Opinión

Patricio Martínez sigue haciendo de las suyas




febrero 1, 2026

“… detrás del proyecto patricista que afectaría al antiguo Palacio del Sol hay un negocio turbio y redondo, y un municipio que ha seguido la línea de anteriores administraciones de adquirir a altos precios las ruinas de una supuesta modernidad urbana”

Por Jaime García Chávez

No es tarea del gobierno resolver los desastres inmobiliarios causados por una supuesta modernidad urbana impulsada por el capital de banqueros, comerciantes e inversionistas de diversa índole. Su tarea en esta materia debiera ser el diseño y modificación del urbanismo para que todos los habitantes de la ciudad disfrutaran, o al menos aligeraran las molestias que causa cotidianamente la desordenada movilidad actual.

Pienso en la ciudad de Chihuahua, centro del poder político del estado y sede de uno de los municipios más importantes de la entidad.

Aquí la destrucción del patrimonio cultural construido ha sido devastadora. La piqueta ha estado siempre en manos de gobernadores proclives a la demolición urbana y a la arquitectura que ha dejado huella histórica. Este fenómeno lo han documentado talentosos arquitectos, defensores del patrimonio. Pero la burocracia es sorda y ciega para lo que le conviene, porque siempre hay negocios detrás. Hoy, de nuevo, lo estamos viendo en Chihuahua.

Adelanto estos datos: el exalcalde de la ciudad y exgobernador del estado, Patricio Martínez García, es, inexplicablemente, presidente del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad, a pesar del conflicto de intereses que su persona tiene por su poder económico, pero además está en deuda porque su gobierno emprendió una amplia modificación del centro, destruyendo parte del patrimonio, y es de fama pública que se benefició económicamente en negocios inmobiliarios involucrados, al calor de esa transformación urbana.

El actual alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, se ha empeñado en tener a Patricio Martínez al frente de ese Fideicomiso, en una clara muestra de que la alianza PRI-PAN no se aleja del mundo de los negocios y la corrupción. Podría enumerar aquí un grupo de arquitectos y urbanistas de mérito que debieran encabezar ese Fideicomiso, si es que tiene pertinencia, y no un político que sólo tiene intereses económicos.

A mediados de la década de los ochenta se construyó el edificio conocido hoy como Hotel Palacio del Sol en la esquina que forman la avenida Independencia y la Niños Héroes. Cerró hace unos años y sus propietarios sucesores dejaron de pagar el impuesto predial, lo que ocasionó que ahora, según ha trascendido, se lo adjudicó el municipio, quedándose con la carga de la futura y costosa demolición. ¿Para qué? Poco, muy poco, se sabe.

Estos antecedentes entroncan con un hecho que está sucediendo hoy mismo en la ciudad y tiene que ver con el exgobernador Martínez García, ahora aficionado a la hidrología, porque ya “detectó” que en el subsuelo del antiguo hotel hay una gran bolsa de agua que puede ser aprovechada para alimentar los hidrantes del centro de la urbe, versión que ha circulado marginalmente en los medios, lo cual también está bajo sospecha.

Cualquiera se puede preguntar a fuer de qué se le da tanto juego en asuntos de interés público a una persona que, de intervenir, lo hará pensando en beneficiarse, como ha sido su comportamiento harto conocido cuando ha estado al frente de responsabilidades en la administración pública.

Patricio Martínez, entonces, todavía dice que hay qué hacer, lo que pone a la vista una de las lacras más lacerantes del sistema de gobierno en México: tomar decisiones en agencias informales para luego revestirlas de legalidad, y así embolsarse jugosas ganancias.

Esto, que es un hecho, tiene precedentes concretos: el antiguo edificio Comermex de Eloy Vallina, luego de exprimirle todo lo que dió, fue adquirido por el municipio de Chihuahua; igualmente se hizo del que fuera Banco Provincial del Norte, en un tiempo llamado Hotel Fairmont, y ahora, por adquisición gubernamental, ocupa la sede del Congreso local. También el municipio adquirió lo que fue el Hotel del Real, hoy convertido en sede de negocios; además, actualmente, le ha dado vida al adefesio que significa el edificio Guízar, una mole amorfa de acero y hormigón, que sustituyó al legendario Hotel Hilton, a consecuencia de la piqueta de Óscar Flores.

Tengo para mí que ahora, detrás del proyecto patricista que afectaría al antiguo Palacio del Sol hay un negocio turbio y redondo, y un municipio que ha seguido la línea de anteriores administraciones de adquirir a altos precios las ruinas de una supuesta modernidad urbana. Que me desmientan.

***

Jaime García Chávez. Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y actual presidente de Unión Ciudadana, A.C.


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