Opinión

México-Estados Unidos, la colaboración contra el narco

El narcotráfico no sólo atañe a nuestro país, se tornó en una actividad ilegal multinacional que afecta en muchos lados, entonces ¿por qué no establecer una dinámica multinacional para su combate?

Martín Orquiz

Durante años, en el ánimo colectivo de México ha circulado una idea controversial relacionada con el combate a diferentes problemáticas nacionales, la más urgente de ellas sería, en estos tiempos, la relacionada con seguridad pública vinculada a actividades del narcotráfico.

Ese pensamiento tiene que ver con la intervención del gobierno de los Estados Unidos en el combate de las bandas que trafican con drogas desde México, que se constituyeron en grupos armados que cometen toda una gama de delitos que, por supuesto, impacta a la población mexicana.

La violencia que generan las organizaciones criminales para realizar sus actividades es uno de los principales conflictos que enfrentan los mexicanos, dada la impunidad con la que actúan y que, en consecuencia, provoca que el asedio delincuencial sea constante y creciente.

Por otro lado, es más que deseable que las autoridades estadounidenses controlen la venta de armas y municiones que, a través de las mismas vías y métodos que se mueve la droga, llegan al territorio nacional para armar a los delincuentes, que en algunos lugares del país superan el nivel de las corporaciones policiacas e incluso del Ejército ya que poseen armas de alto poder.

Por supuesto que la idea es muy discutible, ya que algunos sectores se pronuncian a favor de adoptar abiertamente esa estrategia, pero otros afirman que es México quien debe resolver de forma autónoma sus problemas.

Sin embargo, todos lo sabemos y es más que evidente, el narcotráfico no sólo atañe a nuestro país y a Estados Unidos, sino que se tornó en una actividad ilegal multinacional que afecta en muchos lados.

Entonces, ¿por qué no establecer una dinámica multinacional para combatir a los narcos? Suena más fácil de lo que en realidad es. Las políticas de cada país involucrado son difíciles de asumir para hacerlo.

En el caso específico de México y Estados Unidos, a lo largo de los años ha habido encuentros y desencuentros en medio de esa lucha contra el narcotráfico. Lo cierto es que entre más diferencias haya entre los dos países, más campo fértil tiene esa actividad ilegal para realizarse y expandirse.

Una cooperación entre ambas naciones, ajustadas a derecho y con un genuino interés de combate a la criminalidad, podría beneficiar al ciudadano común, sobre todo en México, donde la violencia ejercida a través del homicidio, la extorsión, el secuestro y el robo es cosa de todos los días.

Con anteriores administraciones federales mexicanas hubo altibajos en esa cooperación con Estados Unidos, con la actual –al parecer– esa relación podría ser más proactiva y, tal vez, mejorar la situación en territorio nacional.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido más proclive a la colaboración con el país del norte en busca de combatir la violencia generada por narcotraficantes que asola varios territorios de México.

Uno de los puntos en los que se trabaja, precisamente, es en frenar el flujo ilegal de armamento y balas que llegan a desde Estados Unidos a manos de los delincuentes que, sin miramientos, las utilizan en contra de quien se les ponga enfrente.

Escritores de medios estadounidenses, como The Wall Street Journal, perciben que López Obrador se encuentra bajo presión de la administración de Donald Trump para combatir al narco.

Para responder al reto, el presidente mexicano reforzó su estrategia en contra de las bandas criminales que operan en el país.

Una de las herramientas que utiliza con ese objetivo es a la Marina mexicana, una fuerza de élite, a la que colocó en la línea frontal de la lucha antinarco.

Los periodistas y analistas llaman la atención hacia el hecho de que las autoridades nacionales abandonaron la táctica para perseguir a los jefes del narcotráfico y se enfocan en programas sociales contra la pobreza, convencidas de que mejorando las condiciones económicas de la población habrá menos carne de cañón para los carteles.

Aun así, las estrategias de seguridad conjuntas continúan.

En febrero anterior, autoridades élite de ambos países se reunieron para discutir la problemática que afecta a ambos lados de la frontera.

Funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y de Seguridad mexicanas dieron cuenta del encuentro, en el que se trataron los avances en el combate principalmente al tráfico de armas.

Planean, de forma conjunta, implementar operativos a través de tecnología no intrusiva en la frontera norte de México y sur de los Estados Unidos para detener el contrabando de armas y municiones a nuestro país.

También hablaron de la cooperación binacional en el tema de reducción en el consumo de drogas y combate a las adicciones.

En la reunión participaron, por México, los secretarios de Seguridad y Protección Ciudadana, de Relaciones Exteriores, de Gobernación, de Defensa Nacional y de Marina, además de otros de primer nivel; mientras que por Estados Unidos estuvo el fiscal general, William Barr, además de otros funcionarios y autoridades consulares, lo que dimensiona la importancia y seriedad del esfuerzo.

Ambas partes coincidieron en que se enfrenta una problemática compleja binacional y habrá cooperación para enfrentarlos.

Antes de esa sesión, Barr se entrevistó con el fiscal mexicano, Alejandro Gertz Manero, para tratar los conflictos que genera el tráfico de armas y de fentanilo.

Además, se informó en varios medios de comunicación, hablaron de la detención del ex secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna.

Los temas predominantes, aparte de la actividad del narcotráfico en ambos territorios, fueron detener el paso de armas y balas de Estados Unidos a México y el trasiego de fentanilo en sentido contrario.

De nuestro lado esas pistolas y fusiles de asalto causan miles de asesinatos, del suyo esa sustancia se convirtió en un problema de salud pública debido a que el consumo de la droga sintética ocasionó ya también miles de fallecimientos.

Si esa cooperación tiene frutos, ambos países verán beneficios. Si eso no ocurre, habrá que analizar, de nuevo y otra vez hasta el cansancio, la conveniencia de estas estrategias binacionales. Después de todo ¿qué más podría salir mal?

***

Martín Orquiz. Periodista en Ciudad Juárez, desde donde ha publicado para el periódico El Fronterizo, El Diario de Juárez, la revista Newsweek y La Verdad. Se ha desempeñado como reportero, coordinador de información y editor. Es comunicólogo por la Universidad Autónoma de Chihuahua y tiene una maestría en periodismo por la Universidad de Texas en El Paso. Recibió el Premio María Moors Cabot 2011 –en equipo con la redacción de El Diario de Juárez–, también es coautor del libro colectivo ‘Tu y yo coincidimos en la noche terrible’.

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