Opinión

¿Quién decide la política cultural en Juárez?




enero 31, 2026

La cultura en Ciudad Juárez parece no ser prioritaria como política pública, salvo cuando se convierte en un vehículo para el manejo discrecional de recursos… Un ejemplo claro es la transmisión del concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes, realizada el 29 de noviembre de 2025 en la Plaza de la Mexicanidad, con un costo de un millón quinientos ochenta y dos mil novecientos seis pesos con 42 centavos

Por Daniel Leonardo García Salinas

Ante la convocatoria realizada en redes sociales por el promotor cultural Alfonso “Pato” Quiñonez, un servidor y la multipremiada actriz y activista Perla de la Rosa, en nuestra calidad de ciudadanos, acudimos el 29 de enero a la sesión del Consejo de Gobierno del Instituto para la Cultura del Municipio (Ipacult) de Juárez, realizada en la Sala de Cabildo de la Antigua Presidencia (hoy sede del Centro Municipal de las Artes), en donde, entre otros asuntos del orden del día, se llevó a cabo la aprobación del plan cultural y de trabajo correspondiente al ejercicio 2026.

La lectura de dicho plan de trabajo fue realizada por Ogla Liset Olivas Sánchez, quien desde el 28 de noviembre de 2025 fue nombrada por el alcalde del municipio de Juárez, y presidente del Consejo de Gobierno del Ipacult, como encargada de despacho de la Dirección General de dicho instituto, esto tras la destitución de Myrna Barajas Martínez, despido que, según algunas versiones no oficiales, se realizó tras la polémica generada por un mensaje en un grupo de trabajo de WhatsApp, en donde supuestamente Barajas “faltaba al respeto al alcalde”, aunque Cruz Pérez Cuéllar y su equipo de comunicación quisieron adjudicar la decisión de dicho cese laboral al Consejo de (des)Gobierno.

Pero tras lo observado en la reunión, mientras se daba lectura al plan de trabajo y ante el comportamiento eternamente pasivo y decorativo de los integrantes de dicho Consejo, me parece sumamente difícil creer que sean capaces de tomar una decisión a conciencia, pues es más fácil levantar un dedo y continuar la simulación que realizar un análisis y una discusión reales sobre los importantes asuntos en los que se involucran las políticas culturales, tan necesarias para nuestra ciudad. Como ejemplo de la falta de compromiso observada, puede considerarse también la ausencia de los consejeros Alma Rosa González, Yolanda Montaño Gómez y Luis Carlos Ortega.

Anteponiendo un amplio reconocimiento a Ogla por permitirnos tomar la palabra en la referida reunión para externar dudas, inquietudes y cuestionamientos, el compromiso por la exigencia de transparencia en las decisiones del Ipacult continúa, pues un asunto pendiente es que se dé a conocer de manera amplia una convocatoria pública para la elección de la persona que dirigirá el Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez, tal como lo propuso y cuestionó de manera elocuente el maestro Alejandro Castillo, director general de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la máxima casa de estudios de la ciudad.

Pese a la insistencia en el tema, como es costumbre, las autoridades enfrentaron un lapso de fuerte disociación o, como dirían en mi pueblo, practicaron el fino arte de fingir demencia, dando continuidad a los ya denunciados manejos opacos de las políticas culturales en Ciudad Juárez. Particularmente dieron muestra de dominio y maestría en este arte la regidora Patricia Mendoza, Sebastián Aguilera Brenes, titular de la Dirección de Participación Ciudadana, quien acudió en representación de Cruz Pérez Cuéllar; y la misma Ogla Olivas. Y es que no es un secreto que “la mano que sigue meciendo la cuna” en los asuntos relacionados con la cultura es Miguel Ángel Mendoza Rangel, quien dejó el Ipacult el 31 de enero de 2024.

Pero la penosa salida de Mendoza Rangel, tras los señalamientos ciudadanos y del periodismo responsable de nuestra ciudad, no significó el fin de los negocios de Nómada Estudio Urbano, dirigido por su vástago Mendoza Medina, quien por cierto también forma parte de la nómina municipal, así como otros familiares de Mendoza. Por el contrario, Mendoza Rangel continúa operando desde la Dirección General de Centros Comunitarios como “coordinador de cultura” e incluso, en un descaro total, se le ha visto en varias reuniones muy cercano a Ogla Olivas. Esto nos convoca a atender a la memoria y recordar que tanto Ogla como Myrna Barajas, previamente a asumir la Dirección del Ipacult, fueron integrantes del Consejo de Gobierno de dicho instituto durante la gestión de Miguel Ángel, levantando el dedo y siendo parte de la simulación.

No menos importantes son los señalamientos de acoso externados por Myrna Barajas durante su gestión al frente del Ipacult por parte de su antecesor, los cuales fueron minimizados por Pérez Cuéllar al declarar que, de existir elementos para una denuncia formal, esta deberá presentarse ante la autoridad correspondiente. Y es que, si bien la gestión de Barajas pasó sin pena ni gloria, aunado a otros antecedentes poco profesionales, violentos y familiares —como aquel escandaloso video, al estilo de la clásica pelea por “los terrenos de la abuela”, en el que Barajas y su esposo, Archivaldo Ríos, en junio de 2025 violentaron de manera física y verbal a la señora María Isabel Martínez Ituarte, tía de Barajas—, tampoco puede afirmarse que haya sido catastrófico que fuera retirada del cargo, aunque sí resultan cuestionables los argumentos oficiales externados al respecto.

De tal suerte que, las acciones dicen más que los discursos. Lo ocurrido en el Consejo de Gobierno del Ipacult confirma la percepción de un profundo desinterés institucional por garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales en Ciudad Juárez. La cultura parece no ser prioritaria como política pública, salvo cuando se convierte en un vehículo para el manejo discrecional de recursos y en una estrategia de animación cultural superficial, costosa y dirigida al consumo pasivo.

La actual administración municipal ha dado muestras reiteradas de este modelo. Un ejemplo claro es la transmisión del concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes, realizada el 29 de noviembre de 2025 en la Plaza de la Mexicanidad, con un costo de un millón quinientos ochenta y dos mil novecientos seis pesos con 42 centavos, de acuerdo con la factura emitida por COMERCIANTE XOCOTEPETL S.A. de C.V., obtenida vía la Plataforma Nacional de Transparencia bajo el folio 080155925000861. No se trata de un hecho aislado, sino de una lógica de gestión que privilegia el espectáculo sobre la construcción de políticas culturales sostenidas, participativas y transparentes.

EL CONTRATO DE SERVICIO:

La pregunta inicial sigue sin respuesta: ¿Quién decide la política cultural en Juárez? Mientras no exista deliberación real, rendición de cuentas y una convocatoria pública para dirigir el Ipacult desde un perfil profesional adecuado, la cultura seguirá siendo administrada desde la simulación, en detrimento de la comunidad artística y de la ciudadanía que tiene derecho a algo más que decisiones automáticas y opacidad institucional.

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