Opinión

Estados Unidos y su factor interno




febrero 2, 2026

“Vendrá una elección intermedia que permitirá valorar el factor interno y concluir que el trumpismo va viento en popa, o se verá obligado a replegarse”

Por Jaime García Chávez

Analistas calificados de diversas orientaciones políticas coinciden en que el segundo gobierno de Donald Trump se encuentra en una confrontación muy fuerte al interior de su país y, a la vez, convergen que eso no detendrá su forma de gobernar ni los propósitos que busca.

Después de los sucesos de Minneapolis se podría pensar que el ICE, y la mano policiaca y militar que se ha desplegado en otras partes de ese país pudiera contener o rectificar la voluntad presidencial para no llevar a los Estados Unidos a lo que hipotéticamente la película Guerra Civil, del director Alex Garland, plantea en un futuro cercano. Sin embargo sería una ingenuidad suponer que la compasión de Trump lo lleve a reconsiderar lo que en perspectiva será un desastre, para ellos y para todos.

En alguna lejana ocasión el notable historiador Enrique Semo me recomendó, al calor de una campaña política, que no perdiera de vista que en los Estados Unidos había un influyente movimiento democrático entre los estratos menos favorecidos de esa sociedad, y no se diga en el mundo académico de sus universidades.

En el fondo la sugerencia de Semo me resultó muy valiosa porque me llevó a valorar la democracia de ese país, dejando atrás los simples denuestos que se le lanzaban por su actitud imperialista, lo que además es válido, pero no abarcante de toda la ciudadanía.

En este momento de ruptura se tiende a ver exclusivamente la relación entre estados, alejándonos de lo que sucede al interior de los mismos, y así nos inclinamos a poner en la balanza que el factor interno cuenta, y cuenta mucho. Por ejemplo, a la ola de redadas antiinmigrantes que han llegado al homicidio artero, pesan como hechos que en la conciencia norteamericana se detestan, al amparo de una larga tradición liberal, apegada al derecho, que atraviesa en el pasado reciente por la profunda lucha por los derechos civiles que hoy pisotea la administración de Trump. 

Incluso parte de la representación de los demócratas en el Congreso ha advertido que se puede paralizar la administración, la cual puede continuar con la violencia antiinmigrante; al mismo tiempo está emplazado un paro nacional que podría extenderse a toda la nación.

Además vendrá una elección intermedia que permitirá valorar el factor interno que pudiera dar los elementos para concluir que el trumpismo va viento en popa, o se verá obligado a replegarse, con consecuencias al interior y a la política exterior amenazante de las soberanías nacionales.

Pienso que en el origen republicano, ilustrados y constitucionalista de los Estados Unidos, el que haya podido superar crisis internas tan importantes como la Guerra de Secesión, el crack económico durante la llamada Crisis del 29, su incursión en la Segunda Guerra Mundial, la crisis financiera de 2008, entre otros hechos, han contribuido a sedimentar en la conciencia norteamericana que otras vías son posibles para tratar con sus propios ciudadanos y marcar rutas diferentes en política exterior.

No olvido, al decir esto, ni al expansionismo ni al imperialismo norteamericano, y que puede verse esta observación como una ingenuidad hoy en día. Lo que quiero subrayar es que al interior de los Estados Unidos hay resistencias incluso más sólidas que las que se observan como reacciones en boca de otros jefes de Estado, y eso es muy significativo, sobre todo en estos momentos.

México, a través de la cultura tiene el potencial de una gran población connacional que puede contribuir mucho a un mejor trato hacia nuestro país, y es un capital humano que de ninguna manera se puede menospreciar, a condición de que se prescinda aquí en el país de origen el discurso polarizante. De que está difícil, está difícil.

Hay que reconocer que, lamentablemente en el mundo, las democracias van en retroceso, porque su desempeño y resultados no han sido los esperados. Las democracias se erosionan lentamente y los mismos gobernantes que ganaron en las urnas –es el caso de Trump– se están encargando de desmantelarla, con tanta desvergüenza que al mismo Trump le han perdonado un intento de golpe de Estado cuando perdió ante Biden, para regresar con una imagen que lo acerca a la demencia fascista.

Es una historia que está en proceso, que la construcción de sus mejores pilares están endebles pero se pueden apuntalar más adelante. Ese factor interno, de triunfar, traería gran aliento al mundo entero. 

***

Jaime García Chávez. Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y actual presidente de Unión Ciudadana, A.C.

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