Desde Chihuahua marchan para exigir justicia por mineros desaparecidos y asesinados en Concordia, Sinaloa
domingo, febrero 15, 2026
“El silencio no es neutral, el silencio ante la violencia también es una forma de responsabilidad”: sostuvieron los manifestantes a través del pronunciamiento leído en la plaza del Ángel, al finalizar la marcha en la ciudad de Chihuahua
Por Karla Quintana y Patricia Mayorga / Raíchali
Chihuahua- Alrededor de 300 personas, entre geólogos mineros, ecólogos, biólogos, familiares de ellos y de Jesús Antonio de la O Valdez -el joven ecólogo chihuahuense localizado sin vida con otros compañeros en una fosa de Concordia, Sinaloa-, marcharon en silencio cargados de dolor, impotencia, historias y exigencia de justicia, para exigir justicia y mejores condiciones de seguridad para quienes laboran en el sector.
La movilización estatal es parte de una convocatoria nacional de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM), que llamó a la comunidad minera y a la sociedad a manifestarse en distintas ciudades del país en memoria de las víctimas y para exigir el esclarecimiento de los hechos.

El pasado 23 de enero, un grupo armado privó de la libertad a por lo menos once trabajadores de la minera canadiense Vizsla Silver, en Concordia, del estado de Sinaloa. Después de 16 días, la Fiscalía General de la República dio a conocer que localizaron una fosa clandestina en El Verde, Concordia, con 10 cuerpos, cinco de ellos fueron identificados como trabajadores de esa empresa.
La FGR informó que los trabajadoes identificados eran originarios de los estados de Zacatecas, Chihuahua, Sonora y Guerrero. Entre los hombres que privaron de la libertad se encuentra además, Alberto Alberto Ochoa Pérez, de 38 años y originario de Lázaro Cárdenas del municipio de Moequi, Chihuahua.
Entre los trabajadores localizados en la fosa y que fueron identificados, se encuentra Jesús Antonio de la O Valdez, de 36 años, originario de la ciudad Chihuahua y egresado de la Facultad de Zootecnia y Ecología, de Universidad Autónoma de Chihuahua.
La marcha inició alrededor de las 11:00 de la mañana en la glorieta de Francisco Villa, sobre avenida Universidad y División del Norte, y avanzó hasta la plaza del Ángel. Los asistentes acudieron en silencio, la mayoría llevaba cascos de mina, camisa blanca y/o chaleco de trabajo naranja, amarillo, verde, rojo, azul o beige.

Durante la concentración en Chihuahua, hombres y mujeres del sector minero tomaron la palabra para expresar su preocupación por la violencia en las regiones donde operan.
Al inicio de la marcha, su primo Jorge de la O externó su dolor por la pérdida violenta de Antonio de la O, pero destacó que lo encontraron. Agradeció y dijo que estaba contento porque se congregó mucha gente en la manifestación.

Al llegar a la plaza del Ángel, una de las oradoras leyó un pronunciamiento del gremio:
Con respeto y solidaridad a la familia de nuestro compañero. Los sucesos en Sinaloa no son fáciles, es el vacío que dejan vida adelantadas, no son hechos aislados ni números en reportes, muestran una realidad más profunda: la violencia normalizada, como condición de trabajo.
La pérdida de nuestros compañeros no es una cifra, es una herida abierta, una fractura hecha que atraviesa al gremio, sus ausencias se sienten en cada proyecto, en cada mina, en cada universidad y hogar que conoce el sacrificio de salir a trabajar sin la certeza de regresar.
No permitiremos que esto se vuelva una rutina y una estadística. La inseguridad no puede tratarse como riesgo operativo, ni la violencia como variable inevitable. Cuando se acepta así, el problema se viste institucional, político y moral.
Al gobierno federal y a los estados mineros: la seguridad es su obligación, no es una promesa. Exigimos justicia, investigaciones claras, protección efectiva y una estrategia real, coordinada y verificable para devolver la paz a las zonas mineras.

