Desde el Instituto de Ingeniería y Tecnología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) se proponen soluciones técnicas a los problemas de inundaciones en la ciudad cada temporada de lluvia, ocasionados en su mayoría por la falta de un sistema de drenaje pluvial adecuado
Por Jaime Armendáriz / La Verdad Académica*
Aunque la región se encuentra inscrita dentro del desierto chihuahuense y, en consecuencia, recibe muy poca precipitación al año, cada temporada de lluvia en Ciudad Juárez, que se extiende de junio a septiembre, se experimentan graves problemas de inundaciones en distintas zonas debido a la topografía, las fuertes tormentas y una infraestructura pluvial deficiente.
Los acumulamientos de agua o inundaciones súbitas de lluvia han causado daños a la propiedad, afectado cientos de familias y provocado el caos en diversas colonias.
Frente a este panorama –atribuido en el Plan de Desarrollo Urbano 2024 al crecimiento acelerado de la mancha urbana sin el desarrollo adecuado de infraestructura contra las inundaciones–, Alejandro Rosales Olguín, alumno de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), planteó una solución técnica para atender la problemática, la cual se propone a las autoridades para su aplicación.
La solución técnica de Rosales Olguín se planteó a partir de las inundaciones que se registran cada temporada de lluvia en el crucero de las avenidas Ramón Rayón y Miguel de la Madrid, al sur de la mancha urbana. En ese punto enfocó sus estudios topográficos e hidrológicos.
Además de plantear una solución específica para ese crucero, el proyecto puede aplicarse a otras zonas en esta ciudad fronteriza, consideró Jorge Salas Plata, doctor en ingeniería, docente investigador de la UACJ y asesor del proyecto de titulación del alumno Rosales Olguín de la carrera de Ingeniería Civil, en donde establece los detalles técnicos que permitirían resolver la acumulación de agua en vialidades durante la temporada de lluvias.

Se trata del diseño e implementación de un pozo de absorción pluvial, relleno con grava y alimentado mediante una llamada boca de tormenta (rejilla o abertura en el pavimento o banqueta), que capte el agua de las lluvias mediante uno de los puntos más bajos de ese transitado crucero a través de tuberías de 6 pulgadas de diámetro, así lo explica Rosales Olguín en su investigación con la que prepara su tesis.
El proyecto de titulación ya fue avalado por la universidad y podría ser considerado por las autoridades para aplicarlo, quienes bien podrían hacerle adecuaciones con la experiencia de sus ingenieros de obras públicas, pero sin tener que hacer el gasto desde cero, porque ese tipo de estudios son regularmente costosos, consideró el doctor Salas Plata en entrevista con La Verdad Académica.
Pozo de absorción, la propuesta



Para justificar esa solución, Rosales Olguín hace referencia a los problemas de inundaciones que hay en la ciudad, con un drenaje actual insuficiente que impide la evacuación correcta del volumen de agua generado durante las lluvias intensas.
Según datos de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), de los mil 700 kilómetros de tubería que pasan por debajo de la ciudad como parte de la red de drenaje y alcantarillado, por lo menos 200 kilómetros están totalmente colapsados tras haber cumplido su vida útil, mientras que el resto se considera como en malas condiciones pero aún servibles.
Esa infraestructura, a cargo del Gobierno del Estado de Chihuahua, no solo se ha deteriorado por la falta de mantenimiento, sino también por su mal uso, ya que durante las lluvias se descarga en ella el agua que debiera acumularse en un sistema pluvial, también en malas condiciones y a cargo de las autoridades municipales.
A la par, el problema de no tener un sistema que aproveche las precipitaciones tiene que ver con el crecimiento desmedido de la ciudad.

“El fenómeno de la urbanización rápida, junto con la variabilidad climática, ha exacerbado la frecuencia e intensidad de las inundaciones, especialmente en áreas críticas de alto tráfico vehicular y peatonal”, destacó en su proyecto de titulación el alumno.
Por eso es que pone el crucero de la avenida Ramón Rayón y Miguel de la Madrid como uno de los puntos vulnerables durante las lluvias, al verse afectada la movilidad de la zona y a la vez provocar daño a la infraestructura con un riesgo para la seguridad de las personas que viven cerca.
“Históricamente, las medidas tomadas por las autoridades en esta intersección no han logrado mantenerse al ritmo de la expansión urbana y de las necesidades de una ciudad en crecimiento”, planteó Rosales Olguín en el documento.
En sus estudios establece la incapacidad del sistema de drenaje para manejar los volúmenes de escurrimiento de las lluvias torrenciales.
Debido al modelo de desarrollo urbano actual que no cuenta con el concepto hidrológico, la urbanización de Ciudad Juárez se planifica sin considerar el riesgo hidrometeorológico, por la equivocada percepción de que en las regiones desérticas nunca llueve, destacó en el estudio.
Los datos oficiales del INEGI de 2020 indican que en la ciudad caen alrededor de 500 mm (milímetros) de lluvia anuales, que se presentan particularmente durante el verano. Esta medida es considerada de moderada a alta.
En este sentido, los estudios hidrológicos y topográficos permitieron al estudiante definir el punto más bajo del crucero en estudio para establecer el sitio exacto para colocar una rejilla o boca de tormenta que capte el agua de la zona, exclusivamente para llevarla al pozo de absorción pluvial que permita la recarga del propio tanque y reducir el riesgo de encharcamientos.
El proyecto incorpora criterios técnicos como el método racional para calcular volúmenes de escurrimiento, simulaciones de infiltración y evaluación de tiempos de vaciado, todo en función de lluvias torrenciales proyectadas a 25 años.
En caso de llevarse a cabo, el alumno establece que debe mantenerse un monitoreo constante del comportamiento hidráulico en ese crucero para, en su caso, hacer las adecuaciones necesarias. También propone colocar más bocas de tormenta o rejillas para captar la mayor cantidad de agua posible, con una campaña paralela dirigida a la ciudadanía para cuidar esos espacios y evitar su taponamiento con basura.
Este tipo de soluciones planteadas desde la academia demuestran que existen elementos para atender el problema, sin la necesidad de grandes presupuestos para estudios, pero sí con la voluntad política que ello requiere, acotó el doctor Jorge Salas Plata.
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*La Verdad Académica, una sección con contenido patrocinado de La Verdad Juárez que busca acercar el conocimiento académico a nuestra comunidad


