Opinión

Percepciones o el regidor no es como lo pintan

Hernán Ortiz /Académico

Ciudad Juárez. –Hablar de las percepciones implica decir más de uno mismo que de aquello de lo que se habla. Implica si se es honesto, reconocer que la visión propia puede estar sesgada y tal vez errónea.
Hay algo en las percepciones que nos hacen destacar o descartar cosas, y si olvidamos la razón podemos pasar cosas por alto. Cosas, que pueden estar mal o deben corregirse… La percepción de manera inconsciente nos puede hacer llegar a conclusiones parcas. Como decía George Devereux, no todos podemos ser genios, pero si podemos evitar ser estúpidos.
Quiero explicarme con un recuerdo. Hace tiempo en un camión, vi cómo se hacían mimos un par de jóvenes, varones ambos, uno sentado al lado del otro. No se besaban, no se acariciaban ¿eróticamente? Sólo eran tiernos el uno con el otro. Eso me escandalizó, me hizo sentir incómodo. ¿Por qué? Porque aprendí que los hombres no debemos ser tiernos, sólo podemos demostrar ese tipo de afectos bajos los efectos del alcohol, de lo contrario son puterías.
Hoy sé que las cosas no son así, hoy enseño a mis hijos que podemos demostrarnos afectos entre hombres. Incluso amar a personas del mismo género es una alternativa de felicidad. Pero esa enseñanza surge de la razón, el hábito hizo que me sintiera incómodo cuando vi expresiones de ternura. Ser consciente de ello, me permite cambiar.
¿Qué cosa puede quedar fuera de la percepción de las personas?
Muchas, por ejemplo la economía. Nos preocupa cuál será la propuesta económica del siguiente presidente de la república. ¿Una economía con mayor o menor intervención del gobierno? Pensar así nos puede hacer tomar partido por uno u otro candidato, pero hay dos cosas que olvidamos. Una, que al parecer esa decisión la está tomando Trump. No podemos hablar de libre mercado cuando Estados Unidos define aranceles proteccionistas. La otra, que un verdadero libre mercado no se ha promovido desde la presidencia de la república, sino desde la base popular de la informalidad.
En el 2008 una crisis financiera en Estados Unidos y una ola de asesinatos en Ciudad Juárez, llevaron a la ciudad a una verdadera catástrofe. Negocios cerraban por las extorsiones y maquiladoras reducían turnos o salarios en los llamados “paros técnicos”. El dinero no debería circular en la ciudad. Pero la gente buscó alternativas como siempre. Los mercados de segundas se expandieron como nunca. En esta ciudad siempre han existido, pero se incrementaron.
¿Cómo saber? Bueno, esa percepción no es un dato oficial, al menos no lo tengo. La organización casi mafiosa de los líderes con el gobierno, y la lucha por el control o descontrol del comercio informal, no deja claro qué pasa. Lo que es un hecho es que la gente no se adecuó a la economía oficial, buscó sus propias alternativas de sobrevivencia que al mantenerse en la informalidad no son manipuladas por el gobierno… al menos no de alguna forma que un poco de corrupción no pueda solucionar.
Otro ejemplo de cómo la percepción puede hacernos no ver lo que sucede es con los muros de contención que evitan derrumbes en la Sierra de Juárez. Aquellos que fueron pagados con dinero público y que pueden contemplarse por todo el Camino Real, se van desbaratando, dejando hoyos entre el concreto y la tierra, pronto serán infraestructura inservible. Una obra pública que dura 12 años es una burla. De hecho uno de sus miradores se derrumbó a tres meses de inaugurado.
Si en lugar de contratar constructoras ineptas y fraudulentas le peguntaran a los que hicieron muros de contención en colonias populares con llantas, seguramente podríamos utilizar basura de una manera eficiente y sustentable. Pero nadie sabe quién hizo esos muros de contención con llantas, nadie ve una opción que ha sido más barata, resistente y eficiente que las obras millonarias. Nadie ve lo que es evidente y eso nos cuesta dinero y en ocasiones hasta vidas.
Todo esto de cómo la percepción nos impide o permite ver cosas, lo comento porque quiero compartir con vergüenza lo que vi cuando conocí a las personas candidatas a las regidurías de la facción independiente, del PRI, del PAN y de MORENA. Esto se dio en el marco de reuniones que los candidatos y candidata tuvieron con la Asamblea de Organizaciones, una red de 30 Asociaciones Civiles.
En el caso de quienes acompañan como regidores a Cabada de manera independiente. La imagen es parte de la oferta, no sólo del atuendo sino hasta del nombre. Gente que sea famosa en sus propios ámbitos.
En el caso del PAN, el entusiasmo de los posibles regidores y regidoras. Me imagino el ánimo de aquella ciudadanía que llevó al PAN a ganar sus primeras elecciones en el Estado. Galindo era parte de ello y aprovecha ese carisma para impulsar su candidatura.
El PRI. Fue el único que presentó su plantilla completa, disciplinada como ejército y romano. Con un gesto altivo de quién va a gobernar. Representando gremios y estilo. Mintiendo y tratando a la gente que les escucha de ignorantes, ahora resulta que Adriana Terrazas fue la autora de la Ley de Participación Ciudadana.
Mi sorpresa fue con las y los candidatos de MORENA. Sin glamour, muy tan sin chiste. Parecía como si hubieran tomado gente de cualquier lado y les hubieran invitado a ser regidores y regidoras. Eran como cualquier persona que puedo encontrar en el parque de mi colonia o en algún centro comunitario. Se expresaron, con sentido y pasión eso me quedó bastante claro.
Después de conocer a estos cuatro grupos, comentando entre amistades, alguien expresó que los de MORENA no parecían regidores, que debería pedirse un perfil para un puesto tan importante. Dos cosas estallaron en mi mente, una era solicitar un requisito específico para gozar del derecho a votar y ser votado. No un proceso institucional como inscribirse o adquirir una credencial, sino cumplir con ciertas características, para evitar que unos adquieran los derechos de otros… eso no suena bien.
El otro asunto del que me percaté fue la reacción que discrimina a una persona por su apariencia. Lo sé, lo sentí. También pensé que las personas de la planilla de MORENA no parecían regidores ni regidoras. Lo que les escuché decir tenía sentido, pero su apariencia no.
¿Cómo debe lucir un regidor o regidora? No lo sé, los que he visto no hacen su trabajo y cobran mucho. Que el problema no es el alto salario pues su trabajo es importante, el problema es que por las condiciones de la ciudad es evidente que NO HACEN SU TRABAJO.
¿Quiero verlos como muñequitos de aparador? ¿Cómo debe verse un regidor o una regidora? No lo sé, pero me da vergüenza haber sentido que alguien no parecía tener la apariencia de uno, y me da más vergüenza haber por un momento priorizado su imagen a su compromiso.
Yo, que soy una facha, cuando debo estar elegante me rasuro, uso camisa y busco un pantalón que no esté roto.
Lo importante es que puedo cambiar, no es sólo quedarme con la percepción, es utilizar la razón y el corazón para ser mejor persona que la que fui cuando mi percepción me hizo entender mal una situación.
jhiiio@hotmail.com

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