Opinión

El riesgo de perpetuar la informalidad del hombre‑camión en Ciudad Juárez




enero 18, 2026

La formalidad del transporte urbano en Ciudad Juárez no se construye con inspecciones y sanciones aisladas o centralizadas, ni con promesas coyunturales: se construye con política pública socialmente inteligente, con transición gradual, acompañamiento real y transparencia. El hombre‑camión no puede seguir siendo rehén del clientelismo ni de la desinformación.

Por José Mario Sánchez Soledad

Un reto social que trasciende el transporte

El hombre‑camión en Ciudad Juárez no es solo un operador de rutas urbanas: es un actor social que conecta, a todas horas, la vida real de las colonias con centros de trabajo, estudio, salud y servicios. Durante décadas, este gremio ha sido usado y manipulado por autoridades de distintos niveles, especialmente en coyunturas electorales, se le ha exigido como si fuese un gran corporativo, y se ha dejado sin acompañamiento efectivo cuando intenta transitar hacia la formalidad.

Hoy, tras años de esfuerzos genuinos y avances palpables, la desinformación y la falta de comunicación amenazan con desfondar la esperanza de quienes decidieron formalizarse y con consolidar la apuesta por la informalidad de quienes ven la formalización como castigo, no como oportunidad. Si no actuamos, inhabilitaremos de facto la formalidad futura del transporte urbano juarense, con consecuencias graves para la movilidad, la economía local y la cohesión comunitaria.

Riesgo actual: metas financieras sin visión social

En el proceso de institucionalización del SIT‑BRT, existe el riesgo de que la autoridad se enfoque solo en cumplir metas presupuestales, como si operara bajo lógica de administración privada. Si bien la sustentabilidad financiera es indispensable, no puede ser el único objetivo. La autoridad tiene una responsabilidad mayor: atender la problemática social integral que rodea al transporte urbano.

Los dos problemas sociales más grandes que deben resolverse para que el SIT sea exitoso son:

  1. Mejora del servicio al usuario: calidad, puntualidad, seguridad, accesibilidad y trato digno.
  2. Atención a la problemática social del hombre‑camión: inclusión real, transición ordenada, acompañamiento y protección del sustento familiar.

Ignorar cualquiera de estos dos frentes convertirá el SIT en un proyecto técnicamente correcto, pero socialmente inviable.

Diagnóstico: cuatro nudos que sostienen la crisis

  1. Dependencia histórica y clientelismo
    Por décadas, el gremio ha sido sujeto de favores coyunturales (permisos, concesiones, tolerancias) atados a apoyos políticos. Resultado: desconfianza estructural, decisiones de corto plazo y abandono de políticas serias de modernización.
  2. Exigencias desproporcionadas sin puente de transición
    Se les exige estándar de empresa grande (cumplimientos fiscales, laborales, técnicos, tecnológicos) sin diseñar un tránsito gradual ni proveer apoyos (financiamiento, capacitación, simplificación administrativa).
  3. Trabas y, en casos, persecución en lugar de acompañamiento
    Los pocos que decidieron formalizarse enfrentan burocracia excesiva, costos acumulados y sanciones antes que incentivos. La formalidad se percibe como pena, no como progreso.
  4. Desinformación y fractura comunicacional
    Rumores, falta de información oficial clara y mensajes contradictorios minan la confianza y desmovilizan los esfuerzos. Se consolida la polarización: quienes apuestan por la informalidad ratifican su postura; quienes estaban en formalización pierden esperanza.

Principios de una política responsable

  • Centralidad social: el transporte es sustento de miles de familias; la política debe reducir riesgos y aumentar certezas.
  • Transición gradual: pasar de esquemas tradicionales a empresariales por etapas, con metas alcanzables y soporte real.
  • Confianza verificable: reglas claras, trazabilidad de trámites y compromisos públicos con seguimiento.
  • Acompañamiento integral: financiero, técnico, fiscal, laboral y organizativo; no solo inspección y sanción.
  • Blindaje anticoyuntural: acuerdos que trasciendan periodos administrativos y eviten el uso electoral del gremio.
  • Corresponsabilidad: el hombre‑camión como socio del cambio, con obligaciones y beneficios explícitos.

Propuesta: Plan de Atención Social y Transición a la Formalidad (PASTF)

Objetivo general: Integrar, en un horizonte de 36 meses, al menos el 60% de los operadores y rutas del transporte urbano de Ciudad Juárez en un esquema formal, sin expulsar a quienes hoy dependen de la actividad.

Componentes clave:

  • Mesa de Transición con acuerdos públicos y seguimiento mensual.
  • Ventanilla Única para simplificación administrativa y asistencia técnica gratuita.
  • Fondo de Modernización con garantías y tasas preferenciales.
  • Escuela del Transporte Urbano para capacitación y certificación por niveles.
  • Kit tecnológico para control de rutas, recaudo y seguridad.
  • Portal de transparencia y auditorías sociales semestrales.

Institucionalización urgente del SIT‑BRT: organismo operativo + fideicomiso con observación ciudadana

La sostenibilidad del sistema requiere una estructura institucional robusta que garantice operación técnica, manejo financiero transparente y control social independiente. Se propone:

  • Organismo Operador del SIT‑BRT (OO‑SIT): entidad pública descentralizada con gobierno corporativo, responsable de operación, planeación y control del sistema.
  • Fideicomiso de Movilidad Urbana (FMU‑Juárez): administración de ingresos y fondos con observación ciudadana, publicación mensual de estados financieros y auditorías externas.
  • Indicadores sociales obligatorios: satisfacción del usuario y avance en la formalización del hombre‑camión, medidos trimestralmente.
  • Blindaje anticoyuntural: reglas que impidan usos electorales y discrecionales.

Exigencias mínimas y advertencias responsables

Exigencias inmediatas (90–180 días):

  1. Publicar calendario y requisitos de transición por etapas.
  2. Instalar Ventanilla Única y asistencia técnica gratuita.
  3. Activar Fondo de Modernización con reglas claras.
  4. Emitir moratoria de sanciones punitivas para inscritos en el PASTF.
  5. Constituir OO‑SIT y FMU‑Juárez con observación ciudadana y portal de transparencia.
  6. Iniciar rutas piloto del SIT‑BRT bajo el nuevo esquema.

Advertencias si no se actúa:

  • Se consolidará la informalidad como estándar, elevando costos de inseguridad y conflictividad.
  • Los operadores que sí se están formalizando abandonarán el proceso, con pérdida de inversión y moral.
  • Ciudad Juárez perderá competitividad urbana y capacidad de atraer inversión.
  • Sin OO‑SIT y FMU‑Juárez, el SIT‑BRT carecerá de reglas, sostenibilidad financiera y control social.

La formalidad del transporte urbano en Ciudad Juárez no se construye con inspecciones y sanciones aisladas o centralizadas, ni con promesas coyunturales: se construye con política pública socialmente inteligente, con transición gradual, acompañamiento real y transparencia. El hombre‑camión no puede seguir siendo rehén del clientelismo ni de la desinformación. Exigimos, con respeto, un plan serio y advertimos, con responsabilidad, las consecuencias de no actuar.

La institucionalización del SIT‑BRT mediante un organismo operativo y un fideicomiso con observación ciudadana no es opcional: es urgente y debe incluir indicadores sociales, porque la autoridad no solo debe buscar la sustentabilidad financiera, sino también resolver la problemática social integral. Todavía estamos a tiempo. Si hoy se fija una ruta clara y se sostiene, la ciudad contará con un transporte digno, formal y confiable, y el gremio será, por fin, socio y protagonista de ese logro.

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