Opinión

El tráfico ilegal de drogas legales, la otra amenaza

Martín Orquiz

¿Está México en vías de enfrentar una nueva crisis por el uso de novedosas y potentes drogas? Es la pregunta que se produjo en mi mente después de leer la noticia con relación al arresto de un hombre que transportaba poco más de 12 mil pastillas de fentanilo a bordo de un camión foráneo, cuyo destino era San Luis Río Colorado, en Sonora.

La raíz de mi inquietud es el hecho de que esa sustancia es un opioide sintético, muy similar a la morfina, pero con mucha mayor potencia, lo que por ende la hace más peligrosa al consumirla; aunque se trata de un fármaco legítimo, siempre y cuando haya una receta médica formal de por medio, también es utilizada de forma ilegal por usuarios de drogas.

El Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA por sus siglas en inglés, National Institute on Drug Abuse), informa que esa sustancia es recetada a pacientes que sufren dolores intensos y para tratar sufrimiento crónico.
Pero, como se establece con el decomiso de esa gran cantidad de unidades de fentanilo en Sonora, su uso sin control es una realidad en nuestro país.

Tal vez usted ya escuchó por la calle algunas de las claves con las que se identifica al producto ilegal: apache, china girl, china white, dance fever, friend, goodfellas, jackpot, murder 8 o tango y cash.

En Estados Unidos, el consumo de esta sustancia mantiene preocupado a su gobierno y sociedad debido al crecimiento exponencial que tuvo en la presente década, tanto en su utilización como en las consecuencias que tiene.

La misma NIDA reporta que los opioides sintéticos, incluido el fentanilo, están relacionados con el mayor número de muertes causadas por sobredosis en Estados Unidos. Las cifras oficiales establecen que mientras en el 2010 esa sustancia estuvo ligada al 14.3 por ciento de los fallecimientos, para el 2017 subió hasta el 59.8 por ciento.

Ante la evidencia de que en territorio nacional circulan dosis ilegales del opioide sintético, las alarmas se encienden ante la amenaza que se suma a las que ya enfrenta la sociedad mexicana tanto por el tráfico como por el uso de otras drogas.

El fenómeno de la violencia asociada al mercado ilegal de los estupefacientes genera todavía más muertes en México que el mismo consumo, lo que pone el tema en los primeros lugares de preocupación en un país que apenas está reaccionando a la incursión de las metanfetaminas en el mercado negro nacional y tráfico internacional.

Una cosa es lidiar con la mariguana, cocaína y heroína, sustancias con las que los gobiernos mexicanos de los tres niveles y otras instituciones, como las de salud y educación, tienen un mayor conocimiento y programas establecidos para su combate, prevención y tratamiento, aunque su eficacia sea un tema muy aparte para tratar.

En la actualidad, la sociedad mexicana en su conjunto enfrenta las consecuencias del uso de las metanfetaminas, todavía no acaba se asentarse en esa realidad cuando ya tiene el novedoso peligro de los opioides sintéticos encima.

Es necesario que gobiernos y sociedad no esperemos a que la nueva plaga por el uso y tráfico haga estragos similares a los que se registran en los Estados Unidos, es tiempo ahora mismo de instrumentar políticas públicas de contención antes que esa sustancia abone a los daños que ya se sufren.
Habrá que hacerle caso al refrán: cuando veas las barbas del vecino cortar…

orquizster@gmail.com

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