Crónicas de Juárez

Cuando Madero y la Revolución fueron traicionados

 

A más de 100 años de distancia, y pese a la traición a la revolución maderista, en un acto político y sin análisis histórico, el Congreso del Estado de Chihuahua busca reconocer esta semana a Pascual Orozco e incluso distinguir a San Isidro, Guerrero como cuna de la Revolución en el aniversario de la gesta que traicionó

Juan de Dios Olivas
Apuntes Políticos

Ciudad Juárez – La noche del 22 de febrero de 1913, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez fueron asesinados durante su traslado a la Penitenciaría de Lecumberri en la Ciudad de México tras ser obligados a renunciar tres días antes para que el general Victoriano Huerta pudiera asumir la Presidencia de la República, periodo conocido como La Decena Trágica.

De cabello estilo “cepillo”, pupilas inquisitivas y ocultas tras unos lentes oscuros, de piernas cortas y zambas que lo inmortalizaron en la famosa canción “La Cucaracha”, aquel militar puso fin al primer gobierno emanado de la Revolución Mexicana, el de Francisco I. Madero.

Pero no lo hizo, sólo. En este proceso lleno de intrigas, conspiraciones y traiciones que culminó con la renuncia y posterior asesinato del presidente, fue clave la rebelión que encabezó en el norte el general Pascual Orozco en contra de Madero, apoyado por Luis Terrazas, tras la cual, una vez que se consuma el derrocamiento, se une a Huerta para combatir al ejército Constitucionalista liderado por Venustiano Carranza, Francisco Villa y Álvaro Obregón.

Finalmente, los constitucionalistas derrotarían a Orozco y en Torreón y Zacatecas al ejército huertista para poner fin al gobierno usurpador.

El general Pascual Orozco, clave en la Toma de Ciudad Juárez de 1911, que dio el triunfo a Madero, a quien posteriormente traiciona, huiría a Estados Unidos y sería asesinado en Sierra Blanca, Texas el 30 de agosto de 1915.

Huerta, alguna vez elogiado por Benito Juárez y reclutado por Donato Guerra, vería su final el 13 de enero de 1916, víctima de cirrosis tras huir a Estados Unidos, tras ser capturado junto con Pascual Orozco y recluido a prisión domiciliaria, dos años después de haber sido depuesto por el Ejército Constitucionalista.

A más de 100 años de distancia, y pese a la traición a la revolución maderista y a que se unió al gobierno usurpador de Victoriano Huerta, en un acto político y sin análisis histórico, el Congreso del Estado de Chihuahua busca reconocer esta semana a Orozco e incluso distinguir a San Isidro, Guerrero como cuna de la Revolución en el aniversario de la gesta que traicionó.

LA CONTRARREVOLUCIÓN

Tras el derrocamiento de Porfirio Díaz, Madero enfrentó una división en el grupo político y la facción armada que lo llevo al triunfo por demandas que querían ver consumadas en un plazo inmediato. No tenía ningún apoyo directo de los bancos y las grandes compañías respaldaban al partido de los científicos y el regreso del general Bernardo Reyes, antiguo colaborador del viejo régimen y aspirante a la Presidencia, lo que debilitó a su gobierno y terminó con su proyecto político.

Madero maniobró para que la candidatura a la vicepresidencia que anteriormente ocupó Francisco Vázquez Gómez, en la fórmula que contendió contra Porfirio Díaz en 1910, fuera esta vez para Pino Suárez, lo que aumentó la inconformidad de antiguos antirreleccionistas.

En Chihuahua el nombramiento de Abraham González como gobernador del Estado tampoco dejo satisfecho a Pascual Orozco quien aspiraba a ese cargo y quien sólo tuvo que conformarse con la jefatura de su antigua fuerza a la cual salvó de ser desmovilizada al convertirse en milicia del Estado.

Pascual Orozco y sus colaboradores. Fotografía: Cortesía.

En Morelos, Madero enfureció a los líderes revolucionarios al notificarles que las reclamaciones de los poblados contra las haciendas tendrían que esperar a que se estudiase la cuestión agraria.

Además, fuerzas federales al mando de Victoriano Huerta, el general porfirista que conservó Madero, ocupó la entidad y los fracasos de mediación conducen a los habitantes de Morelos a luchar contra el nuevo régimen guiados por Emiliano Zapata.

También, molestos por la coalición de Madero y los científicos, Francisco Vázquez Gómez y su hermano Emilio se pusieron de acuerdo con otros jefes locales que estaban decididos a mantener sus fuerzas en armas como milicia local.

En la primavera de 1912, una revuelta en el estado de Chihuahua surgida después de una sublevación Vazquista en Ciudad Juárez puso en aprietos al gobierno de Madero.

