Juárez

Sexting, una apuesta al olvido más que al castigo

A más de dos años de que la traición a la intimidad se estableció como delito en Chihuahua, apenas 178 personas han presentado denuncias; aunque la problemática va en aumento muchas víctimas desisten a la búsqueda de justicia para evitar el escándalo

Martín Orquiz
La Verdad/Especial para El Diario

Ciudad Juárez – Cuando a Esther le mostraron un video que exhibía a su hija adolescente teniendo relaciones sexuales con otra persona, a la que no se le veía el rostro, sintió “como que todo el mundo” le cayó encima en un segundo.

La grabación, que fue distribuida en grupos de WhatsApp, le llegó al hijo de una de sus amigas, quien enseguida corrió a mostrárselo porque el rostro de la protagonista era inconfundible.

“Imagínese, fueron meses de mucho dolor, sentíamos que todos nos miraban y se burlaban, fue muy duro, todavía lo es”, afirma.

La adolescente omitió denunciar los hechos porque simplemente no quiso hacerlo, les dijo a sus padres que dejaran que el tiempo pasara y que el escándalo sería olvidado, pero ellos no pueden hacerlo y tienen la creencia que, de alguna u otra forma, lo que ocurrió afectará el futuro de su hija.

Aunque compartir material de carácter sexual sin el consentimiento de alguno de los participantes es un delito desde hace poco más de dos años en Chihuahua, el sexting todavía es poco denunciado.

Factores como el desconocimiento de que se trata de un acto violatorio de la ley, que las víctimas prefieren esperar a que se olvide o incluso que ignoran que sus imágenes privadas son distribuidas inciden en la omisión para querellarse, coinciden representantes de la Fiscalía General del Estado (FGE) e integrantes de organizaciones de la sociedad civil que tratan esa problemática.

Datos oficiales proporcionados por personal especializado en delitos sexuales adscrito a la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM), indican que fue a partir del 4 de mayo del 2017 cuando el sexting se estableció como delito.

En los casi dos años con seis meses que el castigo a esta conducta antisocial está vigente, la FEM atendió 178 casos.

El Código Penal del Estado de Chihuahua define, en su Artículo 181 bis, que comete esta violación quien robe u obtenga de una persona imágenes, textos, grabaciones de voz o audiovisuales de contenido erótico o sexual y las revele o difunda sin su consentimiento y en perjuicio de su intimidad.

Establece que quien sea responsable de la comisión de este delito podrá recibir una condena de seis meses a cuatro años de prisión, así como de 100 a 200 días de multa, lo que equivale a 17 mil 672 pesos y 35 mil 344 pesos de forma respectiva.

Añade que las condenas se aumentarán en una mitad cuando el delito se cometa en contra de una persona menor de 14 años, no tenga la capacidad de comprender el significado del hecho o que por cualquier causa no pueda resistirlo, aun y cuando diera su consentimiento.

A través de una petición de información, la FGE reveló que durante el primer año en que estuvo vigente este delito fueron interpuestas 20 denuncias, mientras que a lo largo del 2018 la cifra aumentó a 93.

De enero a septiembre de este año el agente del Ministerio Público recibió 65 denuncias por la comisión de ese acto ilegal.

Los informantes de la FEM mencionaron que realmente son pocas debido a que los ciudadanos todavía no lo identifican como un acto criminal que se castiga con cárcel.

Pero también existen otras razones, explica Ana Margarita Luna Flores, sicóloga y responsable del área de documentación y análisis de la Organización Popular Independiente (OPI).

“Todavía hay mucha vergüenza, en este tema en específico es muy emblemático porque sufres doble o triplemente: violación de confianza, entra la culpabilidad con la familia, la sociedad, la cultura, los compañeros de escuela”, menciona.

Muchas veces, continúa, prefieren que si pasó mejor quede oculto porque piensan que entre menos personas conozcan la situación será mejor, denunciarlo ante la FGE es exponerlo, que otras personas se enteren, entonces desisten porque prefieren que poca gente tenga conocimiento para evitar que esa información se disemine en grande.

Hay además otras cuestiones por las que las víctimas no denuncian, por ejemplo, que sufran otra revictimización por parte de las autoridades.

Platica que tuvo conocimiento del caso de una mujer que acudió a denunciar, pero el agente del Ministerio Público la increpó y le dijo que fue su decisión generar ese material sexual, por lo que prefirió renunciar a su derecho al enfrentarse al señalamiento en su contra.

Luna Flores indica que esa circunstancia se presenta desde hace tiempo con otras denuncias por agresión o violación y se genera un constante rechazo contra las víctimas.

“A veces se genera más culpa porque accedes al consenso, pero la situación termina delito y finalmente regresa a la afectada. Las imágenes son la prueba del delito, no es su culpa, pero es constante que les repitan que son culpables y prefieren dejar pasar el asunto”, afirma.

La sicóloga declara que entre las afectaciones que sufren las víctimas está la violación a sus derechos humanos, a su intimidad y a su integridad, además de los costos sociales y culturales que deben enfrentar.

Mujeres, la mayoría de las víctimas

Los datos obtenidos en respuesta a una petición de información a través del sistema de Transparencia a la Fiscalía de Chihuahua indican que la gran mayoría de las personas que denunciaron sexting son mujeres; sin embargo, se cuenta con la denuncia de dos hombres.

Las querellas masculinas fueron interpuestas por una persona de 37 años el primero de marzo del 2018, mientras que la segunda fue hecha del conocimiento de la representación social el primero de septiembre de ese mismo año por la víctima de 49 años.

