Opinión

Felipe Calderón, crónica de un miserable

Fernando Chacón
Analista Político
Twitter: @felixfernandoch

Ciudad de México –En la República de Twitter, el pasado 16 de julio del 2019, Julio Astillero escritor y periodista, tuiteó un video donde el ex presidente Felipe Calderón emitió un discurso para convencer a propios y a extraños sobre su nuevo proyecto político denominado: “México Libre”.

Para enmarcar el tuit @julioastillero escribió:

Ahora bien, durante su sermón bélico, el ex mandatario desplegó una serie de “argumentos” con los que intentó criticar a la administración de Andrés Manuel López Obrador y, por consiguiente, contrastar su propuesta política con la que según él pretende “salvarnos”:


@FelipeCalderón: “porque vemos que México se está quedando sin autoridad y sin gobierno en la calle; este México amigas y amigos, no es un México de libertad, nadie puede ser libre si tiene que estar angustiado y encerrado en su casa sin la libertad de salir de su casa con certeza y seguridad propia y la de su familia a donde le plazca salir. México no es libre, cuando las decisiones, no se apegan a la ley, cuando se rompe el Estado de Derecho una y otra vez, cuando se bloquean trenes, se toman casetas, se detienen las calles, se le impide a la gente ir a trabajar ¡eso no es libertad amigos! ¡cuando hay derecho, cuando hay ley, ahí hay libertad! Decía Cicerón “somos siervos de las leyes para ser libres”, ¡queremos un México libre donde puedas trabajar, comprar, vender, salir de tu casa, divertirte, hacer lo que quieras con la certeza y la seguridad de que hay un Estado, hay un Gobierno, que cumple la ley y que la hace cumplir. Eso será México libre amigas y amigos (sic)”.

El problema en torno al discurso de Calderón radica, preponderantemente, en su lugar de enunciación; el desde dónde habla, pues lo hace como un personaje que escribió una de las páginas más negras en el devenir histórico de la política mexicana, dejando —cuando menos— un saldo de 120 mil personas asesinadas, más de 100 mil personas desaparecidas y otras tantas miles de personas desplazadas por la violencia estructural que detonaron sus decisiones bélicas e irresponsables.

Me pareció irónico, por no decir cínico, escucharle hablar de un México sin libertades para criticar a López Obrador a lo que en realidad era un fiel reflejo de la nación que destrozó y nos dejó como herencia maldita: un México convertido en una fosa común.

Vaya, una proyección psicoanalítica de sí, su forma de gobernar con base en la violencia y uno de los fascismos más exacerbados del presente siglo a nivel internacional.

Al momento de ver el video de Calderón, escuchar sus palabras, analizar cada elemento de lo que decía —y lo que no decía— (que es lo más importante); una chispa de indignación dentro de mí comenzó a arder por haber padecido, durante mi temprana juventud, la experiencia de haber vivido en una de las ciudades más golpeadas por el calderonismo y sus luctuosas consecuencias: Ciudad Juárez, Chihuahua.

Fue entonces que retuitee el video para relatar en un hilo, desde mi experiencia, lo que implicó su sexenio y, de paso, la intencionalidad de desmantelar la aparente libertad que aún pretende utilizar, a pesar de todo, como bandera sin legitimación alguna.

“Durante su sexenio había toque de queda en Ciudad Juárez; mi adolescencia la viví entre balaceras que se escuchaban a cada rato, veía cadáveres de gente baleada por las calles y retenes en cada punto de la ciudad.

Para convivir sólo podíamos tener “reuniones” en casas; a uno de mis mejores amigos lo mataron de un tiro en la cabeza, se amurallaron las colonias de las clases medias, las clases altas se desplazaron a El Paso y las clases bajas quedaron a merced del crimen. Vivimos un permanente estado de alerta.

Troca que se paraba al lado durante un semáforo, te daba la sensación de que, o iba a empezar una balacera, o te podían levantar. La ostentación armamentística era la regla por parte de federales y soldados que cateaban tu coche o casa si querían. A mi y mis amigos nos pusieron contra la pared mientras jugábamos fútbol en una cancha, nos revisaron hasta los calzones para ver si teníamos algo.

Todos los días amanecíamos a menos 10 personas asesinadas. Chingos de negocios cerraron y extorsionaron a miles de familias por teléfono. De 2008 a 2013 viví una necropolítica en la que, hasta que a las clases medias-altas les empezaron a secuestrar hijos, extorsionar negocios o asesinar personas de alto perfil, armaron una mesa interinstitucional con Fiscalía, SSP, Federales, Soldados, Sociedad Civil y los 3 órdenes.

Sin embargo, la juventud, las mujeres y las personas pobres fueron criminalizadas, asesinadas, desaparecidas y extorsionadas sistemáticamente. Es una mentada de madre que este miserable llame “México libre” a su partido cuando perdimos toda noción de libertad con él. Debería estar siendo juzgado por delitos de lesa humanidad en La Corte Penal Internacional en vez de estar dando mítines. Es surrealista que hable de Estado de Derecho cuando lo que implantó fue un Estado de Derechas donde se exterminó a gran parte de la población. Un miserable”.

A lo largo del día, el ejercicio no sólo me sirvió como válvula de escape para liberar las memorias de una etapa caracterizada por la falta de seguridad y el coraje contenido de años por el clima de violencia simbólica/material/estructural con el que crecí; también le fue funcional a muchas personas de todas partes de la República que relataron, de igual modo, sus historias de terror durante dicho sexenio. De entre cientos resalto algunos de ellos:

Es importante decirlo, el discurso de Felipe Calderón destapó una cloaca de indignación por lo que hizo con el país, las vidas que arruinó y su cinismo desbordado por la ambición de regresar al aparato estatal a pesar de lo que él mismo representa: la política de carroña, la suspensión de libertades y el retroceso democrático.

Un miserable quiere volver al poder, no pasará.

***

Fernando Chacón: Estudió derecho, fue asistente de investigación en el Observatorio de Violencia Social y de Género de Ciudad Juárez, actualmente es asesor parlamentario en el Senado de la República y ha participado como analista político en medios nacionales como W Radio con Loret de Mola, Nación 321, A fondo y en medios internacionales como San Diego Red en Estados Unidos, así como Zoom a la Noticia en televisión colombiana.

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