En El Estado

Adicción a las drogas repunta muertes por sobredosis

Fotografía: Alejandro Sánchez

Crece número de adictos que buscan ayuda para “limpiarse” de estupefacientes que les consume su vida, aunque la mayoría aún desdeña esa atención

Martín Orquiz
La Verdad/Especial para El Diario

Ciudad Juárez –Con desesperación, Roberto le explica a la trabajadora social que lo atiende que quiere internar a su hijo, del mismo nombre y que acaba de cumplir 17 años, para “limpiarlo” del consumo de drogas, sobre todo de “cristal”, como se conoce a una variante de las metanfetaminas.

“Ya no sabemos qué hacer, no hace caso, ya probamos todo”, le comenta mientras que el adolescente tiene la mirada puesta en el horizonte y parece que es ajeno a las declaraciones de su padre.

La familia de este usuario de drogas, cuya identidad queda bajo reserva por protección de su privacidad, representa la problemática que sufren las más de 185 mil personas que se estima consumen estupefacientes en Chihuahua –55 mil 707 considerados como dependientes– en especial metanfetaminas, sustancia que gana terreno tal como lo refleja el número de pacientes bajo tratamiento captados por la Secretaría de Salud (SS).

Tan solo en lo que va del año, establece la estadística oficial, el índice de personas atendidas por uso y abuso de sustancias ilegales ya rebasó al total que se registró durante todo el 2018, aunque la mayoría ha desdeñado ese servicio.

También, se superó el número de muertes por sobredosis al registrar un 17 por ciento más que las 41 reportadas en todo el año pasado.

Roberto teme que su hijo abulte estas estadísticas.

El semblante del muchacho denota el consumo. Su piel es blanquísima y está pegada a la estructura ósea de su cara, la quijada se nota prominente, nada que ver con la fotografía que muestra su padre para ejemplificar el daño que la sustancia le está provocando.

“Es desesperante, parece que nadie nos puede ayudar, he andado buscando quien nos auxilie, pero parece que nadie puede”, comenta con la voz trémula por la emoción.

La gravedad del problema del consumo de metanfetaminas se proyecta en los casos atendidos por el sector salud en los últimos seis años, cuando su número se multiplicó casi seis veces.

En el 2014 fueron 75 personas las que buscaron ayuda, para el 2015 creció a 143, el 2016 llegó a 224, mientras que en el 2017 fueron 313 y 314 en 2018. De enero a septiembre del 2019 ya estaban bajo tratamiento 428.

Superar la adicción un reto en familia

La cara de Olivia Caraveo Villalobos, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Ciudad Juárez, una asociación civil incorporada al sector salud, se torna seria y atenta al auricular del teléfono cuando atiende a una persona que le pide orientación, repite con un tono de gravedad algunas de las respuestas que obtiene a sus preguntas.

“¿Qué consume ahorita? De todo, ¿cuántos años tiene? 21… no, a la fuerza no, no es ese tipo de tratamiento, pero si viene usted le podemos ayudar a que atienda a su hijo”, le dice tratando de que su interlocutora tenga alguna opción.

Luego de colgar el teléfono de su oficina, comenta: “la mujer está desesperada porque su hijo consume de todo, a diario recibo 20 llamadas o más con la misma problemática”.

Hasta ese organismo llegó también la problemática que genera el consumo de metanfetaminas, durante el 2018 atendieron a 74 pacientes, mientras que de enero a septiembre del presente año ya se registraron a 52.

“Vemos que en nuestra comunidad hay muchos consumidores de muchas sustancias, aunque realmente las estadísticas no nos dicen mucho, sabemos que se eleva un poco el consumo de mariguana, continúan los mismos números desde hace años”, explica.

Pero con relación a la metanfetamina subraya que la problemática es mayor debido a que es una sustancia que destruye muy rápidamente el organismo.

Angélica, una adolescente de 16 años, tiene problemas de consumo de drogas, por lo que su madre acudió también en busca de ayuda.

“Ella comenzó a tomar cerveza con sus amigas, pero luego nos dimos cuenta que ya usa otras cosas más peligrosas”, comenta la mujer, quien pide que se le identifique solo como Lupe.

Los regaños y castigos familiares no resultaron eficaces para evitar que la menor de edad consuma drogas, pero su madre tiene miedo que comience a tomar “de esas nuevas que matan”.

También quiere que la “internen” en algún lado, pero no encontró sitio alguno donde puedan recluirla: “prefiero encerrarla a que se me muera”, refiere antes de retirarse a seguir con su búsqueda de auxilio.

Ante casos como los anteriores, en los que el usuario no quiere acudir voluntariamente a tratamiento y sus familiares son quienes buscan las opciones, Caraveo Villalobos recomienda otra estrategia.

“Cuando vienen a pedir información, pero saben que sus hijos no vendrán, les pedimos a ellos (los padres o tutores) que entren a capacitaciones y talleres por tres meses. Se les da herramientas para entender al usuario, comunicarse e ir convenciéndolo de que tienen un problema o enfermedad y que requiere apoyo”, explica.

Las cifras de la SS indican que de enero a septiembre del 2019 buscaron ayuda contra la adicción, concretamente a las metanfetaminas, 428 personas, de las que 325 son hombres y 103 mujeres; mientras, a lo largo del año pasado fueron 314 pacientes, 241 del sexo masculino y 73 del femenino.

