Opinión

Última estación, esperanza…

Hernán Ortiz
Académico

Hay muchas cosas que debemos considerar después de las elecciones.
A nivel nacional sigo partiendo de la idea de que AMLO no sabe o no entenderá lo que pasa en Juárez. Ha prometido reducir el IVA, bueno, pero todavía hay mucho que el gobierno federal nos debe a la frontera. Seamos críticos, exigentes y sí, colaborativos también, pero no ilusos.
A nivel local. Quitamos la reelección automática. Que no es que existiera, pero Cabada ya se veía como gobernador junto con una bancada de independientes.
Aquí debemos de revisar varias cosas. Si vemos la elección de manera aislada, poco se nota, pero si vemos las elecciones en el sentido histórico es interesante. El supuesto efecto AMLO, que hizo que todos votarán por MORENA, puede parecer cierto. Pero tengo mis dudas, tal vez la cosa es más compleja.
En concreto: Héctor Murguía Compitió tres veces por la alcaldía. En el 2004 obtuvo 181,577; en el 2010 obtuvo 19,431 votos menos; para el 2016, en la que perdió frente a Cabada obtuvo 57,988 menos que en el 2010.
Armando Cabada en el 2018 obtuvo 176,479 votos, perdió 29,425 con relación a los 205,904 que obtuvo en el 2016.
En este 2018, la diferencia de cada voto ha cobrado especial importancia. La diferencia entre Cabada y Mocken fue de 981 votos. De hecho, es la lucha por estos votos lo que hizo tan larga la espera del resultado final.
¿La siguiente lectura de estas cifras suena viable? Cuando Murguía compitió por segunda vez por la alcaldía, la inercia era votar por él, pero al menos ya hubo gente que le retiró su confianza. Cuando compitió una tercera vez, definitivamente muchas personas votaron en su contra… él hablaba de traiciones de sus operadores políticos. Supongo que imaginó que la gente no tenía voluntad y sólo vota si es manipulada.
En el caso de Cabada, ¿obtuvo simpatizantes en el 2016 o la ciudadanía votó en contra de Murguía? Tal vez sea imposible saberlo. Pero lo interesante es que en dos años, no ganó suficiente confianza para tener los mismos votos o más, de los que obtuvo en el 2016.
Desde el 2004 hasta ahora, los votantes cada vez más cambian el sentido del voto. Incluso votan en contra de alguien que ya los gobernó… y, aquí esta un punto muy interesante… a pesar de los ENORMES montos gastados en publicidad oficial.
A pesar del dinero gastado en la imagen, no del municipio, sino de la administración, a pesar de la Tetocumbia, a pesar de que al menos en el 2018 se presupuestó para Comunicación Social ($ 104,813,980.66): Casi el doble que a Obras Publicas ($ 58,777,438.87). Más del doble que a Desarrollo Social ($ 43,261,449.01)
Casi 18 veces lo presupuestado a la Dirección de Desarrollo Económico ($ 5,878,310.41).
¡Qué importa el desarrollo económico si tenemos buenos anuncios!
Con la cantidad de incendios que hay en esta frontera es importante saber que a Protección Civil, de donde dependen los bomberos, se le asigna sólo el 71.15 % (74,574,797.43) de lo que recibe Comunicación Social.
Comunicación Social recibe 13 veces el presupuesto del Instituto Municipal de la Mujer ($ 8,000,000.00) También 4.76 veces el presupuesto del Instituto Municipal de Investigación y Planeación ($ 22,000,000.00)
El llamado efecto AMLO no afectó a todo el mundo, al menos en el voto por la alcaldía no se presentó de manera apabullante. De hecho, el margen de triunfo es muy, pero muy cerrado, e insisto con votos en contra a pesar del mucho dinero gastado en comunicación por quien buscaba la reelección.
¿Será que estamos frente a unos 30,000 ciudadanos (digamos) que razonan su voto y lo ejercen según el criterio que tengan del ejercicio público que ha realizado el candidato?
El quitar o dar el voto de nuevo según el trabajo realizado es un paso muy importante para la democracia, ni la publicidad puede comprar una conciencia así.
Sé que mi fe en la ciudadanía puede rayar en lo inocente. Pero algo esta pasando, algo que ha sorprendido a todo el mundo. Una elección cerrada, cambios históricos en la intención del voto. Algo esta pasando o los operadores políticos, esos que compran y mueven votos a voluntad, tienen gran capacidad, ¿y se la pueden vender a dos postores a la vez? No lo sé. Prefiero pensar que estamos al borde de una nueva forma de ciudadanía en Juárez. No sería la primera vez que la ciudad da muestras de algo así.
Sí es verdad que son los ciudadanos los que empiezan a manifestarse por el voto, las posibilidades son enormes en un contexto, donde la Ley de Participación Ciudadana, permitirá realizar referéndum y plebiscitos con mil 600 firmas de solicitantes, donde las sesiones de Cabildo y sesiones de trabajo de comisiones edílicas son abiertas y permiten la participación ciudadana, donde por Ley el municipio tendrá que asignar un porcentaje de su presupuestos a procesos participativos, donde el panorama político a nivel nacional ha cambiado, con los mismos actores pero ¿nuevas dinámicas?
En fin, las cosas son distintas ahora a lo que eran hace un mes.
¿Qué haremos al respecto? Tenemos dos opciones: A) Ver lo que pasa, B) asumir la responsabilidad de participar en decidir que pasa o deja de pasar en esta bella, violenta, explotada, rezagada y amada ciudad.

Leer Más:  Confianza ciudadana, el desafío de las recompensas

jhiiio@hotmail.com

 

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