En términos ideológicos, los diputados locales de Morena no se oponen a la maquinaria neoliberal del endeudamiento… En términos pragmáticos, los diputados morenistas se oponen a la deuda que tiene la forma de una maquinaria electoral que estará alimentando las campañas del panismo en Chihuahua hacia 2027
Por Leonardo Meza Jara
I.- Ante la ausencia de dos diputadas de Morena en la sesión del Congreso del Estado en la cual se aprobó la Ley de ingresos del año 2026, se ha hecho manifiesto un señalamiento de traición. Desde hace días en las filas de Morena en Chihuahua, se debate un caso singular de traición. El problema no es la singularidad de una traición hacia el interior de la bancada de Morena en el congreso local. El problema es la pluralidad de la traición. En la política no hay una sola forma de traicionar, sino que el acto de traicionar se manifiesta de formas diversas.
La historia de la política mexicana se reduce a dos mecanismos: A) disciplinarse y sujetarse a un grupo de poder o, B) indisciplinarse y traicionar a un grupo de poder. Las estructuras de Morena se componen de ambos mecanismos. Paradójicamente, la militancia actual de Miguel Ángel Yunes, Cruz Pérez Cuellar, Javier Corral, etc., es un indisciplinamiento y una traición al PAN y al PRI, que se convierten en un disciplinamiento y una sujeción a los designios de Morena. En las filas del morenismo se perdona la historia de la militancia priista y/o panista de los conversos a Morena. ¿Qué forma tiene la “traición” en estos casos? En los casos de Yunes, Pérez Cuéllar y Corral, cualquier forma que pueda tener la “traición” es silenciada por razones pragmáticas, no ideológicas.
Más allá de los casos de Lily Téllez y Germán Martínez, que se indisciplinaron y traicionaron a Morena, están los posibles casos que pueden suceder hacia el proceso electoral del 2027. Los casos la senadora Ruth González Silva (esposa del gobernador de San Luis Potosí) y Félix Salgado Macedonio (padre de la gobernadora de Guerrero), quienes pretenden la gubernatura a pesar del nepotismo, son una traición en ciernes a los estatutos de Morena. En los dos estados, Morena tendría que operar en contra de la traición y la posible ruptura interna. De cualquier forma, estamos hablando de una traición pragmática, más que ideológica.
II.- Los disciplinamientos y las sujeciones (A), los indisciplinamientos y las traiciones (B), son parte de las estructuras que vertebran al partido Morena, que se define por lo pragmático, no por lo ideológico. La ausencia de las diputadas Rosana Díaz y Edith Palma en la sesión del pasado 16 de diciembre en el congreso local, no es una traición ideológica, sino una traición pragmática. Los militantes de Morena no están en desacuerdo con el endeudamiento, a pesar de que la deuda es uno de los mecanismos más neoliberales que puedan existir en el siglo XXI (“La fábrica del hombre endeudado”, Lazzarato, 2013).
El ejemplo más claro, de que los morenistas no están en contra del mecanismo neoliberal de la deuda, se identifica en el endeudamiento creciente del gobierno federal desde el 2018 a la fecha. En el 2018 cada mexicano(a) debía 118 mil pesos, para 2026 cada mexicano(a) tendrá una deuda de 148 mil pesos. “La promesa de no endeudar al país con el segundo piso de la cuarta transformación no pasó la prueba: entre enero y octubre de 2025, la deuda pública creció 7.4% anual. De acuerdo con el informe de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda, en su corte de octubre y publicado la tarde de este 28 de noviembre, el saldo pasó de 16.8 billones a 18 billones de pesos en la administración de Claudia Sheinbaum Pardo.” (“El aumento de la deuda amenaza la sostenibilidad fiscal para 2026, alertan”, Proceso, 5 de noviembre de 2025). El crecimiento continuo de la deuda pública en México está llegando a un nivel riesgoso, que puede resultar complicado para el gobierno de la 4T en los años siguientes.
III.- ¿Por qué razones entonces, los diputados locales de Morena callan ante la deuda creciente durante los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum, mientras se oponen al endeudamiento del gobierno de María Eugenia Campos? Porque la deuda federal ha servido para sostener el proyecto de la 4T, que oscila entre los fines gubernamentales y los intereses electorales. El año en el cual la deuda federal en México llegó a una cifra récord fue 2024, justo en el momento de la sucesión presidencial que llevó a Claudia Sheinbaum al poder.
El año 2024 la deuda pública creció 1.8 billones de pesos, que superaron los 1.2 billones del año 2023. En 2024 la deuda pública en México llegó a los 18.8 billones pesos, “…el monto más alto del endeudamiento acumulado de los últimos 23 años.” (“Sí hay deuda y para 2024 el gobierno propone un nivel récord…”, Animal Político, 27 de septiembre de 2023). El endeudamiento público del gobierno federal en 2024 sirvió para alimentar las campañas de Morena en la elección federal y las elecciones locales. Las elecciones se ganan o se pierden con dinero, que es financiado a partir de mecanismos como el endeudamiento.
El aumento de la deuda pública autorizado por el Congreso al gobierno del estado de Chihuahua para el año 2026 (3 mil millones de pesos), y el aumento del Impuesto Sobre la Nómina que pasa del 3 al 4% (2 mil 700 millones de pesos), estarán engrosando las finanzas del gobierno panista de María Eugenia Campos. No es casualidad que el crecimiento de la deuda pública en Chihuahua y el aumento al ISN, se estén proyectando para el año entrante, en la antesala de la coyuntura electoral del 2027.
El aumento presupuestal de 5 mil 700 millones de pesos que estará recibiendo el gobierno de María Eugenia Campos, es un mecanismo para alimentar la maquinaria electoral del panismo sobre la coyuntura electoral en la cual se definirá la gubernatura. En términos ideológicos, los diputados locales de Morena no se oponen a la maquinaria neoliberal del endeudamiento, un vampiro que chupa la sangre financiera del presupuesto público de los gobiernos federal o estatal. En términos pragmáticos, los diputados morenistas se oponen a la deuda que tiene la forma de una maquinaria electoral que estará alimentando las campañas del panismo en Chihuahua hacia 2027.
En los casos analizados las traiciones en Morena no son ideológicas, sino que operan de forma pragmática, bajo el territorio ensombrecido de las coyunturas electorales. Los casos de las traiciones ideológicas en Morena, ameritan un análisis a parte.