El fenómeno se registró también en lo relacionado con muertes por sobredosis, entre el primero de enero y el 9 de octubre del presente año se contabilizaron 48 fallecimientos en el estado a causa del consumo excesivo de metanfetaminas y opiáceos. Durante el 2018 la cantidad llegó a un total de 41, indican datos proporcionados por personal del Servicio Médico Forense (Semefo).

La zona sur del estado es la que registra una mayor incidencia mortal, ya que de enero del 2018 a la primera semana de octubre del presente año murieron 68 personas, 58 del sexo masculino y 10 del femenino.

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En la zona norte la cifra es menor en el mismo periodo: 21, de los que 20 son hombres y una mujer.

Repunta uso de sustancias inyectables en Juárez

Fotografía: Alejandro Sánchez

Chihuahua tiene un alto consumo de drogas con relación a otros estados del país, mientras que Ciudad Juárez se distingue por el mayor consumo de heroína, junto con Tijuana, se determina en el Diagnóstico de la calidad en los servicios de tratamiento y estrategia de fortalecimiento de los modelos de atención.

El documento, de junio del 2018 elaborado por Simón Tavera Romero, bajo el auspicio del Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (Ficosec) Juárez y el Consejo Estatal Contra las Adicciones de Chihuahua (CECA), da a conocer datos estadísticos del consumo de estupefacientes.

Se calcula que al menos 55 mil 707 personas son dependientes al consumo de drogas y requieren de servicios de tratamiento especializado en establecimientos residenciales.

Pero, además, otras 129 mil 459 se encuentran en una fase denominada de consumo experimental –por tener un uso ocasional–, pero también requieren de atención como programas de detección temprana e intervención oportuna, principalmente en escuelas y comunidades con mayor vulnerabilidad. Se especifica en el diagnóstico.

En el documento se explica que esos datos son calculados con base en información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y en la Encuesta Nacional de Adicciones.

La deducción indica también que en Ciudad Juárez alrededor de 22 mil personas son dependientes a drogas como metanfetamina, cocaína y heroína.

El análisis indica que Chihuahua es uno de los estados con mayor consumo de drogas en el país, mientras que esta frontera se distingue por el mayor consumo de heroína junto con Tijuana.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Adicciones, en Chihuahua el consumo de cualquier droga tiene una incidencia acumulada de 8.2 por ciento, cifra que es superior a la media nacional que es de 5.7 por ciento.

Se estima que Chihuahua es el segundo estado de México con mayor consumo de cocaína y estimulantes de tipo anfetamínico entre los integrantes de la población de 35 a 65 años.

El flujo de droga que circula en Ciudad Juárez se refleja también en la que es decomisada por las autoridades.

Datos proporcionados por personal de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) establecen que del 27 de febrero del 2017 al 9 de octubre de este año, se logró el aseguramiento de 51 mil 021 dosis de diferentes tipos de sustancias.

Además, fueron confiscadas poco más de 8 toneladas de mariguana, 257 kilos 081 gramos de cristal, 15 kilos 764 gramos de cocaína, 4 kilos 028 gramos de heroína y fueron detenidos en ese mismo lapso 20 mil 292 presuntos narcomenudistas.

Una trampa de bienestar

Una de las circunstancias que hacen peligrosas a las metanfetaminas, explica Caraveo Villalobos, es que al comenzar a consumirlas las personas experimentan energía y euforia, así que trabajadores con tareas pesadas o nocturnas las toman con la idea de mejorar su desempeño.

“Les quita el sueño, las toman traileros o gente que trabajaba hasta altas horas de la noche o en labores pesadas, pero el abuso va deteriorando todos los sistemas, a lo mejor por un tiempo son funcionales, pero luego se deterioran”, menciona.

Tiene conocimiento de casos en los que mujeres consumen esta sustancia para bajar de peso porque no les da hambre, así que permite que adelgacen rápidamente.

Otras personas, explica, enfrentan situaciones como soledad, violencia familiar, maltrato, violaciones, acoso, están cansados del trabajo porque tienen turnos de 12 horas; entre los usuarios están incluso médicos, enfermeros, arquitectos, mecánicos, estudiantes desde quinto grado de primaria hasta universitarios, mexicanos y extranjeros, explica.

“Es lo que hemos detectado aquí… las toman hasta para aguantar la fiesta, es probable porque proporciona energía, están más despiertos con energía ficticia, con una falsa sensación de euforia y energía”, declara.

La mayoría de los perjuicios que ocasionan son irreversibles, tales como lesiones cerebrovasculares, cardiovasculares y físicas en un año de que se inicia el consumo.

También se generan lesiones en la piel debido a que se puede originar una fuerte comezón tanto por los efectos del consumo como por la vía de administración, además de riegos de contraer VIH o hepatitis.

Los usuarios experimentan una urgencia incontrolable de consumir, ansiedad, depresión, pánico, muchas de estas sustancias generan un síndrome de persecución: “sienten que andan detrás de él, que hablan de él, es algo que les genera mucha irritabilidad, angustia, escucha voces o ve alucinaciones”.

Caraveo Villalobos dice que sufren además de trastorno de sueño, delirios, inestabilidad del humor y tienen un aumento de actividad física y mental, cambios de conducta, incumplimiento de responsabilidades en casa, escuela o trabajo.

La droga tarda casi media hora en hacer efecto después de ser consumida, aunque aspirada es casi de inmediato y su influencia dura de seis a ocho horas, según el metabolismo del usuario y la cantidad que consuma.

Lo peor, dice es que existen “20 mil” tipos de drogas.

“Todos los días se inventan sustancias, todos los días amanecen con una droga de diseño, eso hace difícil identificar su consumo”, menciona.

laverdadjz@gmail.com

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