COVID-19

Coronavirus en México: las lecciones de la pandemia AH1N1

Muchos cuestionan la estrategia del gobierno federal para contener la pandemia de coronavirus. Pero las medidas se basan en lecciones aprendidas de los errores que cometieron los críticos. “La pandemia de 2009 nos dejó lecciones muy útiles”, resume el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell

Texto: Alberto Najar / Pie de Página
Foto: Gobierno de México. Presidencia.

Es una de las preguntas que más se repite en el país: ¿Por qué México no adopta medidas más drásticas para contener la pandemia de Coronavirus, como sucede en otros países?

A diferencia de lugares como Italia, Estados Unidos o El Salvador, aquí las acciones parecen limitadas:

Existe una revisión aleatoria de pasajeros en vuelos y cruceros internacionales, pero no hay restricción de ingreso a puertos y aeropuertos.

Las personas sospechosas de haberse contagiado son aisladas por dos semanas, como establecen los protocolos de la Organización Mundial de la Salud.

Hay una intensa campaña de información sobre los cuidados personales para prevenir un contagio. Pero esta ha pretendido ser contrarrestada con oleadas de falsas noticias en Twitter, propagadas en su mayoría por adversarios del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se ordenó suspender un mes las clases en educación básica, pero a partir del 20 de marzo, y no en el momento que se detectó un mayor crecimiento en el número de casos confirmados.

Los eventos masivos en casi todo el país se mantienen; aunque en algunos lugares como Jalisco y Baja California se suspendieron.

El gobierno federal canceló las actividades públicas no indispensables, como talleres, seminarios o encuentros culturales.

Pero no se han aplicado pruebas masivas en la población para detectar posibles contagios, como sucede en otros países.

Tales medidas provocan críticas, sobre todo en espacios de internet y en algunos medios tradicionales a los que se canceló el subsidio gubernamental que recibían.

Ante esa inconformidad, las autoridades aseguran que sus decisiones ante la pandemia de Coronavirus están justificadas.

La estrategia ante el fenómeno, dice el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, es parte del aprendizaje de México al enfrentar la pandemia de AHN1 hace 11 años.

El aprendizaje de la gripe porcina

“Una de las experiencias más educativas fue la pandemia de 2009. Nos dejó lecciones muy útiles” afirma el experto, quien era el responsable de epidemiología en la Secretaría de Salud cuando la crisis de influenza surgió en este país.

En esa posición le tocó enfrentar la aparición de la gripe porcina en el país, como en su momento se llamó a la epidemia.

Una década después el fenómeno se repite, aunque de acuerdo con el subsecretario ahora México está más preparado que en aquel momento para atender la emergencia.

Protocolo triple

En el país hay 16 casos confirmados de Coronavirus, aunque se prevé que la cantidad aumente en las próximas semanas.

De hecho la estrategia de la Secretaría de Salud contempla tres escenarios en la expansión de la pandemia. El primero es el actual, donde los casos confirmados son de personas que adquirieron el virus fuera del país.

El segundo escenario implica la transmisión comunitaria. Es decir, que los contagios son locales, con cientos de casos confirmados. Esto no ha ocurrido aún en México, pero la Secretaría de Salud decidió aplicar desde ahora algunas de las acciones que contempla el protocolo de esta fase.

La idea es contener lo más posible la expansión de la pandemia. Parte de las medidas son la suspensión de clases y de eventos públicos, así como evitar en lo posible el escenario tres: Miles de personas contagiadas de Coronavirus y un eventual riesgo de que la estructura sanitaria del país sea rebasada.

En marcha

Detrás de estas decisiones está el aprendizaje de la pandemia de Gripe A de 2009.

En distintos momentos el subsecretario López-Gatell ha dicho que las medidas que adoptó el ocupante de la casa presidencial de entonces, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, se tomaron por motivos políticos.

“La estrategia [en ese entonces] fue equivocada. Y parte de los errores fue declarar estado de emergencia sanitaria, cuando apenas se había detectado la propagación de una variante de virus de influenza entonces desconocido –luego se clasificó como AH1N1- y con apenas siete casos confirmados.”
Hugo López-Gatell

La orden del político implicó suspender de inmediato las clases en todo el país, así como cancelar actividades en todos los espacios públicos.

Se suspendieron eventos masivos, como encuentros deportivos o conciertos de música.

La virtual cuarentena provocó graves consecuencias económicas. Miles de reservaciones para los destinos turísticos, canceladas.

En algunas ciudades cerró la mayoría de los comercios. Bancos, empresas y hasta el servicio público de transporte restringieron operaciones.

