Opinión

Sangre de inocentes en Ciudad Juárez

Juan de Dios Olivas
Apuntes Políticos

Ciudad Juárez – Domingo 25 de agosto. La quietud de la noche se rompió por el tableteo producido por fusiles de asalto que dispararon más de 120 proyectiles en unos cuantos segundos, en una granja ubicada frente al fraccionamiento Riberas del Bravo, al oriente de Ciudad Juárez. Un día normal y cotidiano ya en Ciudad Juárez donde suman mil 143 homicidios del primero de enero al último de septiembre.

Las ráfagas de metralla terminaron ese fin de semana, con la vida de Lindsay, de 14 años, Sherlyn, de 12 y Arleth, de 4 años quienes regresarían al siguiente lunes a clases de secundaria y kínder respectivamente. Toda una vida por delante tenían.

Se encontraban a bordo de una camioneta cerca de su tío que también fue masacrado sin piedad por bestias sedientas de sangre, drogadas y acostumbradas a disparar a lo loco, dirían muchos policías ya acostumbrados. Lejos los tiempos del viejo cártel cuando matar víctimas inocentes era algo prohibido y se pagaba también con la vida, añoran algunos periodistas de la vieja guardia.

En esos hechos, un hombre más de nacionalidad estadounidense fue privado de su libertad para ser asesinado y su cuerpo abandonado en Samalayuca. No reconocerían su humanidad y sólo con su ADN hasta un mes después por como lo dejaron.

La Fiscalía General del Estado informó que, de la escena del crimen, en la granja, se levantaron 60 casquillos .223 de rifle R-15; otros 26 de un AK-47 conocido como “cuerno de chivo”; 18 de un rifle de asalto calibre .308 (de exclusivo del Ejército); tres casquillos de pistola 12 milímetros, y siete de una 9 mm. Armamento de guerra utilizado en Juárez. También que la escena del crimen era una casa de seguridad donde se guardaban pertrechos y armas. De las niñas inocentes nada, ni un memorial, nada, sólo palabras huecas sin sentido. De la justicia menos.

Martes 18 de junio. Las balas disparadas por una pistola automática calibre .45 milímetros, de esas reservadas exclusivamente para el Ejército Mexicano y utilizadas también en combate, acabaron con la vida de la pequeña Valeria y de un padre de familia cuando se encontraban en una reunión de fin de curso que se celebraba en el kínder Luis Donaldo Colosio en la colonia Manuel Valdez, al sur de la ciudad. El hombre asesinado tenía antecedentes, diría la misma Fiscalía en forma oficial y de igual manera que en cientos de casos, no hay justicia, solo sangre inocente derramada por una pequeña de 4 años.

Las historias de muerte de inocentes no terminarían de contarse ya que la corrupción por negligencia, omisión, incapacidad y complicidad de quienes integran las corporaciones policiacas en Ciudad Juárez, no las impiden y ya suman desde el primero de enero al 30 de septiembre, mil 143 homicidios, de acuerdo con los medios de comunicación o mil 135 según la Fiscosec que establece que las cifras varían por el momento del corte o pueden no coincidir con las cifras oficiales.

Lo cierto es que las atrocidades contra inocentes, o no inocentes, se repiten sin cesar ,una y otra vez, cada día en Ciudad Juárez, sin que nadie las pueda frenar. La esperanza del Estado y el Municipio que cuentan con corporaciones preventivas e investigadoras es hasta el momento la Guardia Nacional y el Gobierno Federal y de último minuto las organizaciones sociales incluidas en el Plan Especial Juárez, la estrategia presentada el pasado lunes con gran parafernalia, si, con manteles largos y nada de austeridad en el mero Cibeles, por el gobernador Javier Corral Jurado.

La situación no es privativa de Juárez, pero si es donde es más grave. Los datos difundidos por la misma Fiscalía General del Estado dan cuenta de ello. Desde que inicio la actual Administración estatal la violencia se desbordó en la entidad y suman 6 mil 853 muertos hasta el momento.

La impunidad es terrible, en Chihuahua no pasan de 2 de cada 10 las víctimas de homicidio las que reciban justicia. Y es que la posición adoptada por el Estado fue muy cómoda; bajo el argumento de que las arcas fueron saqueadas por César Duarte, se recurrió a la vieja treta de repartir culpas en vez de atender el problema.

Empezó en el 2017 con las Policías Municipales del noroeste y occidente de la entidad a las que buscó controlar implementando el mando único o interviniéndolas para supuestamente depurarlas. No pudieron no le invirtieron para contratar más agentes preventivos y los de casa no fueron depurados. Eran peores.

En dos años el Estado no prestó atención a sus propias dependencias de procuración de justicia y de prevención de delitos. No crecieron las instancias, no tuvieron inversión suficiente para atender los miles de casos de víctimas del delito. Se recurrió a denigrar a las víctimas en vez de perseguir a los responsables. Filtrar datos claves de las investigaciones, en vez de resolverlas. Apagar la presión social.

El fiscal de Distrito de la Zona Norte, Jorge Nava, se convirtió en todo un experto en maquillaje, mientras el velo de luto creció en la ciudad; en vez de exigir a Javier Corral más recursos para contratar más investigadores o capacitar los que ya tiene.

En la Comisión Estatal de Seguridad, su comandante Óscar Alberto Aparicio Avendaño, por igual. Convirtió la corporación en una como la de los viejos tiempos de Elías Ramírez, pero sin resultados. Nomas le falta a él vestirse de vaquero y lucir, al igual que al fiscal César Augusto Peniche, su fortuna en propiedades, si es que adquirió alguna en Chihuahua.

En ese contexto, viene el Plan Especial Juárez a involucrar a la sociedad, a puerta cerrada y en lo oscuro, pretendiendo ocultar lo que está a la vista y repetir la vieja fórmula de la Estrategia Todos Somos Juárez, pero esta vez sin dinero. Los recursos quieren que lo aporten los empresarios.

Se busca embaucar a las organizaciones sociales y de la iniciativa privada en lo que ya es el fracaso más grande la actual administración a la que le queda un año efectivo: el combate a la inseguridad. Mientras, la sangre de inocentes sigue derramándose.

***

Juan de Dios Olivas. Periodista en Ciudad Juárez, Chihuahua donde ha realizado su trabajo periodístico por espacio de dos décadas para El Diario de Juárez, Norte de Juárez, la Organización Editorial Mexicana (OEM) y el grupo radiofónico Nueva Era. Cuenta con estudios de historia por la UACJ, actualmente edita el portal digital Apuntes Políticos.

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