Juárez

Sumarán cinco nuevos murales al Memorial Permanente de Personas Desaparecidas




enero 8, 2026

Las obras, dedicadas a personas desaparecidas y elaboradas de manera colectiva con las familias en un proceso coordinado por la artista Ana Infante, serán inauguradas el 23 de enero en el memorial ubicado en el Parque Borunda, un espacio que ha sido resignificado como lugar de memoria, búsqueda y exigencia de verdad y justicia.

Por Miguel Silerio / Fotografías: Favia Lucero / La Verdad Juárez

Ciudad Juárez— En el mural dedicado a su hermano Jorge Ernesto, Ana Alanís Roque plasma dos monedas, un vehículo Honda, un rostro alegre y otro triste —las máscaras del teatro que simbolizan la comedia y la tragedia—, un casco de los Vaqueros de Dallas y, próximamente, el escudo de las Chivas de Guadalajara. Son los gustos y aficiones que lo definen en su memoria, los rasgos que lo caracterizaban hasta hace diez años, cuando desapareció.

Ana busca a su hermano Jorge Ernesto desde el 7 de enero de 2016. A una década de su desaparición, y junto a su hermano José, pinta un mural que será instalado en el Memorial Permanente de Personas Desaparecidas Memoria Viva, en el Parque Borunda de Ciudad Juárez, como un acto de memoria, búsqueda y exigencia.

La cédula de búsqueda difundida por la Fiscalía de Chihuahua describe a Jorge Ernesto Alanís Roque como delgado, moreno, de cabello lacio y negro, rostro ovalado y nariz mediana. En contraste, el retrato que Ana y José delinean con pincel sobre una tela lo presenta sonriente, con lentes oscuros y estética chola, rodeado de símbolos y recuerdos que reconstruyen su personalidad más allá de los datos oficiales.

Las dos monedas representan la canción de Ramón Ayala que Jorge Ernesto y sus hermanos pasaban los días cantando durante la infancia. Al fondo de la obra, realizada en su mayoría en blanco y negro, una pared de ladrillos simula un grafiti con su apodo: Cepy.

“Él se quitaba el pan de la boca por ayudar a la gente. O sea, si a usted lo veía que se ponchó y él iba pasando, él se paraba ‘¿Qué, compa? ¿Le ayudo? ¿Qué necesita?’. Siempre era así, siempre”, recuerda Ana sobre la personalidad de su hermano.

El mural de Jorge Ernesto Alanís Roque forma parte de un conjunto de cinco nuevas obras que se integrarán el próximo 23 de enero al Memorial Memoria Viva. Los otros cuatro corresponden a Juan Antonio Campos Gutiérrez, Mauricio Maese Acosta, Alfonso Guadián Hernández y Raymundo Iván Álvarez Ortega.

El Memorial es un espacio que las familias de hombres y mujeres desaparecidos han resignificado desde 2021, junto al Monumento a la Madre y sobre la pared de la Secundaria Federal Número 1. Con el tiempo, se ha convertido en un sitio emblemático de reunión y exigencia de justicia. 

Hasta ahora, está conformado por los murales de Ángel Eduardo de la Rosa; los padres buscadores María Márquez y Manuel Favela —quienes buscan a su hijo Adrián Favela Márquez—; Daniel Armando Guzmán Ramos; César Gonzalo Durán Calderón; Jacobo Orozco García; Diana Rocío Ramírez Hernández; Juan de Dios Robles Martínez; Jéssica Ivonne Padilla Cuéllar; y la madre buscadora Luz del Carmen Flores Ramos, fallecida en agosto de 2024, junto a su hija Luz Angélica Mena Flores, desaparecida en 2008.

Sobre la desaparición de su hermano, Ana relata que a inicios de enero de 2016 un convoy de policías llegó a su casa, pero él no se encontraba ahí, pues trabajaba como empleado de una maquiladora. Los agentes ingresaron y esculcaron el domicilio, llevándose una fotografía suya. Supuestamente, dice Ana, buscaban a otra persona.

Dos días después, su esposa recibió una llamada de Jorge Ernesto cuando regresaba del trabajo: dijo que iba en camino y que había tomado un camión. Esa fue la última vez que hablaron con él. Las llamadas posteriores ya no entraron a su teléfono.

