Opinión

¿Qué se yo de feminismo?

Hernán Ortiz
Académico

Ciudad Juárez – Soy un hombre ignorante, con mucho ánimo por vivir en un mundo diferente, por ello voy aprendiendo al lado de tanta gente de esta ciudad.

Una alarma sonó en mi cabeza, cuando el 31 de julio vi en un grupo de Facebook de universitarios que se ofrecía una beca de excelencia por pertenecer al equipo de edecanes.

Tuve que preguntar si en ese equipo admitían, indígenas, personas con discapacidad, chatas, viejos, gordos, y cosas así.

¿Será una broma?

No, en la página oficial de la UACJ se informan los tipos de becas que se ofrecen y se ve lo siguiente:

Beca de Excelencia:
*Promedio mínimo de 9.5 en el semestre anterior en que se obtenga la beca.
*Haber cursado y acreditado mínimo 4 materias en el semestre anterior, sin haber reprobado ninguna.
*Cubre créditos e inscripción.
*Se otorga de manera automática.

Beca Para Edecanes:
*Promedio mínimo de 8.0.
*Cursado y acreditado mínimo 3 materias.
*Cubre el importe de la inscripción y créditos.
*300 horas de servicio social.
*Se tramita a través de la Coordinación General de Relaciones Públicas.
*Cupo limitado (grupo de 30 edecanes).

Literalmente es más redituable rentarle el cuerpo a la institución que estudiar…

¿No será que nos falta un poco más de feminismo por las calles, casas y aulas?

Hemos sido tolerantes con grupos de acosadores que envían packs como el Imperio Alpha, incluso son identificados por columnistas, como Francisco Ortiz Bello, como líderes de la comunidad. El Cabildo discute proyectos, no para brindar una vida libre de violencia sino para quitar la mala imagen de los feminicidios. Vivimos en una constante donde la violencia entre la pareja es lo común, donde los celos parecen ser parte del amor, donde he recibido alumnas con el ojo morado por la reacción de un novio ¿tóxico?

Intentos de mejorar hay, pero no son suficientes. La aplicación No Estas Sola, ha salvado vidas, y el corredor seguro pues ahí va. Por cierto, quién diseñó los puntos de seguridad de ese corredor, solo vino a Ciudad Juárez para ser extorsionado y para que Obras Públicas le robara el diseño sin pagárselo.

No es el único a quién Juárez recibe de manera violenta. Hace días me llamó David, su cuñada tiene dos semanas en la ciudad y le robaron su mochila. Por Facebook pidió ayuda y un par de tipos le dijeron que la tenían. Que fuera a la Catedral por ella. No sabían si ir o no, ¿y si la secuestran? ¿es justificado ese tipo de temor? Le acompañamos mi hijo y yo para que David y su cuñada se sintieran seguros. Discretamente los cuidábamos a la distancia. Pasó nada, quién tenía la mochila llevaba zapatos sucios de mezcla de cemento, y una cara de buen tipo… Se perdió la visa, pero otros documentos sí estaban.

David es cristiano, muy apegado a su religión, fueron grupos cristianos los que presionaron al Cabildo para negarle a mi sobrino el derecho a determinar su identidad. El Cabildo votó contrario a la Constitución y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, presionados por grupos que piensan como David. El pensar diferente, tal vez hasta de manera contraria no debe evitar que podamos ayudarnos y apoyarnos. Creo que las feministas son muy claras en eso, tenemos mucho que aprender.

Esta ciudad es la primera línea de defensa de Estados Unidos, incomodando a migrantes con la presencia del Ejército, sometiendo nuestra voluntad a un país más fuerte, que nos amenaza con complicar nuestra economía, como el marido que le controla el dinero a la esposa… ¿no necesitaremos más feminismo?

¿Qué se yo de feminismo? No mucho seguramente. Pero ideas como la sororidad, deconstrucción, la responsabilidad emocional y cosas así, son asuntos que podríamos conocer más y emular.

No me es fácil discutir o dialogar con las feministas. Claro que no es culpa de ellas, al primer señalamiento de que mi postura es patriarcal; me asusto y prefiero evitar el conflicto. Pero eso es asunto mío.

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Uno de mis sobrinos, el mayor, es hermoso y tímido. Recuerdo que una vez le dije a mi hermana que me preocupaba su timidez. Ella con esa sabiduría contundente que tiene a veces, me dijo ¿y te vas a atender esa preocupación? Claro, mis preocupaciones se construyen en mí. No debo proyectarlas en otras personas.

Si en un debate, diálogo, construcción de propuestas o discusión, una feminista me hace sentir intimidado, no es culpa de ella. Es culpa mía por no saber quedarme, escuchar y continuar debatiendo, total, lo peor que puede pasar es que no nos pongamos de acuerdo y cada quién reconstruirá su mundo como mejor pueda.

He visto a las feministas luchar por gente distinta a ellas, las he visto oponerse a lo que les han dicho que deben ser. Resisten los ataques burdos de quienes las llaman feminazis o de quienes se quejan de haber sido falsamente acusados de actos de violencia de género o intrafamiliar. Los hombres también podemos ser víctimas de violencia y ¿queremos que las feministas nos resuelvan eso? Claro que no, ellas hacen lo que pueden por cambiar lo que les compete… algo debemos hacer los hombres por nosotros.

Freire, es claro cuando nos dice en la Pedagogía del Oprimido, que cuando el oprimido es consciente de su situación, puede parecer violento para el orden establecido. Dejar de ser dócil, cuestionar y modificar el mundo para el opresor es una afrenta. ¿No será que por eso pueden parecer agresivas las posturas feministas? Y antes de que se hable de igualdad, no olvidemos que para la universidad es más redituable el cuerpo que el estudio y que en los trabajos las etiquetas de vestido para mujeres son más caras que las de los hombres… y no hablemos de la libertad de los cuerpos, el placer, las relaciones de romance tradicionales y más.

Freire dice que el opresor, en este caso el patriarcado que nos guste o no, se materializa en primera instancia en los hombres, debe también ser consciente de la relación opresor oprimido, identificar que es perversa y trabajar por cambiar también.

Extinguir la relación opresor-oprimido implica aprender por medio del diálogo y el amor. No el amor romántico y no un diálogo temeroso.

No se trata de que todo el mundo se vuelva feminista, habrá personas que les gusta el patriarcado o cumplir con parámetros estéticos construidos por el mercado, o incluso los celos que nunca dejan nada bueno… Pero ¿por qué negarles a otras personas la posibilidad de ser diferentes?

Nuestra ciudad es un mar de impunidad, la ilegalidad e irregularidad es una forma de economía. ¿Cuánta gente vive de la piratería, segundas, vender autos chuecos, colgar pendones, hacerse de la vista gorda en las inspecciones de Protección Civil, entregar placas rojas, mover personas en camiones viejos y destartalados? Mucha gente vive de no cumplir con los acuerdos de connivencia y pagamos a las autoridades para que se cumplan. Dice Freire que la definición de opresor es que vive del trabajo del oprimido. Trabajamos, pagamos impuestos para que se cumpla la ley y mucha gente se encarga de que esto no se haga, es más se enriquecen con ello. Es un ejemplo claro de opresión.

Las feministas llevan mucho tiempo combatiendo la opresión; muchos de nosotros, no hemos encontrado la mejor manera de hacerlo. En esta ciudad, roban y matan y no nos hemos podido defender y no hemos podido construir una comunidad más segura, tal vez y solo tal vez, podríamos avanzar un poco más si hubiera más feminismo en las calles, en las casas y en las aulas.

jhiiio@hotmail.com

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