Sin evidencia científica

Son lecciones que ahora se recuerdan dice el subsecretario de Salud. Hasta ahora, por ejemplo, no existen elementos para declarar un estado de emergencia sanitaria en el país.

Tampoco para restringir el ingreso de pasajeros internacionales, o incrementar la revisión en los puertos fronterizos, como sucedió en 2009.

“La evidencia de salud pública muestra que estas intervenciones son de poca utilidad, y en algunos casos de nula utilidad” explica el funcionario.

En cambio, como sucedió hace 11 años, aplicar esta medida puede ser contraproducente. Especialmente en áreas como el turismo y el tráfico aéreo.

“No tienen un fundamento científico sólido. En toda la historia de las epidemias no hay demostración científica alguna de que estas medidas extremas pudieran ayudar a disminuir el riesgo de transmisión” añade. “Tampoco ayudan, porque tienen gravísimas consecuencias económicas y sociales”.
Hugo López-Gatell

En 2009 la decisión de suspender casi todas las actividades del país costó el 0.7 % del Producto Interno Bruto, según datos de la Secretaría de Hacienda.

La recuperación del turismo, exportaciones y comercio demoró dos años en concretarse.

El veneno de las fake news

Una de las lecciones de 2009 es una inmediata revisión epidemiológica en todo el país, algo que ese año se aplicó tarde dicen especialistas como Irma Aburto López de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ahora no es el caso, asegura López-Gatell. Desde el 3 de enero, cuando se informó de los primeros 44 casos de Coronavirus en China, las autoridades sanitarias de México empezaron la preparación de un plan de contingencia ante la eventual expansión de la epidemia.

También se activó un protocolo de vigilancia a través de estaciones de monitoreo para la influenza, creadas a partir de la epidemia de gripe A.

Son hospitales, clínicas y centros de salud donde el personal fue entrenado para detectar posibles casos de Coronavirus.

La información sirve no sólo para medir el nivel de expansión del virus, sino para aislar e iniciar el tratamiento médico a los posibles infectados.

Otro de los aprendizajes fue la creación de un sistema nacional de laboratorios que, en situaciones críticas como puede ser la expansión del virus en el país, se convierten en auxiliares de la vigilancia epidemiológica.

La comunicación: indispensable

Y una tercera medida es la estrategia de comunicación, lo cual ha servido entre otros elementos para evitar compras de pánico de cubrebocas, desinfectantes y comida enlatada, por ejemplo.

En 2009 la falta de información oficial provocó desabasto y la adopción de medidas de pánico, tales como usar tapabocas sin necesidad alguna.

Después de la pandemia quedó claro que cubrirse los labios no es una medida genuinamente útil para prevenir contagios.

La estrategia de comunicación es distinta a la de hace 11 años. Un ejemplo es que el presidente López Obrador suele encabezar o participa en los informes sobre la evolución de la pandemia.

Muy diferente a lo que hizo Calderón quien sólo unas cuantas veces ofreció datos o se refirió al tema sus mensajes.

Es uno de los rasgos centrales en la estrategia del gobierno de AMLO. “Un elemento crucial, y lo digo como alguien que vivió de manera muy directa la pandemia de influenza de 2009. Es la disciplina, el orden, la claridad de comunicación y transparencia”, insiste López-Gatell.

La miseria

Sin embargo, la decisión de informar cotidianamente sobre la pandemia no ha frenado las campañas de mentiras, manipulación y odio de algunos, como periodistas, académicos, empresarios y políticos derrotados en las pasadas elecciones presidenciales.

Por ejemplo hace unos días las críticas se concentraron en la cantidad de pruebas epidemiológicas en el país. La suposición de quienes sostenían el argumento fue que había un subregistro de los casos reales.

Otros se enfocaron en el protocolo de vigilancia epidemiológica en los aeropuertos internacionales. Los críticos afirmaron que no se aplicaban suficientes pruebas a los viajeros de países en cuarentena.

Pero hacerlo resultaría contraproducente, responde el subsecretario López-Gatell. Por ejemplo, revisar a cada uno de los pasajeros de vuelos internacionales implicaría concentrarles en una sala mientras se revisan síntomas y temperatura corporal.

Esto implicaría un retraso de entre dos y cuatro horas por vuelo, pues las revisiones deben ser más que una prueba de temperatura.

Pero además, si existe la sospecha de que en el grupo hay posibles contagiados, las pruebas aumentan el riesgo.

“En realidad no se está haciendo nada que ayude a aumentar la probabilidad de detectar a una persona sintomática. Pero hay un efecto adverso: conglomerar a las personas contribuye a la propagación del virus”.

“Si no se va a hacer con rigor metodológico entonces es una simulación”, insiste.

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