Ana señala que, hasta el momento, la actuación de las autoridades en la búsqueda de su hermano ha sido prácticamente nula, ya que la investigación y la obtención de información recaen en las familias. “Si uno no lleva información, no hay avances”, lamenta.

Alanís forma parte del colectivo Familias Unidas por la Verdad y la Justicia, que desde Ciudad Juárez busca a personas desaparecidas en distintos municipios de Chihuahua.

Con el colectivo ha participado en capacitaciones, rastreos, manifestaciones y actos públicos junto a autoridades. En julio del año pasado integró un grupo que se capacitó en técnicas de arqueología y antropología forense, y en septiembre participó en la presentación del Diagnóstico sobre seguridad para colectivos de familias de personas desaparecidas en México.

Ana espera que quienes visitan el Parque Borunda y observan el memorial recuerden que los rostros ahí retratados corresponden a personas amadas y buscadas por sus familias, y que si cuentan con cualquier información para dar con su paradero, la aporten.

Sobre el trabajo colectivo, dice que ha aprendido sobre solidaridad, apoyo mutuo, lucha y convivencia. Explica que antes se sentía sola, como si lo que vivía solo le ocurriera a ella y a su familia, pero ha descubierto que es la historia de muchas personas.

Respecto al trabajo de la artista Ana Infante, autora de la mayoría de los murales del Memorial y quien acompaña la elaboración de los nuevos, señala que “es una persona maravillosa que nos da un apoyo incondicional; que, a pesar de todo, ella siempre busca que nosotros estemos conformes. Para mí ella es una persona importante en el colectivo”.

A las familias de personas desaparecidas, Ana les dice “que no dejen de buscar a sus familiares, que insistan, que no tengan miedo porque no están solas, hay mucha gente. Y me gustaría que se unieran, que se hicieran un colectivo grande para seguir en esta lucha”.

Un proceso de memoria desde el arte

La artista juarense Ana Infante, quien coordina la creación de los murales desde 2024, explica que el proceso de arteterapia con las familias para la elaboración de los nuevos murales —integrado por cuatro etapas— inició en octubre del año pasado.

La primera consistió en ejercicios de memoria para construir la historia visual de las personas desaparecidas, y posteriormente se desarrolló el diseño. Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase final de creación y la última etapa será la instalación de las obras.

La metodología se basa en “la escucha activa y el cultivo de la memoria”, ideada en colaboración con el activista Kelvin Rodríguez, en la que las familias construyen una semilla como origen de la representación de su familiar desaparecido. En ella se escriben colores, comida, música favorita y aficiones, que funcionan como una lluvia de ideas que después se traduce en una composición visual.

“No deja de ser impactante, porque cada historia tiene sus particularidades. Cada historia es diferente. Cada mural toma una estética que yo no la planeo: se da conforme voy recabando los datos o la historia”, explica.

En la elaboración de los cinco nuevos murales, financiados con recursos del Fondo Transborder, Infante ha contado con el acompañamiento del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte y de integrantes de la academia como Hazel Dávalos, Mónica Curiel y Salvador Salazar Gutiérrez, quienes han participado en el proceso de pintado. 

Ana Infante afirma que esta técnica “permite que este espacio se vuelva un espacio seguro y que se trabaje de manera más íntima; es un espacio en el que pasan muchas cosas: puedes llorar, puedes reír, puedes hablar de lo que quieras, y siento que estas dinámicas, esta técnica, permiten que las cosas se den”.

La artista adelanta que se buscará reincorporar la realidad aumentada en los murales, una herramienta presente en los primeros seis, pero que se dejó de lado por el costo de la tecnología, por lo que se explorarán alternativas más accesibles. También, que se prevé la instalación de más murales.

El proceso arteterapéutico que dio origen a los primeros murales quedó consignado en el documental Memoria Viva: Arte Visual y Justicia en los Memoriales, de Paloma Rincón, que será proyectado el próximo sábado 17 de enero, a las 6:00 de la tarde, en el Cine Universitario de la UACJ.

Finalmente, Ana expresa que los murales buscan recordar que las personas ahí representadas son amadas y buscadas por sus familias, y que la comunidad deje de ser un testigo pasivo para involucrarse en la exigencia de verdad y justicia, e invita a la comunidad artística a que se sume al trabajo en este espacio.

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