Migración

Pandillas de Maras: la mano que empuja las caravanas de migrantes

Ésta es la historia de un hombre que pudo sobrevivir a la violencia de las pandillas en Honduras. Ya no más. La vida en ese país centroamericano se complica más cada día, incluso para quienes gozaron el privilegio de cruzar a salvo las fronteras de los Maras. Ahora Iván quiere unirse a las caravanas de migrantes en México. Caminar con otros miles como él: los sobrevivientes.

Texto y Fotos: Rodrigo Soberanes
Foto de portada: Archivo

Hubo un tiempo en que “Iván” era de las pocas personas que podía trasladarse a través de las fronteras invisibles que hay dentro del sector Rivera Hernández, la zona más peligrosa de San Pedro Sula, Honduras, que está controlada por varias pandillas llamadas “maras”, pero ahora no tiene más ese privilegio y piensa unirse a la Caravana Migrante.

“Amigo, ¿se acuerda de mí? Aquí la cosa ya está muy mal, me voy a ir para allá con la Caravana”, dijo en un mensaje por el teléfono en días pasados cuando estaban llegando miles de paisanos suyos a la frontera de Guatemala y México.

Estaba iniciando el año 2014 cuando Iván –cuya real identidad no revelamos por motivos de seguridad– se movía por las calles de ese sector cruzando fronteras invisibles como muy pocas personas pueden hacer.

Conocimos a Iván en el Sector Rivera Hernández un día después de que dos supuestos integrantes de la mara Barrio 18 habían sido asesinados, porque la policía los detuvo causando desorden en la vía pública y en lugar de llevarlos presos a una de sus instalaciones, los dejaron en “territorio enemigo” de la mara MS.

Tan pronto bajaron de la patrulla, corrieron para salvarse, pero ambos fueron alcanzados por las balas, los estaban esperando. Uno murió ahí y otro más quedó herido, pero falleció antes de llegar al hospital.

Iván, un tipo afable de 35 años, tenía en esos días una extraña capacidad de ser respetado por grupos antagónicos de pandillas sin ser molestado o asaltado. O sin ser asesinado.

Podía ser conocido del líder de una de esas bandas y andar por territorios fuera de las fronteras controladas por su amigo. No tiene enemigos y no corría peligro de andar por donde él quisiera. Es difícil imaginarlo emigrando con una mochila al hombro en las carreteras.

Durante esos días, y hasta hace pocos meses, cruzaba territorios del sector Rivera Hernández donde sólo pueden estar quienes viven ahí y fue el contacto entre un grupo de reporteros con el líder de una mara y varios “güirros” (niños) integrantes de su pandilla que estaban armados a la hora de la entrevista.

Los reporteros no corrían peligro porque sabían que los había enviado Iván.

Ahora Iván, el prototipo del hondureño que tiene un trabajo (es repartidor de bebidas) y puede vivir en medio de los problemas sin ser amenazado, también se va a ir porque tiene fuertes indicios de que esos “privilegios” (omitió detalles por motivos de seguridad) se le están yendo.

Escuchó de la Caravana Migrante que salió de San Pedro Sula a mediados de octubre y decidió que pronto se va también.

***

El padre Ismael Moreno Coto, conocido popularmente como Padre Melo, es un connotado activista de Honduras. Dirige el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) y Radio Progreso, en la ciudad de El Progreso, en las inmediaciones de San Pedro Sula.

Él aceptó responder preguntas justo cuando se encontraba participando en una “caravana interna de la dignidad” que inició con 200 personas desde El Progreso y recorrerá más de 300 kilómetros hasta llegar a Tegucigalpa, capital del país.

Los objetivos de esa caravana eran mostrar solidaridad con los viajeros que van en México y llegar hasta Tegucigalpa “donde se toman las decisiones que excluyen a nuestro pueblo” y repudiar al ilegal régimen de Juan Orlando Hernández, presidente hondureño.

