Opinión

Por si no quedó claro

Palabra por palabra. Sigo pensando exactamente lo mismo, faltaba más. Un videojuego. Carajo. Qué idiotez.

Alejandro Páez Varela

Ciudad de México –Hablamos con la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico; nos contó que seis millones de armas andan entre civiles –y no entre criminales– porque muchos se han armado desde 2007, cuando Felipe Calderón Hinojosa declaró la guerra.

Platicamos sobre La Fábrica del Crimen (Planeta), el libro por medio del cual la periodista Sandra Rodríguez dio seguimiento a varios miembros de la banda Artistas Asesinos, Doblados o Doble A, al servicio de Gente Nueva del Cártel de Sinaloa, todos adolescentes; todos unos jovencitos que se volvieron criminales a sueldo cuando estalló la guerra de Calderón. Describimos lo que había pasado en la última década en Torreón, donde tres grupos criminales se enfrentaron a muerte: Los Zetas, el Cártel de Juárez y el de Sinaloa.

Dimos cifras: el 60 por ciento de los homicidios dolosos en la región de La Laguna fueron en 2019 con armas de fuego, y dijimos cómo en los últimos 10 años se dieron los crímenes más monstruosos no sólo en esa zona, sino en todo Coahuila y en Durango, estados que la contienen.

Comentamos que al menos dos grandes capos, Sergio “El Grande” Villarreal Barragán y Vicente Carrillo “El Viceroy” fueron detenidos en esa región que pagó una cuota de sangre altísima a partir del estallido de la guerra. Y luego dijimos que el Gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, era un irresponsable cuando hablaba de un “videojuego” como la influencia del niño que disparó contra la maestra, contra sus compañeros, contra otro maestro y luego se quitó la vida.

Así lo dijimos: ese niño vivió en medio de una guerra, ¿les cae que un videojuego provocó la masacre?

Algunos defensores de Felipe Calderón sacaron de contexto el planteamiento y dijeron que Álvaro Delgado y un servidor culpamos al ex Presidente de esa tragedia, en el programa Los Periodistas. Que politizamos el caso. Nosotros. Claro que para poder acusar ignoraron el programa y editaron palabras para sacar todo de contexto. En fin. Por fortuna está grabado. Repito a continuación lo que dije el viernes pasado por si no quedó claro. Palabra por palabra. Sigo pensando exactamente lo mismo.

El episodio, por supuesto, generó autocrítica inmediata y revisión de procesos al interior del equipo de Los Periodistas. Revisamos las cabezas con las que se lanzó uno de los videos del programa a Youtube y exhortamos a los distintos cuerpos de Redacción a ser más precisos; a no dar pie a interpretaciones que no ayudan.

Esto es lo que dije el viernes. Lo comparto una vez más.

EN POCAS PALABRAS

–Texto íntegro:
Un niño llegó a su escuela, hoy, en Torreón, y mató a su maestra, y disparó contra sus amigos y compañeros, y luego se mató. El mismo Gobernador de Coahuila, un tal Miguel Riquelme, se encargó de difundir su nombre y los de las otras Víctimas. Y se apuró en dar su veredicto: fue un videojuego. Se dejó influenciar, dijo, por un videojuego.

Pues qué estupidez.

Por esa ceguera, justo por esa ceguera es que estamos como estamos. Nos lo dice el heredero del reino de Coahuila, donde dos hermanos, sus amigos, gobernaron mientras los Zetas convertían la prisión de Piedras Negras en hornos crematorios donde ardieron hasta las cenizas familias enteras.

Un videojuego puede influenciar a un niño de Noruega, quizás, no se; los estudios no son concluyentes.

Ese niño nació hace 12 años, justo cuando Felipe Calderón ordenaba a Genaro García Luna iniciar una guerra. La vida de ese niño de Torreón pasó entre encobijados, cocinados, torturados, desaparecidos; cadáveres pudriéndose en las cunetas; halcones y comandos rompiendo puertas para ejecutar familias enteras.

La vida de ese niño pasó entre fosas, videos de niños como él que despellejan a otros por dinero. Desaparecidos. Feminicidios. Jovencitas que salen a la tienda y regresan en ataúdes, si es que les va bien. Su vida creció entre noticieros bañados de sangre porque es lo qué hay que reportar, y autoridades corruptas, podridas hasta la médula, que vendieron el alma por unos pesos y nos dejaron a todos en manos de asesinos desalmados.

Un videojuego. Carajo, carajo, carajo. Qué idiotez.

***

Alejandro Páez Varela. Periodista, escritor. Es autor de las novelas Corazón de Kaláshnikov (Alfaguara 2014, Planeta 2008), Música para Perros (Alfaguara 2013), El Reino de las Moscas (Alfaguara 2012) y Oriundo Laredo (Alfaguara 2017). También de los libros de relatos No Incluye Baterías (Cal y Arena 2009) y Paracaídas que no abre (2007). Escribió Presidente en Espera (Planeta 2011) y es coautor de otros libros de periodismo como La Guerra por Juárez (Planeta, 2008), Los Suspirantes 2006 (Planeta 2005) Los Suspirantes 2012 (Planeta 2011), Los Amos de México (2007), Los Intocables (2008) y Los Suspirantes 2018 (Planeta 2017). Fue subdirector editorial de El Universal, subdirector de la revista Día Siete y editor en Reforma y El Economista. Actualmente es director general de SinEmbargo.mx

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