A las empresas se les pide: la rentabilidad jamás debe estar por encima de la vida, operar en territorios complejos exige responsabilidad más allá del mínimo. Continuar sin condiciones adecuadas de seguridad no es neutral, es una decisión. Ninguna meta productiva justifica exponer empleados y contratistas a violencia normalizada.
A las asociaciones, cámaras y clúteres: se requiere más pronunciamiento, unidad, vigilancia activa, presión legítima y propuestas concretas para que nadie salga de casa con la incertidumbre de si regresará. Proteger al gremio no es opcional, es su razón de ser.
La tierra aporta recursos esenciales en el país, pero su aprovechamiento no puede sostenerse a costa de la vida, la dignidad y la seguridad de todos. No buscamos culpables, exigimos solución de fondo, que la mayoría de quienes han perdido la vida se traduzca en acciones, decisiones firmes y responsabilidades asumidas. Mientras exista inseguridad, la riqueza de nuestra tierra será moralmente insostenible. Hoy hay que decirlo claramente, el silencio no es neutral, el silencio también implica responsabilidad.

esús David Zendejas Palacios, integrante de la primera generación de la ingeniería en Minería de la Universidad Autónoma de Chihuahua (Uach) en la década de los 70, tomó la palabra para recordar cómo ha cambiado el contexto minero en la sierra.
Luego de solidarizarse con las familias y el gremio, compartió que en 2012 salvó su vida en Ciénega de Urique, porque cuatro camionetas Hummer del Ejército, intervinieron en la privación de la libertad de él y de otros compañeros. “En 2012 volvimos a nacer”.

“(…) Yo les puedo asegurar que nuestro Ejército puede con todo pero no lo quieren dejar, no lo quieren soltar. Los mineros tenemos que exigir que trabaje el gobierno federal (…) No se puede circular por la República libremente, como lo hacíamos. En mi juventud nos quedábamos a dormir en la sierra y llegaba la gente a ofrecernos apoyo. Ahora no podemos ir a Parral porque nos quitan el vehículo. Hay que movernos en autobús como si debiéramos algo, ¿y qué hemos hecho?
“En lo personal 55 años colaborando con las empresas mineras, dándole a ganar al país como todos mis compañeros de la Facultad de Ingeniería en Minas y Geología. ¿Qué estamos obteniendo a cambio? Nos voltean la espalda, nos confunden con aquel que va allá, nos confunden con el otro, pero los mineros somos mexicanos y somos mexicanos de corazón. Que el gobierno se ponga a trabajar ya”.

Agregó que enfrentan secuestros y asaltos constantes. Descartó que los trabajadores de la minera Vizsla Silver fueran confundidos, como lo aseveró el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
“Es ilógico, los sacaron de sus dormitorios (en La Clementina, el lugar de Concordia en el que habitaban los mineros). Hay que luchar por México, hay que dejar de pensar que no se puede, hay que actuar y elegir un buen líder minero”.

Al concluir los participaciones en el altavoz, las personas asistentes guardaron un minuto de silencio y enseguida entonaron el himno nacional para concluir: “Viva México”, “viva la minería”.
En entrevista con Raíchali, la presidenta del Distrito Chihuahua de la AIMMG, Virginia Angélica Mena Escobar, expresó que hay demasiado dolor y preocupación en el gremio, que los mueve a visibilizar la situación.
Con la voz entrecortada dijo: “Todos hemos estado en campo, nos hemos encontrado con gente armada, pero esto sobre pasó el límite. Siempre está el temor, vas al proyeto, yo soy geóloga de exploración, vas al proyecto y es difícil despedirte de tus hijos y no saber si vas a regresar. Ahora ellos no regresaron, es muy doloroso, es muy fuerte. No los conocí (a los mineros privados de su libertad en Concordia, Sinaloa), pero no necesitamos conocernos, somos familia”.

***
Este trabajo fue publicado originalmente en Raíchali que forma parte de Territorial Alianza de Medios. Aquí puedes consultar su publicación.