En su opinión, la Caravana Migrante “es la expresión de una olla de presión que lleva muchos años, al menos después del golpe de estado de 2009 y es la expresión de la desesperación de un pueblo que no encuentra soluciones en el país”.

Es su forma de explicar la frase “Honduras no sirve para vivir” y aplica, según los cálculos del ERIC, en seis millones de los nueve millones que tiene Honduras, entre ellos están ahora personas como Iván.

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“Son seis millones con problemas frontales con salud, vivienda, educación y violencia. Ellos son los que no soportan el Estado productor de exclusión y violencia, ese es lo que está en la base del fenómeno de las caravanas”, opinó el Padre Melo.

El primer contacto con Iván, después de años de no saber nada de él fue en octubre, cuando la Caravana Migrante se aproximaba a Tecún Umán, ciudad localizada en la frontera norte de Guatemala, a unos metros de la frontera, donde 3000 personas aproximadamente se iban a reunir para seguir su camino hacia Estados Unidos.

Esa cifra fue rebasada en poco tiempo con la llegada de más de 5 mil personas y con el paso de los días y semanas la presencia hondureña en México casi alcanzó los 14 mil.

“¡Imagínese! me mataron al ayudante que tenía, solo cruzó de un parque para dos cuadras y lo mataron a él. Me ayudaba una vez por semana para repartir la Big Cola, se cruzó donde no debía y lo mataron, ¿se imagina cómo estamos?” dijo Iván vía telefónica.

Después dijo una frase que se escuchó muchas veces durante seis días de acompañar a la primera Caravana, la más numerosa y que entró a México en los primeros días de noviembre pasado:

“Honduras ya no sirve para vivir”, por lo tanto, seguirá el mismo camino que las miles de personas que conforman en Tijuana, Baja California, el ahora llamado “éxodo hondureño”.

Uno de los migrantes que mencionaron la frase es Milton Madrid, quien viajaba con su esposa y su bebé de dos meses de edad. Ellos vivían en San Pedro Sula, la ciudad de Iván y que fue el origen de la primera Caravana Migrante.

Milton también trabajó en el sector Rivera Hernández y dijo que todas las actividades económicas que conoce están sujetas a extorsión de los mareros.

“A las personas que vendían tortillas les cobraban extorsión de 100 lempiras mensuales. A taxistas, rapiditos (camionetas de transporte público) y tiendas de negocios” también, contó en días pasados Milton Madrid desde Tecún Umán mientras esperaba cruzar a México.


La violencia no sólo está en ese sector, sino en casi todos los de San Pedro Sula, y las causas no sólo son la extorsión:

“Todos son sectores calientes, son sectores muy peligrosos. Si a un marero le llega a gustar mi esposa, yo me tengo que ir de ahí o me matan a mí, no puedes vivir así en una zona conflictiva”, contó Milton mientras su esposa asentía con la cabeza, y su última frase fue: “Honduras ya no sirve para vivir”.

La familia Madrid se perdió en la multitud que rompió el cerco de Guatemala en el Puente Internacional que une ese país en México y que, tras pasar la mayoría por el río fronterizo, se convirtió en una fila de cinco kilómetros caminando hacia el interior de México con más de 7000 personas.

Para el Padre Melo, “la caravana en Honduras es un fenómeno social, no es sólo una caravana. Es un fenómeno social liderado por miles de pobladores urbanos empobrecidos, de la marginalidad”.

El Foro Nacional para las Migraciones y la Pastoral de Movilidad Humana calculan que cerca de 500 personas salen de Honduras diariamente buscando emigrar a Estados Unidos, sin contar las Caravanas que se han estado formando durante este año y que el gobierno de Juan Orlando Hernández define como estrategias desestabilizadoras de la oposición política.

Mientras tanto, la Caravana Migrante sigue intentando cruzar la frontera entre México y Estados Unidos con un número cada día mayor de migrantes que siguen llegando a su encuentro en Tijuana, como próximamente lo hará Iván.

Este texto fue publicado originalmente En El Camino de Pie de Página

 

 

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