Opinión

Apuntes feministas para fin de año[1] 




diciembre 20, 2025

Para muchas de nosotras, estas fechas traen memorias de dolor. A veces nos encontramos lejos de quienes amamos, o acompañamos duelos, luchamos contra una enfermedad, recordamos a las que ya no están con vida, gestionamos procesos de liberación y de rabia histórica

Por Eloisa Arenas

“La psique y el alma de las mujeres también tienen sus propios ciclos y estaciones de acción y soledad, de correr y quedarse, de involucrarse y de alejarse, de buscar y descansar, de crear e incubar,
de ser del mundo y de regresar al lugar del alma.”
― Clarissa Pinkola Estés

En cuanto comenzó diciembre pude notar la aceleración del ritmo en la ciudad, de por sí ya bastante apresurado y caótico. Las calles del centro, las plazas comerciales y los cruces de puentes internacionales empezaron a ser más concurridas. Parecemos hormiguitas antes del aguacero, corriendo de un lado a otro, llevando bienes sobre las diminutas manos. Estos días agitados pueden llegar a provocarnos mucho malestar, así que me pareció buena idea dejar aquí algunos apuntes feministas para el fin de año. 

Bajo ninguna circunstancia, ninguna mujer debería compartir espacio con quien la haya agredido. Sin embargo, durante estas fechas donde las familias se reúnen siguiendo las tradiciones navideñas, suele ser difícil evitar encuentros indeseables. Si está dentro de tu posibilidad no asistir a esas reuniones, no vayas. Si no es así, entonces toma tu distancia ahí mismo y acércate a quien confíes. Es importante resguardarse si hay incomodidad. 

También es importante centrarnos en las niñas y los niños, sobre todo cuando hay consumo de alcohol y otras sustancias. Proteger su vulnerabilidad es responsabilidad de las personas adultas y siempre será lo correcto respetar su existencia.

La vida la sostienen las mujeres, solo que no es reconocido ni remunerado. Nunca será más importante cocinar, limpiar, cuidar a otras personas o comprar regalos antes que asegurar tu bienestar. Toma suficiente agua con limón, té de hierbas, chocolate calientito o ponche de frutas. Dale a tu cuerpa el descanso y los nutrientes que necesita y que estén a tu alcance. Cerrar los ojos unos minutos de cara al sol o tomar caldito de frijoles con orégano, pueden hacer una diferencia. Si está en tus manos ayudar a las demás, hazlo sin descuidar tu energía. 

Para muchas de nosotras, estas fechas traen memorias de dolor. A veces nos encontramos lejos de quienes amamos, o acompañamos duelos, luchamos contra una enfermedad, recordamos a las que ya no están con vida, gestionamos procesos de liberación y de rabia histórica. Cuando se tiene un tejido social roto, sabemos que cultivar nuestra comunidad puede ayudar a restaurar y darnos sentido de pertenencia. Entonces crear espacios seguros para expresarnos, cuidarnos y abrazarnos en colectivo nos aporta paz y confianza. No tiene que ser espectacular, es tan íntimo como una charla entre vecinas cómplices o como darnos un masaje suavecito para la piel.     

El sistema nos empuja a gastar, a consumir, a contaminar. Quienes trabajamos sin prestaciones ni aguinaldos, o somos independientes de alguna institución, o vivimos sobreexplotación y pobreza, estamos obligadas a organizar nuestra economía quizá más cuidadosamente. Es importante recordar que nada materialista pesa más que compartir el afecto, la empatía, la ternura radical y amorarnos como solo nosotras sabemos hacerlo. Así pues, por más difícil que sea romper con el paradigma de comprar para regalar, es buena idea buscar otras opciones menos consumistas y por lo tanto más auténticas.    

Hemos aprendido, como si fueran propios, los tiempos del amo, del patrón, del marido, del explotador. Sin embargo, si miramos lo suficientemente adentro encontraremos nuestro propio ritmo, los ciclos naturales que acompañan los de la tierra. Escuchar y respetar nuestra voz sabia es muy poderoso. Darnos un espacio para dialogar con nosotras mismas, escribir, pintar, bailar y cantar nos procura resistencia y vitalidad. No censures lo que dentro de ti resplandece. 

En fin, lectora, que hagas lo que quieras y lo que te dé tranquilidad. ¡Feliz desobediencia y próspera resistencia! Porque nos queremos vivas, alegres y feroces.

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Eloísa Arenas (1988, Ciudad Juárez). Nieta de Martina, hija de Marina, esposa de Susana. Es poeta lesbiana y feminista, maestra en Literatura Mexicana por la Universidad Veracruzana. Es autora de la poemaria Amorar en el desierto (2023). Actualmente estudia la maestría en Historia de las Fronteras y la certificación en Estudios de la Mujer y Género en la Universidad de Texas en El Paso. Como activista, forma parte de la colectiva Lesbicats by Xolas: Arte Lésbico.

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[1] Gracias a las mujeres que contribuyeron con sus reflexiones para que esta texta fuera escrita.

[2] Ver Clarissa Pinkola Estés.Mujeres que corren con los lobos: mitos y cuentos del arquetipo de la mujer salvaje. New York: Vintage Español, 2000.

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