Opinión

Cambios en la política social del estado y sus retrocesos para Juárez

Imelda Marrufo
Abogada y activista

Han pasados apenas dos años y los recientes cambios políticos en las áreas de desarrollo social de Ciudad Juárez no muestran buenos aires que aseguren avances en los próximos tres restantes. Aún no se ven buenos bríos que vayan en la ruta de trabajo en las causas que generan vulnerabilidad social.
La tensión entre los liderazgos del Secretario de Desarrollo Social y el reciente Subsecretario de Juárez son claros, las lógicas de pensamiento son contrastantes. Tienen historias distintas.
El desmantelamiento de los programas y equipos de la Subsecretaria de Desarrollo Social de la Frontera es una señal preocupante. Los cambios del personal se dan sin criterios claros, solo con el argumento de reducir el 25 por ciento de la nómina, así nada más y entonces ¿cuál es la estrategia?
Dos años, dos Subsecretarios de Desarrollo Social en la Frontera. El primero un año marcado por los conflictos internos entre los equipos de trabajo con el titular se convirtieron en el pan de cada día; esta situación escaló hasta tener como resultado la remoción del Subsecretario en medio de tensiones con sus superiores.
También fue el primer año de la Subsecretaría de Desarrollo donde el tema de acoso laboral se puso sobre la mesa al interior de la función pública, el resultado: una sentencia condenatoria con una justicia a medias. No es fácil la mano dura cuando se trata de resolver entre afectos y afectividades, aquí la justicia tarda. Otros casos seguirán pendientes de resolver.
El cambio de la mayoría del personal en la citada Subsecretaría puede medirse como un atraso de la política social: meses de capacitación al personal para que terminen por ser removidos una vez que han generado los aprendizajes. Tiempo y recurso perdido.
El criterio para que se vayan es que “no son del partido”, por lo tanto, “no son de confianza”. En dos años se puede volver a empezar, borrón y cuenta nueva que al cabo es en Juárez, ¡que aguanten! Las acciones así lo muestran, ese es el mensaje.
La apertura mostrada en las campañas electorales es una huella que se desdibuja demasiado rápido. Tal parece que en Juárez se sigue sosteniendo el pensamiento de varios liderazgos panistas que pugnan por un gobierno absoluto de los militantes porque creen que es la manera en que van a ganar esta frontera y sostener la gubernatura, ¿soberbia o ingenuidad? Sin embargo, esa perspectiva va ganando terreno.
El mensaje de las y los juarenses en las elecciones del 2018 fue claro: un PAN que gobernando la entidad se coloca en tercer lugar en el municipio de Juárez, es resultado de la evaluación ciudadana tanto para el candidato como para el gobierno. Pero las facturas políticas hay que pagarlas que al cabo Juárez aguanta, no le hace que los dos años atrás se hayan perdido con el desmantelamiento de la dependencia estatal y se vuelva a empezar.
La estrategia está clara: hay que reposicionar al partido, no le hace que el Desarrollo social en la Frontera tenga que seguir esperando: las familias ya acudirán por despensas o pijamas, ya volverán por láminas. Que al cabo iremos con Unidos con Valor en tu Colonia. Lo que sea, el caso es que empezar a sumar el voto para los próximos tres años, cómo sea está bien, y sigo preguntando, ¿soberbia o ingenuidad?
El descalabro de las elecciones pasadas fue tan fuerte, que no sólo había que pagar la factura al derrotado contendiente a la alcaldía, al fin y al cabo, es una práctica común, sólo que ahora habría que cobrar la pérdida de la elección en Ciudad Juárez, la Secretaría de Desarrollo Social y su secretario Víctor Quintana fueron el blanco perfecto. Fue fácil anticipar el hecho sólo era cuestión de tiempo.
La Secretaría de Desarrollo Social sigue con grandes retos en la entidad, el camino para cumplir con el Plan Estatal de Desarrollo social que el secretario Quintana y su equipo habían trazado estaba bien encaminado, con algunos ajustes para dar celeridad habría bastado. La Secretaría de Hacienda Estatal debe agilizar las peticiones y requerimientos a dicha dependencia.
Los costos de la derrota son cobrados. Con un culpable se arregla todo. Ya no se trata de echarle montón a la pobreza, sino de echarle montón a quienes no merecen estar en el gobierno porque no estuvieron en la campaña, aunque esos hayan estado en la calle generando procesos, ampliando los vínculos, desarrollando proyectos, para quienes no entienden el concepto de Desarrollo Social eso no sirve de mucho.
El ámbito municipal requiere ser analizado y evaluado también. Aunque se trata de una nueva administración municipal, aun no se conoce el plan social del alcalde a cabalidad. Los próximos meses serán los del Plan Municipal de Desarrollo a elaborar y allí debemos de estar, no solo para aportar al documento, sino para observar y evaluar la política de desarrollo local de la alcaldía y los resultados de sus funcionarios. En tres años, que sumados serán cinco, el alcalde nos tendrá escusas de entregar buenas cuentas. Será tema a revisar más delante.
Solo restan parabienes al nuevo Subsecretario de Desarrollo, deseamos mucha sensibilidad, buen trato por supuesto.
Restan tres años al secretario Víctor Quintana, la reserva de credibilidad e imagen que aún conserva ayudará a llevar a buen puerto el cumplimiento del Plan de Desarrollo Estatal. Tiene el secretario los elementos para hacerlo, el reto es ajustar áreas, priorizar y potenciando proyectos. Por lo visto los destinos de Juárez estarán aparte.
Lo que se tiene que hacer y decir es ahora. Corregir lo que se deba, sino lo hacemos ver hoy, ¿entonces cuándo?
imelda.marrufo@gmail.com

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