Una alianza entre el PAN y MC no sería una utopía en los comicios intermedios del 2027… ambos partidos ya han establecido este tipo de acuerdos electorales, tanto a nivel local, como en el nacional, ¿es eso algo positivo?
Por Hernán Ochoa Tovar
Hace algunas semanas comenzó a hablarse de la posibilidad de una nueva alianza electoral entre los partidos Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC). Cuando fue interpelada acerca de esta posibilidad, la presidenta de la República, doctora Claudia Sheinbaum, le denominó McPAN y dejó entrever que era lo mismo que se había venido realizando a lo largo de diversos años. En este mismo tenor, el dirigente nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez ha refutado la realización de la presunta alianza. Mientras, su homólogo del PAN, Jorge Romero, ha mencionado que el blanquiazul irá solo en los comicios intermedios del 2027, descartando, de plano, una coalición, tanto con tirios, como con troyanos ¿es eso algo positivo? A continuación brindaré mi punto de vista.
A contrapelo de lo que pudiera pensarse, una alianza de este tipo no sería algo extraño, sino todo lo contrario, pues ambos partidos ya han establecido este tipo de acuerdos electorales, tanto a nivel local, como en el nacional. El más memorable es el famoso Frente opositor que respaldó la candidatura del exdirigente nacional del PAN (hoy Senador) Ricardo Anaya, mismo que estuvo integrado por el blanquiazul, el desaparecido sol azteca, así como el consabido Movimiento Naranja. Pretendió venderse como una alianza opositora y progresista, la cual, en alguna ocasión, llegó a mencionar a la famosa concertacesión chilena (alianza de partidos de izquierda y algunos de derecha moderada, que gobernó chile de 1990 a 2010) como su modelo de inspiración. Sin embargo, su problema fue que llegó tarde: frente al derrumbamiento del tricolor, luego del gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), el naciente MORENA pretendía ocupar ese lugar y lograr una transición democrática por la izquierda. De modo que, frente a un gobierno que hacía agua por todos lados, el Frente, que en su momento hubiese podido brindar momentos estelares e interesantes, llegó a destiempo. Quizás, si se hubiese logrado cristalizar durante la administración de Vicente Fox, hubiera sido la panacea que habría dado dinamismo al país post-Presidencia Imperial. Sin embargo, luego de doce años de oposición y un sexenio de retorno tricolor, el metarrelato de la transición a la democracia parecía agotarse, y la izquierda aguardaba su turno para ocupar Palacio Nacional.
El caso es que, en la coyuntura citada, la suerte le sonrió a la izquierda, mas no al frente, que, una vez pasados los comicios de 2018, se disolvió y hasta la fecha no ha podido rearticularse. La última vez que contendieron juntos fue en 2019, cuando, en las elecciones extraordinarias de Puebla, postularon al académico Enrique Cárdenas como candidato externo para la gubernatura de aquella entidad del centro de México, teniendo resultados poco favorables, pues la elección la ganó, el finado ex senador Miguel Barbosa, de manera arrolladora. A partir de entonces, los restos del Frente desaparecieron de la faz de la tierra.
Por otro lado, tanto el PAN, como el PRD y el entonces Convergencia, fueron en alianza en las elecciones locales del 2004, contendiendo juntos tanto en pos del gobierno del estado, como por los diversos cargos de elección popular, destacadamente ayuntamientos y diputaciones locales. Aunque la dichosa alianza, que en aquel entonces postuló al entonces senador –y posterior exgobernador– Javier Corral, no tuvo éxito, sí permitió que diversos cuadros relevantes llegaran al parlamento local, destacadamente el licenciado Jaime García Chávez, quien, a la sazón, se desempeñó como coordinador de la bancada del PRD en el seno del mismo. El ir mancomunados en los comicios mencionados resultó benéfico para el sol azteca en esa ocasión, pues, de tener pocos diputados usualmente –su votación nunca sobrepasó un dígito a lo largo de su historia–, logró una bancada relevante y pudo tener una presencia relevante en el ejercicio de la legislatura en cuestión, destacadamente por la oratoria y las propuestas que solía tener el entonces diputado Jaime García Chávez. Empero, y, a pesar de todo, esta alianza solamente se concretó a lo electoral, pues, una vez que pasaron los comicios del 2004, el PAN y el PRD dejaron de actuar como aliados, para volver a ser los mismos adversarios de siempre (sólo, coyunturalmente, convergieron en algunas medidas que trataran de atajar la actuación aplastante del PRI, huelga aclarar).
Basándome en lo anterior, puedo plantear que una enésima alianza entre el PAN y MC no sería una utopía, sino la continuación de un camino que ya se ha venido recorriendo antes (The Long and Winding Road). Sin embargo, hay dos puntos que podrían resultar contraproducentes a la hora de tejer una hipotética coalición, de cara a 2027. Mientras MC ha tenido un crecimiento relevante a nivel nacional, pudiendo consolidarse como la segunda fuerza electoral (luego de Morena), el PAN ha conservado el poder en algunos bastiones y bastiones, pero su fuerza no parece ir in crescendo, sino todo lo contrario. Y aunque no enfrenta un escenario tan dramático como el del PRI, que pasó de partidazo a partidito, sí encara una situación compleja, de ahí que Romero haya deseado romper cartabones, y anunciado una renovación de sus estructuras, a través del marketing y de los procesos humanos y administrativos.
Por este condicionante, quizás al PAN sí le convendría ir coaligado con MC. Esto porque, mientras el PRI rezuma decadencia y desprestigio, MC proyecta vitalidad, así como una nueva manera de hacer política. A pesar de ciertas polémicas, sus negativos son aún pocos, y el no haber dado un sorpasso contundente los ha beneficiado, pues, aunque Morena lo logró en 2018, ahora parece comenzar a reflejar, el curso de un desgaste anunciado. Por lo anterior, ignoro si MC quisiera compartir el pastel con sus colegas blanquiazules. Esto, porque su situación parece excepcional: mientras el oficialismo se estanca y se ralentiza, y la oposición pierde elecciones con periodicidad, MC parecen de los pocos ganadores en un segundo piso de la 4T que se refleja en diversos sentidos. Quizás podría ser un juego ganar-ganar. Pero sus dirigentes deberían valorar los pros y contras, como una especie de FODA trasladado a la política. Quizás los más fanáticos podrían esgrimir que ambos partidos plantean ideologías contrapuestas (progresismo versus conservadurismo). Empero, si ya desde las ciencias exactas se planteó que los polos opuestos se atraen, ¿acaso dicho planteamiento no podría traslaparse a las veleidosas aguas de la política?
Muy probablemente sí. En las naciones desarrolladas hace tiempo comprendieron dicho precepto. Veremos qué escenario se teje de cara al futuro electoral inmediato. Al tiempo.
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Hernán Ochoa Tovar. Académico y analista político. Antropólogo y doctor en Pedagogía Crítica. Ha sido docente en la ENAH Chihuahua, el Centro de Investigación y Docencia, y en el Centro Montessori de Estudios Superiores, desempeñándose actualmente en la Escuela Normal Superior José E. Medrano (ENSECH) en Chihuahua capital. Sus temas de interés son la historia contemporánea, la coyuntura política y el devenir educativo.





