Se podrá sostener el BRT temporalmente con medidas políticas y recursos públicos, pero sin institucionalización y transparencia, el resultado será el mismo de siempre: un transporte vulnerable, sin seguridad, sin eficiencia y sin la dignidad que merece una ciudad que aspira a ser competitiva
Por José Mario Sánchez Soledad
En 1992, Ciudad Juárez enfrentaba un desafío creciente: su explosivo desarrollo industrial y demográfico había desbordado la capacidad del transporte público tradicional. En ese contexto, Francisco Villarreal Torres, presidente municipal, concibió un proyecto ambicioso: dotar a la ciudad de un sistema de transporte urbano digno, eficiente y moderno. Su visión se inspiró en los modelos de planeación implementados por Jaime Lerner en Curitiba, Brasil, reconocidos mundialmente por integrar movilidad, urbanismo y calidad de vida. Villarreal imaginaba para Juárez un esquema que no solo ordenara el caos vial, sino que transformara la experiencia cotidiana de los ciudadanos y proyectara una imagen de ciudad innovadora. Este artículo analiza el origen de ese sueño, los retos actuales y las condiciones necesarias para garantizar su éxito.
¿Por qué se escogió el modelo BRT?
La elección del Bus Rapid Transit (BRT) como solución para Ciudad Juárez respondió a criterios técnicos y financieros. Este sistema, probado en ciudades como Curitiba, ofrecía una alternativa viable frente a los altos costos y complejidad de construir un metro subterráneo. El BRT imita muchas ventajas del metro —rapidez, carriles exclusivos, estaciones cerradas, pago anticipado y frecuencias programadas— pero con menor inversión y tiempos de implementación más cortos. Para una ciudad fronteriza en crecimiento acelerado, esta opción representaba eficiencia y modernidad.
Beneficios del modelo BRT
- Velocidad y confiabilidad: Carriles exclusivos que evitan el tráfico y garantizan tiempos predecibles.
- Accesibilidad y costo: Servicio similar al metro, pero con una fracción del costo de construcción y operación.
- Sustentabilidad: Reducción de emisiones mediante rutas optimizadas y menor uso del automóvil.
- Imagen urbana: Estaciones y unidades modernas que proyectan orden y competitividad.
- Eficiencia y seguridad en abordaje y descarga: Andenes a nivel de las puertas del autobús, flujo rápido y seguro, eliminación de transacciones dentro del vehículo y reducción de riesgos por desniveles.
Condiciones para el éxito del BRT
La experiencia internacional y los modelos más exitosos en México —Metrobús CDMX, Macrobús Guadalajara— demuestran que el éxito del BRT depende de cumplir estas condiciones de manera integral:
- Infraestructura exclusiva.
- Unidades adecuadas.
- Organismo técnico independiente.
- Fideicomiso transparente.
Además, se requiere:
- Participación ciudadana en decisiones.
- Rutas alimentadoras eficientes hacia colonias.
- Políticas claras de cobro en transbordos.
- Solución a fallas en recarga de tarjetas.
- Observancia independiente para garantizar transparencia.
Realidad actual: avances y pendientes
La administración estatal ha informado avances en infraestructura y adquisición de unidades, lo que representa un paso importante. Sin embargo, persisten retos en institucionalidad, fideicomiso transparente y descentralización operativa. Algunos compromisos establecidos en los acuerdos con FONADIN no se han consolidado, lo que genera incertidumbre sobre la sostenibilidad del sistema. Sin estructura técnica sólida y sin esquema financiero confiable, el BRT corre el riesgo de convertirse en una solución incompleta.
El riesgo de un tercer fracaso
Un tercer intento fallido sería crítico para la movilidad de Juárez. Las señales de alerta incluyen:
- Presión política por mostrar resultados.
- Centralización operativa y financiera sin supervisión local.
- Relación débil con el sector tradicional del transporte.
- Opacidad en información clave.
- Falta de consolidación institucional.
Conclusión: cómo evitar el colapso
Ciudad Juárez ya ha vivido dos intentos fallidos: el primero en los noventa, que quedó en estudios; el segundo en 2010, que se materializó parcialmente. Hoy, este tercer intento enfrenta riesgos similares.
Acciones urgentes
- Cumplir acuerdos originales y garantizar transparencia.
- Descentralizar la operación y dar voz a la comunidad.
- Reconstruir relación con el sector popular transportista (hombre camión) mediante programas de transición hacia la formalidad.
- Mejorar tecnología de pago y conectividad con alimentadoras.
- Incorporar observadores independientes para conciliar intereses.
Un BRT exitoso no se mide solo por estaciones y autobuses; se mide por institucionalidad, confianza y visión a largo plazo. El verdadero reto no es político, es técnico y social: garantizar que el sistema funcione para todos los juarenses.
Se podrá sostener el BRT temporalmente con medidas políticas y recursos públicos, pero sin institucionalización y transparencia, el resultado será el mismo de siempre: un transporte vulnerable, sin seguridad, sin eficiencia y sin la dignidad que merece una ciudad que aspira a ser competitiva.
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José Mario Sánchez Soledad, empresario e historiador de Ciudad Juárez, exdelegado de Profepa en Chihuahua, y consejero nacional de Coparmex. Presidente de Tauromaquia Mexicana, capitulo Chihuahua




