Opinión

Gobers con pies de plomo

La tregua entre el Presidente y los gobernadores durará un año, tanto para los emanados de partidos opositores como para los de casa. Una vez superado el receso, que será lo más parecido a una pseuda unidad nacional, vendrá la madre de todas las batallas

Miguel Ángel Sosa
Twitter: @Mik3_Sosa

En la reciente reunión entre el Ejecutivo federal y los gobernadores del país hubo de todo menos reclamos. Las sonrisas forzadas eran necesarias, también los respaldos a raudales y de dientes para afuera.

Algunos más cómodos que otros, disfrutaron del banquete en Palacio Nacional. En la cabecera, el señor Presidente escuchó a los más osados y asintió prudente a los obligados. Un ritual casi olvidado en México revivió por un momento al fastuoso Presidencialismo.

Independientemente de los temas tratados, posibles acuerdos o avances en la agenda, la foto es la que cuenta. Una imagen vale más que mil palabras y una donde aparecen todos los señores feudales sentados en tu mesa, pesa y mucho.

A más de un año de gobierno, el respaldo público de los Ejecutivos estatales es muy significativo. ¿Cuáles son las razones? Depende si usted es partidario del sospechosismo o no. Lo cierto es que en esa mesa había intereses, puntuales y de esos que se guardan en las arcas, lo demás es sólo pose.

Salvo en Coahuila e Hidalgo, todos los demás no tienen nada que temer en el corto plazo. En 2020 sólo habrá elecciones en estas dos entidades, en la primera para renovar el Congreso estatal y, en la segunda, por cambio en los Ayuntamientos.

Será un año de relaciones cordiales entre los estados y la federación. Mucha suma y poca resta, es la fórmula elegida mientras se velan armas para la intermedia del 21. Vendrá al mismo tiempo la reconfiguración de los partidos y el regreso de viejos conocidos.

Los gobernadores apelan a los pies de plomo. No hay gran margen de negociación, no por el momento. Verlos al lado del Presidente se hará costumbre, porque aún sin estar de acuerdo, asumen que en ésta perdiendo es como más ganan.

La tregua entre el Presidente y los gobernadores durará un año, tanto para los emanados de partidos opositores como para los de casa. Una vez superado el receso, que será lo más parecido a una pseuda unidad nacional, vendrá la madre de todas las batallas.

En la intermedia se juegan futuros distintos, será una elección para ratificar o cambiar la decisión popular. ¿Quién trae mano? El apoyo al Presidente y un poder absoluto en las Cámaras o la sorpresa de que el pueblo se cansó de ser tan bueno… por lo menos con él.

ENTRE TELONES. La presidenta de MORENA, Yeidckol Polevnsky, fue balconeada en redes sociales por su particular estilo fifí de hacer el shopping. El color rojo revolucionario de una famosa marca de moda es el outfit perfecto para defender eso de primero los pobres.

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