Entre las denuncias se cuenta con 34 afectadas que son menores de edad, dos de ellas de 12 años y una 13, mientras que la mujer denunciante con mayor edad es de 54 años.

La estadística oficial respalda la declaración de la sicóloga Luna Flores, quien dio a conocer que a través de un estudio de factores de riesgos que realizó la OPI, se determinó que la población con más riesgo de sufrir sexting son las mujeres que están entre los 12 y 18 años.

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En ese rango de edad es cuando tienen sus primeros encuentros y relaciones amorosas, experimentan lo que es tener pareja y comienzan a sentir presiones de una sociedad machista.

Agrega que presionar es violentar, pero las afectadas acceden a alguna práctica erótica o sexual con la confianza de que su pareja va a restringir para si ese tipo de imágenes; pero cuando llegan a distribuirlas, entonces es la mujer la que falla al otro lado de la cultura que espera que sea discreta y que no muestre intereses sexuales.

Son aspectos mitificados en este fenómeno: al exhibir imágenes íntimas los hombres son héroes alfas y las mujeres son castigadas: “Sufren doble, la vergüenza que sienten por hacerlo, la culpabilizan por acceder, pero es una invasión a la intimidad, a sus derechos, pero reciben un castigo social”.

Personal de la FEM, con base en la información que obtuvieron sobre el fenómeno, considera que la mayoría de quienes padecen este delito son menores de edad que no asimilan que este material puede circular por el internet y hasta llegar a convertirse en viral.

Algunas de las y los adolescentes que realizaron esta práctica y que fueron entrevistados por las autoridades, les dijeron que “está de moda” enviarse fotos eróticas.

Hasta ahora, uno de los casos más graves que trataron en la FEM es el relacionado con una universitaria, a quien un compañero le “hackeó” varias fotografías íntimas que terminaron en varias páginas pornográficas con el consecuente perjuicio para la afectada.

De lo privado a las redes sociales

“Las redes sociales son veneno”, afirma Irma, una mujer que sufrió sexting por parte de una de sus exparejas, quien distribuyó entre sus conocidos y familia fotos eróticas que él mismo le tomó, lo hizo en venganza porque ella lo dejó y no quiso retomar su relación cuando se lo pidió en repetidas ocasiones.

Agrega que le sorprendió cuando una de sus tías le mostró una de las imágenes íntimas que creyó serían sólo para ella y su excompañero, luego otros parientes y familiares hicieron lo mismo.

“Fue muy cobarde lo que hizo, pero mi papá fue y lo encaró, mis tíos le ayudaron y tuvieron que golpearlo porque estaba muy necio, lo obligaron a borrarlas de su teléfono, ahí las tenía”, recuerda.

Irma no denunció porque no consideró que fuera necesario, quienes tenían sus fotografías las borraron y ahí terminó el problema, al menos eso es lo que espera.

Los funcionarios de la FEM entrevistados dijeron que, precisamente, la mayoría de los casos de sexting que se atienden tienen origen en alguna relación que la víctima tuvo con el victimario, ya sea sentimental o hasta de amistad, pero además se registra el robo de material.

La representación social insiste, tanto con las víctimas como en las actividades de prevención que emprenden, en que se debe omitir la publicación de este tipo de contenido en redes sociales.

Luna Flores, por su parte, considera también que esta conducta antisocial fue impulsada por el uso del internet y la creación de redes sociales, lo que se comenzó a vislumbrar aproximadamente desde el 2012.

La sicóloga de la OPI dijo que existe material erótico y sexual producido entre parejas o grupos de personas, que crean de forma consensual, desee siempre, pero era muy difícil que se distribuyera entre gente ajena.

Al popularizarse el uso de las herramientas digitales todo cambió y el fenómeno para diseminar fotos, videos o audios de corte erótico o sexual sin el consentimiento de sus protagonistas explotó.

“Es algo que se viene dando a través de los más populares medios digitales, ahora ocurre mucho más porque el dispositivo (teléfono inteligente) está en la mano, ahora no se requiere entrar a una computadora o tener un servidor”, comenta.

Más aún, existen páginas donde se distribuye material sin que las personas se den cuenta, lo que genera una situación en extremo grave ya que estos sitios son muy difíciles de desmantelar debido a que tienen una política que permite que cualquier persona puede subir contenido, así que omiten verificar si las publicaciones son consensuadas con sus protagonistas.

Se refirió a la página de Imperio Alpha, un grupo cerrado donde aparentemente se intercambia material erótico y sexual de mujeres que no consintieron su distribución.

Pero, desde el punto de vista legal, es complicado interponer cargos contra los administradores de ese tipo de plataformas porque ellos no suben de forma directa el material, aunque mantienen abierta la posibilidad para que terceros lo hagan.

El hecho es confirmado por el personal de la FEM: los administradores de páginas que distribuyen contenido erótico o sexual, sin el consentimiento de sus protagonistas, no tienen responsabilidad a menos que se compruebe que son ellos mismos quienes difunden ese material.

Luna Flores cuenta que existen otros tipos de cometer sexting. Tuvo conocimiento de un caso en el que una persona utilizaba fotografías de niñas pequeñas, que obtenía de las redes sociales donde las “subían” sus propios familiares, para después exponerlas en páginas de Facebook con historias muy sexualizadas.

Tanto la representante de la OPI como la FEM resaltan la importancia de que las personas en general omitan subir material erótico o sexual a las redes sociales y aconsejan que, en caso de que detecten que son víctimas del delito, acudan a recibir orientación y a interponer una denuncia.

Sólo la prevención y el castigo a los delincuentes podrán frenar esta actividad criminal, coinciden las entrevistadas.

laverdadjz@gmail.com

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