Opinión

Contra la violencia, ¿pan con lo mismo?

Itzel Ramírez
Periodista

Por doce años, Andrés Manuel López Obrador dio uno de los diagnósticos más acertados sobre la violencia en México: la raíz del fenómeno estaba en la profunda desigualdad económica y social del país por lo que la estrategia para la paz atravesaba necesariamente por el combate a la pobreza y la garantía de la igualdad de oportunidades, a través, claro, de un Estado robustecido, vigilante y regulador del mercado.

Una y otra vez, la plaza pública escuchó cómo el tabasqueño se mostraba empático con la tragedia que azota a todo México con desaparecidos, fosas clandestinas, masacres y conteos de asesinatos que vuelven cada tragedia en un número.

Llegado al poder, diría AMLO, una renovación “moral” y el buen gobierno, serían la receta que por fin acabaría con una espiral violenta que llega a cada rincón del país.

Logrado el cargo que persiguió en tres campañas presidenciales, López Obrador se ha topado con la realidad: desde que inició el año, cada día fueron asesinadas 97 personas. México vive el momento más violento de su historia, con 8 mil 737 asesinatos en los primeros tres meses del año, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), citadas por Forbes.

La masacre cometida hace días en Minatitlán, Veracruz, hace pensar, por enésima ocasión, en la historia de terror que vive el país hace ya más de una década, cuando el inicio de la guerra contra el narco significó el incremento sin parangón de las ejecuciones en México.

Frente a la espeluznante situación, el nuevo gobierno federal ha decidido, como sus antecesores, usar una mezcla de cifras que, guste o no, maquillan la realidad (recuérdese el episodio AMLO-Jorge Ramos, donde al final los números dieron la razón al periodista).

También ha optado por abrirle la puerta, entre otros, a Marisela Morales, exfiscal de la entonces Procuraduría General de la República que bajo su mandato incrementó como nunca sus denuncias por violaciones a derechos humanos.

Con delegados estatales metidos de lleno en los censos para programas sociales, sin mano en la estrategia para la seguridad pública, mesas de paz que trabajan sin protocolos ni estructuras, no hay “Me canso ganso” que alcance, por más temprano que se levante el presidente.

Sería tonto, creer que al arribo de AMLO se acabaría la violencia; sería igualmente arbitrario negarse a ver que a la “Cuarta Transformación” se le apareció la asquerosa realidad y que en sus primeros 100 días nomás no ha podido con ella.

No es solamente que los delincuentes no se han dado por enterados de la llegada de la 4T, es que mientras no haya eficaces políticas públicas que atraviesan por mejorar las policías, combatir la impunidad, promover la movilidad social y garantizar los derechos humanos, AMLO parece condenado a ser, lamentablemente, pan con lo mismo.

DESDE LA FRANJA
Aquí, en Ciudad Juárez, el trimestre tuvo 319 asesinatos (286 hombres y 33 mujeres), es decir, más de tres personas muertas cada día, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado.

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1 https://www.forbes.com.mx/entre-enero-y-marzo-se-vivio-el-trimestre-mas-violento-de-la-historia/
2 https://zenzontle400.com.mx/2019/04/06/el-regreso-renovado-de-marisela-morales-la-4t-le-abre-las-puertas-en-la-organizacion-de-la-guardia-nacional/

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