Opinión

Chihuahua territorio de cárteles en guerra

Juan de Dios Olivas
Apuntes Políticos

Ciudad Juárez –Con altavoces, a gritos y con amenazas de “levantones”, hombres fuertemente armados que circulaban en camionetas en caravanas, informaron el lunes a los habitantes de las comunidades de Ejido El Largo Maderal, la Mesa del Huracán y del rancho Las Pomas, que la plaza era desde ese momento suya.

La irrupción se dio tras un fuerte enfrentamiento que una vez que terminó, permitió a las corporaciones policiacas, en particular la Fiscalía General del Estado y Comisión Estatal de Seguridad, que hicieran presencia; pero solamente para levantar los cadáveres y vehículos destruidos en la refriega, ya que no se reportaron detenciones.

Eso sí, no faltó el clásico boletín donde el comisionado Oscar Aparicio Avendaño presume operativos para brindar seguridad, aunque sus agentes departan con los criminales y se mimeticen con ellos. De eso la misma gente de los pueblos da cuenta. Son comunidades pequeñas donde todos se conocen, que recuerde y tenga presente: “pueblo chico, infierno grande”.

El enfrentamiento muestra una realidad similar a la que surgió en Colombia donde los cárteles de las drogas, algunos aliados con la guerrilla, se apoderaron a punta de fusiles de territorios que dedican al cultivo de estupefacientes que van directamente al mercado estadounidense.

En Chihuahua, la población en el noroeste sigue a su suerte ya que por corrupción, complicidad, omisión o incapacidad de los cuerpos policiacos y de quien prometió erradicar el narcotráfico, las organizaciones delictivas también tomaron esta región de la entidad, la gobiernan y el Estado no existe ni garantiza el derecho a la vida a sus gobernados. No es la única región, el Valle de Juárez tiene el mismo problema, lo mismo que la zona sur de la entidad donde hay prácticamente feudos de los grupos criminales.

La disputa en la zona serrana es entre el ‘Cártel de Juárez’, autodenominado también como Nuevo Cártel de Juárez, que mantiene presencia a través de su brazo armado, ‘La Línea’, que comanda Roberto González Montes, alias “El Mudo” o “El 32”, y el Cártel de Sinaloa, cuyo brazo armado es el grupo ‘Gente Nueva’, dirigido por Francisco Arvizu Márquez, alias “El Jaguar”.

Los medios reportan al menos nueve enfrentamientos que cobraron la vida de más de 30 personas, incluyendo inocentes como lo son médicos levantados para atender heridos que después no han aparecido.

Negocios de todo tipo, incluyendo hospitales de gobierno, consultorios privados, bancos, se han visto afectados por la violencia. Entre esos casos está el cierre de la Mina Dolores, instruido por el grupo canadiense Pan American Silver Corporation en mayo del 2018.

La disputa por apoderarse de estos territorios, donde establecen prácticamente feudos, no solamente es por el corredor para cruzar drogas que termina en Ciudad Juárez y el municipio de Ascensión, con sus comunidades fronterizas como Palomas, el campo menonita El Camello y El Berrendo, sino el mismo cultivo de drogas que de acuerdo con la última Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas de la Agencia Administración para el Control de Drogas –DEA por sus siglas en inglés– ha crecido en esa región, particularmente la producción de mariguana y heroína.

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La DEA mantiene permanentemente bajo análisis el comportamiento de estas dos organizaciones que mantienen una guerra por apoderarse de este negocio.

En su reporte señala que el Cártel de Juárez es uno de las organizaciones delictivas mexicanas más antiguas que opera en el estado Chihuahua, sur del oeste de Texas y Nueva México y ha soportado durante años una guerra territorial que a mediados del 2010, dejo numerosas víctimas. Aunque no es tan expansivo como su rival, el cártel de Sinaloa, el cártel de Juárez continúa enviando drogas a Estados Unidos a mercados de consumo establecidos principalmente en las ciudades de El Paso, Denver, Chicago y Oklahoma.

Trafica principalmente con marihuana y cocaína aunque recientemente tiene expandido a heroína y metanfetamina distribución en los Estados Unidos y ha incrementado el cultivo de opio en el estado de Chihuahua desde 2013, superando a la marihuana cultivo en algunas regiones. Al reporte le falta solamente le falta señalar que en estas regiones ya no existe el Estado como gobierno.

Del Cartel de Sinaloa, que también es de las organizaciones más antiguas en el país, mantiene el tráfico en varias regiones de México, particularmente a lo largo de la costa del Pacífico. Exporta y distribuye cantidades al por mayor de metanfetamina, marihuana, cocaína, heroína y fentanilo en los Estados Unidos al mantener centros de distribución en ciudades que incluyen Phoenix, Los Ángeles, Denver y Chicago. Sus puntos de cruce se encuentran ubicados a lo largo de la frontera de México con California, Arizona, Nuevo México y el oeste de Texas.

Ambas organizaciones y los subgrupos con los que operan a lo largo del estado, suman ya desde octubre del 2016 más de 6 mil ejecutados, el mayor porcentaje registrado en Ciudad Juárez.

Del último enfrentamiento en esta guerra, los habitantes de El Largo, dieron cuenta de la batalla que se registró en La Poma durante varias horas y de las que quedo como vestigio solamente 7 camionetas, unas incendiadas, otras rafagueadas y dos cadáveres que sus compañeros no tuvieron tiempo de llevarse. Del Estado y sus corporaciones ni sus luces.

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