Opinión

Ahora juguetes, ¿mañana cuernos de chivo?

Martín Orquíz

Lo que pasa en México no deja de sorprender, por desgracia, para mal.
Aunque las noticias que reflejan los graves problemas que enfrentamos los mexicanos, entre los más destacables la corrupción y la impunidad, son cosas de la cotidianidad, hay eventos que reflejan esos fenómenos con mayor vehemencia que otros. Dígame usted si no es así.

Durante la pasada celebración del Día de la Niñez, cuyos antecedentes se remontan a una primera instauración el 8 de mayo de 1916 en Tantoyucan, Veracruz –según el acta que se exhibe en una notaría de Ciudad Victoria, Tamaulipas–, ocurrió uno de esos actos que lo hace a uno decir “solo en México”.
Para aclarar y no dejar duda, la celebración para la infancia se estableció finalmente el 30 de abril de 1924 tras firmarse la “Declaración de Ginebra”.

Pues resulta que, casualmente también en Veracruz, presuntos miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) – así se consigna en notas periodísticas –dieron sendos regalos a los menores en municipios de la Sierra de Zongolica con motivo de la festividad para los infantes.

A través de mensajes de redes sociales anunciaron como si se tratara de la actividad más normal del mundo que: “La empresa del CJNG como cada año y en cada día especial, como lo es el Día del Niño y Reyes Magos nos dimos a la tarea de realizar la entrega de juguetes en las comunidades más olvidadas por las autoridades”.

Así, niños y niñas de los municipios de Córdoba, Yanga, Cuitláhuac, Omealca, Tezonapa, Orizaba, Mariano Escobedo, Ixtaczoquitlan, Fortín, Nogales, Río Blanco, Ciudad Mendoza, La Perla, Santa Ana Atzacan y Amatlán de Los Reyes fueron agasajados. ¿Y las autoridades?

El momento también fue aprovechado para enviar un mensaje político como si emprendiera alguna campaña para colocarse en la simpatía de la gente: “Llevamos un momento de felicidad y alegría a la niñez, Cártel Jalisco Nueva Generación no sólo cuida la integridad de la sociedad veracruzana, también buscamos dar apoyo a quien más lo necesita”.
Además, presumieron que su objetivo es “es cuidar y defender los derechos de la gente trabajadora”.

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No queda la menor duda, quien es capaz de realizar este tipo de actividades, tiene la capacidad para hacer todo aquello que le venga en gana. Ni siquiera el anuncio de lo que ocurriría pudo detener ‘la amable’ incursión de los presuntos benefactores, quienes llevaron regalos a los infantes que en verdad viven en condiciones de olvido por parte de las autoridades.

Así que esas dos condiciones se conjuntaron para que el acto sucediera, como si nada malo fuera. Claro que para quienes se vieron beneficiados, tal vez en realidad no tenga nada de malo porque nadie más les da algo. Un círculo vicioso que se repite una y otra vez no sólo en nuestro país, sino en otros donde los señores del narcotráfico se fundan en acciones sociales para ganarse no sólo la simpatía, sino hasta la protección de las poblaciones que se sientes desamparadas por los gobiernos.

Esas acciones, por supuesto y aunque sobre decirlo, no tienen un origen genuino para auxiliar a la población en constante desgracia, sino adjudicarse un poder sobre ella para manipularla cuando sea necesario, como también se ha visto en ya múltiples ocasiones.

Mientras esos niños de Veracruz utilizan ahora sus juguetes nuevos, sobre ellos se cierne la peligrosa posibilidad de que mañana utilicen otro tipo de artefactos, también puestos en sus manos por sus filántropos patrocinadores que se aprovechan de la pobreza y de los vacíos que dejan quienes están obligados con su gobierno a ofrecer condiciones para una mejor vida.

¿Las autoridades no se dan cuenta de ello? Porque todos los demás sí.

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