Juárez

En legítima defensa, Mary recupera su libertad

Entre abrazos y lágrimas María Guadalupe Pereda Moreno deja el Cereso estatal femenil número 2 Foto:Rocío Gallegos/La Verdad

 

A dos años nueve meses de estar tras las rejas, magistrados absuelven a María Guadalupe Pereda Moreno del delito de homicidio, al acreditar defensa propia en contra de su pareja agresor

Rocío Gallegos
La Verdad
Ciudad Juárez—Absuelta del delito de homicidio de su pareja, María Guadalupe Pereda Moreno dio sus primeros pasos hacia el principio del fin de una pesadilla que la tuvo tras las rejas mil nueve días.
Eran casi las cinco y media de la tarde cuando Mary, como la llaman sus conocidos, cruzó el portón de fierro en color café que pone el límite entre el encierro en el Cereso estatal femenil número 2 y la libertad.
Este viernes 20 de julio salió del penal la mujer que hace dos años y nueves meses mató a su pareja sentimental, Carlos Alberto Balderas, cuando este, ebrio y drogado, la maltrataba y amenazaba con matarla.
Unas horas antes, un tribunal de casación absolvió a Mary al reevaluar su situación como legítima defensa y decretar la nulidad de la sentencia dictada en agosto del 2017 en un juicio oral, donde se le condenó a tres años de cárcel con derecho a la libertad condicional si cumple con pagar la reparación del daño que asciende a más de 436 mil pesos.
“Estoy muy contenta porque en verdad se hizo justicia, se pudo… estoy muy feliz” dice María en el exterior el penal femenil, entre gritos de alegría, llanto y abrazos de un grupo de integrantes de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, asociación civil que acompañó la defensa de la joven.

Las abogadas Imelda Marrufo y Verónica Altamirano comparten con Mary sus primeros minutos de libertad Foto: Rocío Gallegos/La Verdad

Cuando la mujer de 22 años escuchó que los magistrados de casación la decretaron absuelta lloró mucho, “casi se me sale el corazón, yo estaba súper nerviosa”, cuenta.
“Fue algo muy difícil, ahora quiero estar con mis hijas y mi mamá”, dice con voz pausada para luego dirigirse a Imelda Marrufo, coordinadora del equipo de abogadas que llevó el caso de Mary, integrado también por Verónica Altamirano y Alejandra Durán.
Marrufo dice que en la audiencia de este viernes estaba en juego que se modificara la sentencia de tres años de cárcel dictada en juicio oral por una pena mayor –la Fiscalía pretendía más de 20 años– o que se ratificara esa o que se absolviera en legítima defensa y esto último fue lo que ocurrió.
Los magistrados Marco Tulio, Ricardo Fernández Ramírez y Yasel Villanueva, de la Sala Segunda de Apelación, determinaron que María sí actuó en legítima defensa por lo que le otorgaron la libertad.
En la audiencia, se destacó que la Fiscalía no actuó con perspectiva de género, menciona Marrufo.
En este proceso encontramos a una Fiscalía a la que le urge ponerse a investigar con perspectiva de género, encontramos una Fiscalía que también tuvo la insensibilidad para investigar desde una mirada no criminalizadora, si bien es una instancia persecutora del delito, había elementos muy claros que hoy el tribunal, el colegio de magistrados, resolvió sobre diversos elementos que no fueron considerados por el tribunal de primera instancia, ni por la Fiscalía, añade la abogada y activista a favor de la mujer.

María Guadalupe Pereda Moreno camina junto a Imelda Marrufo al dejar el penal donde estuvo 2 años nueve meses Foto:Rocío Gallegos/La Verdad

Una víctima contra el estado

El 14 de octubre de 2015, María Guadalupe Pereda estaba en casa de unos compañeros de la escuela haciendo un trabajo. Tenía 19 años y estudiaba criminalística. Su pareja, Carlos Alberto Balderas Castañeda, de 38 años, llegó al lugar y empezó a insultarla. Estaba ebrio y drogado.
De acuerdo con reportes periodísticos, ese día, entre gritos se fueron del lugar rumbo a la casa que habitaban. Al llegar, ella empezó a hacer su maleta, quería irse, abandonarlo, en eso Carlos apareció con una pistola y le dijo que la iba a matar.
“Se salió a cerrar las puertas de la calle y me volvió a decir que me iba a matar. Cuando regresó a la recámara donde comenzamos a discutir, yo le comienzo a apuntar y me comenzó a gritar mátame y se empezó a acercar y es cuando yo le dije que no lo hiciera… no supe en qué momento se escuchó el disparo”, relató María ante los jueces el 21 octubre del 2015, en la audiencia donde fue acusada de matar a su pareja, consignan notas periodísticas.
La mujer llamó a emergencias. Cuando la ambulancia llegó, ella quiso ayudar a subirlo al vehículo. Estaba todavía vivo. Carlos murió una hora después.
Ella quedó detenida. La Fiscalía General de Chihuahua la acusó de homicidio calificado, sus abogados argumentaron que se trata de una legítima defensa, por la serie de abusos que sufrió la víctima desde meses antes del homicidio.
“Desde su detención la Fiscalía se dedicó a criminalizarla”, afirma Marrufo, quien tomó el caso de Mary en noviembre del 2015.
La abogada y activista señala que en la etapa de ofrecimiento de pruebas, las autoridades “intentaron probar que hubo dolo en el homicidio, basándose en dichos de testigos que eran amigos y familiares de él, y que declararon que Carlos (un abogado de 38 años) era quien sufría violencia por parte de María, entonces estudiante de 19 años.
La Fiscalía también pretendió basarse, dice Marrufo, en un peritaje de criminalística deficiente, “en el que la perfilación no se hizo bien: los puntos, las medidas no eran correctas”.
Durante el proceso, agrega Marrufo, nos topamos con elementos que, por una mala defensa inicial, no fueron considerados, pero también que la Fiscalía vio elementos que entraban en defensa de Mary y que por supuesto no presentó.

Al salir del penal Mary posa justo a quienes encabezaron su defensa, Imelda, Verónica y Yadira de la Red Mesa de Mujeres Foto: Rocío Gallegos/La Verdad

Entonces, ahora, tras coordinar la defensa de este caso, afirma “puedo decir que se requiere que haya unidades de investigación al interior de la Fiscalía General que sepan trabajar desde un enfoque metodológico de género, es decir que revisen como dice la jurisprudencia de la Comisión Internacional de Derechos Humanos.
Se requiere que sea considerado el contexto de violencia en el que viven las mujeres, no solo las situaciones de agresiones como hechos aislados, del contexto en que viven porque los elementos que la Fiscalía tenía y el tribunal de primera instancia que la condenó eran clarísimos, se acreditó que el día de los hechos ella vivió violencia como todos los días anteriores y lo comprobamos con un peritaje.
“Lo que nosotros nos encontramos es con un aparato que investiga y criminaliza a las víctimas”, asegura la coordinadora del equipo de abogadas de la Red Mesa de Mujeres que ayer acudió al exterior de Cereso estatal femenil para recibir en libertad a María Guadalupe.
“Salgo con mi corazón más grande y nerviosa”, afirma María, que ahora espera retomar su vida con sus hijas de seis y tres años, volver a la universidad y trabajar.
A la familia de Carlos le dice “que Dios los bendiga”.
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