Fotografía: Cortesía

A ellos se sumaría Pascual Orozco influenciado por las grandes compañías norteamericanas de Chihuahua y la familia Terrazas, a quienes el gobernador maderista Abraham González les subió los impuestos.

El 3 de marzo se sublevó contra Madero y como bandera, Orozco lanzó ese día el Plan de la Empacadora en el que pide la abolición de la vicepresidencia, autonomías a los municipios, supresión de los jefes políticos, nacionalización de ferrocarriles y una reforma agrícola.

Orozco se apoderó el Estado de Chihuahua y extendió pronto su rebelión a la región lagunera y Sonora, pero al aplicar los estadounidenses el decreto de embargo de armas fue retrocediendo hasta ser derrotado por Victoriano Huerta el 23 de mayo.

La campaña contra Orozco costó demasiado dinero y Madero no tuvo ni siquiera para pagar los intereses de la deuda externa y se vio obligado a solicitar un préstamo a pagar en un año de 10 millones de dólares a las instituciones financieras estadounidenses. Pero requeriría más recursos y ante la negativa de los Estados Unidos se vio obligado a acudir a los europeos.

Para ganar la lealtad del ejército federal aumentó el presupuesto a la milicia y el número de militares paso a 60.000 hombres con otros 5 generales de división entre los que se encontraba Huerta.

Para 1913 se registraron otros tres intentos para derrocar a Madero de los cuales sólo el último triunfó. Durante ese periodo los Estados Unidos intervinieron el puerto de Veracruz.

La primera intentona la encabezó Félix Díaz, el sobrino de Porfirio Díaz se dio en Veracruz al tiempo que Taft perdía las elecciones ante Wilson, en Estados Unidos.

La segunda intentona se dio el 9 de febrero con el general Manuel Mondragón, favorito de los científicos. Durante las acciones el general Bernardo Reyes fue muerto al ser rescatado de la prisión.

Los rebeldes antimaderistas se refugiaron en la Ciudadela y ese día Madero puso al frente del ejército a Huerta para aplastar la rebelión.
Sin embargo actuando en privado el embargador norteamericano y León de la Barra conspiraron y se ganaron el apoyo de Huerta quien encabezó el tercer intento golpista que tuvo éxito.

Huerta y sus colaboradores. Fotografía: Cortesía

Huerta ordenó el alto al fuego y la detención del presidente y vicepresidente, así como de los miembros del gabinete, Gustavo Madero y del general considerado más allegado a los Madero, Felipe Ángeles.

Huerta y Díaz firmaron el pacto de la embajada donde el primero sería presidente interino y nombraría un gabinete, reyista, católico y científico, mientras que Madero firmó su renuncia el 19 de febrero y tres días después fue asesinado.

Huerta asumió la presidencia y una de sus primeras acciones fue atraer a su gobierno al general Pascual Orozco e implementar una política de continuidad en la economía y cuestiones agrarias, aumentó además la paga del ejercito e incrementó el número de efectivos.

El gobierno huertista enfrentó tres pruebas: Una procedía de los campos de oposición que desacreditaron las elecciones del 26 de octubre y tomaron los estados de Chihuahua, Durango y Zacatecas bajo el mando de Francisco Villa.

La segunda prueba de Huerta fue la ofensiva constitucionalista desde Sonora coordinada por Álvaro Obregón. Orozco fue enviado al norte a combatir a los constitucionalistas, pero es derrotado en Ojinaga junto con el ejército federal.

Para el 15 de julio, tras 17 meses en el poder, Huerta fue obligado a renunciar por constitucionalistas tras tomar Francisco Villa a sangre y fuego Torreón y Zacatecas. De ahí partió al exilio en el mismo barco que uso Porfirio Díaz, el Ipiranga, y posteriormente a Estados Unidos.

Pacual Orozco con Francico Villa en El Paso, Texas. Fotografía: Cortesía

Considerado un traidor por unirse al huertismo, el general Pascual Orozco huye a los Estados Unidos y en Nueva York establece centros anticonstitucionalistas con la intención de regresar nuevamente a México y combatir al gobierno, pero es descubierto y perseguido, declarado fugitivo por violar las leyes de neutralidad decretadas por el gobierno norteamericano.

El fin de Orozco sería en ese país el 30 de agosto de 1915 cuando fue asesinado en Sierra Blanca, Texas.

***

Fuentes: Meyer, Michel, El Rebelde del Norte. UNAM, México, 1984; Alan Knight, La Revolución Mexicana; Pancho Villa, Fiedrich Katz; Francisco R. Almada y Armando B. Chávez en Visión Histórica de la Frontera Norte de México; Luis Aboites, en Breve Historia de Chihuahua; www.inehrm.gob.mx; www.sedena.gob.mx

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