Opinión

El nombramiento de Garduño, una bofetada a Juárez




enero 25, 2026

Si Francisco Garduño tuviera una brizna de ética, debería haberse retirado de la vida pública. Su negligencia causó muertes y, aparte, su función propiamente para la política migratoria dejó mucho qué desear y fue blanco de críticas certeras y oportunas que debieron apartarlo de cualquier tarea en la función pública. Pero estar en MORENA sí paga…

Por Jaime García Chávez

El mal viene de lejos. Don José María Luis Mora, el fundador del liberalismo mexicano durante la primera mitad del siglo XIX lo llamó “empleomanía”. Se trata de un fenómeno de origen colonial que produjo la aberración de estar ligado a un cargo público, no importa el tamaño, porque sin esa condición prácticamente se era nada.

No se trata simplemente de examinar el contexto y despliegue de toda burocracia gubernamental, sino de algo ajeno a una administración pública profesional y solvente, y en la que además, como es natural, caben pocos.

En el tiempo de Mora había tres grandes avenidas de empleo, por decirlo de alguna manera: eclesiástico, militar y gubernamental. Estar fuera de esos ámbitos reducía totalmente la posibilidad de accionar para quien se lo propusiera de manera independiente. Y no perdamos de vista que esas tres castas siempre estaban al amparo de los poderosos, particularmente los que tenían propiedad territorial o control de las actividades económicas.

La empleomanía en México esta implícita en la actividad política. Quien no está en la nómina, no existe; y hasta en la literatura se ha recogido el fenómeno, como lo han hecho un par de notables escritores mexicanos. Quién no recuerda al ensayista César Garizurieta, alias el Tlacuache, que fue el que dijo aquello de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Menos famoso pero más enfático fue Renato Leduc, quien llamó a los burócratas que ejercen esta costumbre como “culiatornillados”.

Todo esto, como podrá advertir el lector, se escribe para comentar el reciente nombramiento de Francisco Garduño como director de Centros de Formación para el Trabajo en la SEP, designación que hizo el secretario de Educación, Mario Delgado, antiguo presidente nacional de MORENA que, inexplicablemente, ocupa la función que le otorgó la presidenta Claudia Sheinbaum.

Delgado es el secretario que hizo de la consigna “amor con amor se paga” su gran filosofía política que inspira que Garduño, anteriormente titular de Migración, sea hoy premiado con un alto cargo, teniendo como precedente la tragedia de la estación migratoria en Ciudad Juárez el 27 de marzo de 2023. Este siniestro, que pudo ser evitado y acabó con la vida de 40 migrantes, en sí mismo demostró que Garduño es un funcionario inepto e irresponsable, impune y ahora recompensado, incluso con la bendición de la presidenta de la república.

Sheinbaum no se contuvo y dijo que Garduño ya no tiene ningún proceso pendiente, cuando todo mundo hemos visto cómo ha evadido la acción de la justicia; y dijo además que es doctor en derecho. En otras palabras, que forma parte del club de los doctores que nos gobiernan.

No abundaré en la gravedad del suceso trágico de Ciudad Juárez porque es harto conocido acá en la frontera. Lo que sí es de subrayarse es que un simple examen de la trayectoria de Garduño y su hoja de servicio aconsejaban mantenerlo fuera del aparato gubernamental, de la burocracia.

Es más, si Garduño tuviera una brizna de ética, debería haberse retirado de la vida pública. Su negligencia causó muertes y, aparte, su función propiamente para la política migratoria dejó mucho qué desear y fue blanco de críticas certeras y oportunas que debieron apartarlo de cualquier tarea en la función pública.

Pero estar en MORENA sí paga. Y Garduño es ejemplo de cómo se retribuye y conserva al negligente, al irresponsable, al criminal, al que tiene las manos manchadas y al que ahora, muy orondo, se paseará por los pasillos donde un día despacharon figuras de la talla de José Vasconcelos o Jaime Torres Bodet.

Pero qué podíamos esperar si lo que abundan, citando a Leduc, son “culiatornillados”. Cabe, al final de este texto, preguntarnos: ¿qué le ha traído MORENA a Chihuahua, y a Juárez en particular, en materia de encargos públicos?

Va una breve lista que no agota el elenco: Cruz Pérez Cuéllar, Armando Cabada, Daniel Murguía Lardizábal, Mayra Chávez, Nora Yu, Roxana Díaz, el fallecido Javier González Mocken y Javier Corral Jurado.

Seguramente a Garduño, en uno de estos días, lo vitoreen gritándole ¡No estás solo!, ¡no está solo! Su nombramiento es una bofetada a la sociedad juarense.

***

Jaime García Chávez. Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y actual presidente de Unión Ciudadana, A.C.



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