuestas?
¿Por qué motivos la militancia morenista permite que se encumbre a personajes impresentables del priismo y el panismo en espacios de poder privilegiados, desde las propias filas del partido y la 4T?
Una parte de los militantes de Morena, callan ante algunos de los asuntos mencionados. Hay quienes guardan silencio ante todos los casos abordados en las preguntas.
V.- La militancia de Morena ha contenido la crítica, guardado silencio y avalado las actuaciones injustas y equivocadas de Morena y la 4T, porque eso es lo que resulta conveniente para la estancia y el mantenimiento del poder. El objetivo es mantenerse en el poder, y de ser posible acrecentarlo. No importa que tengan que tolerarse y/o solaparse: la corrupción, la colusión con el crimen organizado, los pactos cupulares con los empresarios y banqueros, las actuaciones gubernamentales injustas, la anulación de la agenda de una izquierda progresista (las causas de las víctimas del crimen organizado, del feminismo, los pueblos indígenas, el ecologismo, las minorías sexuales, etc.).
La militancia de Morena puede ser capaz de sobrellevar todo lo anterior y más. Se trata de “institucionalizar” o “domesticar” a los cuadros de la izquierda partidista en México. Se trata de sujetarse a los ordenamientos del partido y la agenda gubernamental, sin cuestionamiento alguno. Se trata de cerrar los ojos, guardar silencio y cruzarse de brazos, ante las injusticias y las equivocaciones gubernamentales de la izquierda en el poder, sean del tamaño que sean. No importa que las formas de hacer política en Morena y la 4T, se parezcan cada vez más a las del priismo.





