Crónicas de Juárez

Con el fúsil en la mano tomaron Ciudad Juárez y cambiaron la historia

Era el 10 de mayo de 1911. Ese día, tras tres días de combate, el ejército rebelde que comandaban Francisco I. Madero, Pascual Orozco y Francisco Villa lograron tomar la antigua Paso del Norte y poner así fin a la dictadura del general Porfirio Díaz que perduró 31 años en el poder

Juan de Dios Olivas
Apuntes Políticos

Edificios en ruinas que todavía desprendían humo, negocios saqueados, viviendas destruidas y muros perforados por la metralla y cientos de cadáveres de quienes tomaron un bando u otro también formaban parte del panorama desolador en Ciudad Juárez tras aquella histórica batalla que cambió el rumbo del país.

La misma Misión de Guadalupe presentaba daños después de que su torre había sido tomada por horas por los protagonistas de aquella histórica batalla.

Era el 10 de mayo de 1911. Ese día, el ejército rebelde que comandaban Francisco I. Madero, Pascual Orozco y Francisco Villa, así como José de la Luz Blanco y el italiano Giuseppe “Peppino” Garibaldi, tras tres días de combates, lograron tomar la antigua Paso del Norte y poner así fin a la dictadura del general Porfirio Díaz que perduró 31 años en el poder.

Con las armas en las manos, mineros, campesinos, ferrocarrileros, en su mayor parte chihuahuenses y un grupo de extranjeros, habían sitiado la ciudad desde abril de 1911.

Después de tomar la estación de tren Bauche, acamparon al norponiente de la ciudad, al sur del río Bravo, frente a la American Smelting and Refining Company (Asarco) y eligieron como cuartel general una casa rústica a la que llamaron “Casa de Adobe”, en contraste con la Casa Blanca, sede del poder político estadounidense.

Desde ahí, organizados en brigadas, rodearon Juárez mientras sus jefes liderados por Madero –meses atrás candidato a la Presidencia de la República–, negociaban la paz y condiciones favorables a la lucha que emprendieron.

Francisco I. Madero en la Casa de Adobe, en 1911.

El 19 de abril, el Gobierno Federal decide negociar con los rebeldes y empiezan las conferencias de paz que terminarían el 6 de mayo únicamente teniendo como logro la renuncia de Ramón Corral, el vicepresidente de la República, algo que no satisface a los seguidores de Madero.

Por ello, dos días después y sin el consentimiento de Madero –quien todavía consideraba no entablar más enfrentamientos y privilegiar las negociaciones–, Villa y Orozco iniciarían a sangre y fuego la toma de Ciudad Juárez.

Pancho Villa. 1911

“Debemos atacar la plaza, pues si nos retiramos sin intentarlo siquiera, después de tantos días de haber permanecido aquí con ese objeto, la gente va a tacharnos de cobardes. Creo que por dignidad debemos efectuar el ataque hoy mismo”, dijo Villa al general Orozco.

Mientras ambos revolucionarios se encontraban en El Paso, sus tropas iniciaban la batalla y a cada explicación pedida por Madero y a cada orden de cesar el fuego, le explicaban que ya no podían detener el combate, que ya los soldados enardecidos no obedecían.

Paulatinamente, las brigadas rebeldes se fueron uniendo al combate para apoderarse de la plaza defendida por 750 federales.

Al día siguiente, el 9 de mayo, Villa combate con 650 hombres por el sur de la ciudad a lo largo de la vía del ferrocarril, mientras que para evadir el fuego de las ametralladoras y cañones, los maderistas se abren paso entre las casas de adobe utilizando barras de hierro y dinamita.

Mientras unos ocupaban techos y ponían fuera de combate a los tiradores de los federales, otros tumbaban muros y avanzaban.

Al anochecer del segundo día la ciudad estaba prácticamente tomada por los rebeldes.

Por la mañana del 10 de mayo, los federales estaban maltrechos fatigados y sin agua. A las 11:30 horas de ese día, el comandante de la plaza, general Juan Navarro, se rinde.

En esos tres días la ciudad había quedado destruida y en el resto del país el porfirismo se derrumbaba.

El sitio a la ciudad duró semanas, lapso en que los habitantes de El Paso y del mundo entero a través de los periódicos de la época ven la Revolución como si fuera un espectáculo; mientras, el gobierno estadounidense movilizó 20 mil soldados a la frontera amenazando con intervenir de inmediato en el conflicto si acaso alguna bala perdida cruzaba el Río Bravo rumbo al sur.

Tras la epopeya militar, once días después se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez en el exterior de la Aduana (Hoy Museo de la Revolución en la Frontera) que pusieron fin al gobierno del general Díaz. El rumbo histórico del país había cambiado aquí.

Francisco I. Madero. 1911

¡Sufragio Efectivo, No Reelección!

“He esperado pacientemente porque llegue el día en que el pueblo de la República Mexicana esté preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas… creo que finalmente, ese día ha llegado” declara en marzo de 1908, el presidente de México, Porfirio Díaz, al periodista estadounidense James Creelman.

Señala estar dispuesto a dejar el poder y asegura que México está preparado ya para celebrar elecciones sin que se generen revoluciones, asonadas o levantamientos, e incluso que apoyaría la formación de un partido político de oposición.

La entrevista publicada en 47 páginas de la revista Pearson’s, bajo el título de “presidente Díaz, héroe de las Américas”, fue difundida también en diarios de México, lo que desata la efervescencia política con miras a las elecciones de 1910.

Motivado, Madero lanza el libro “La Sucesión Presidencial en 1910. El Partido Democrático”.

Seguido de profesionistas, intelectuales y periodistas independientes funda el Partido Nacional Antirreeleccionista que lo postula como candidato a la Presidencia de México, llevando como fórmula al doctor Francisco Vázquez Gómez.

Sin embargo, es detenido en Monterrey acusado de “ultrajes a la autoridad” y “conato de rebelión”. Después es llevado a la cárcel de San Luis Potosí donde comienza a redactar el Plan de San Luis y convoca a levantarse en armas a partir de las 18:00 horas del 20 de noviembre de ese mismo año.
Al llamado, Chihuahua comenzó a arder incluso antes del día fijado para levantarse en armas.

El 14 de noviembre en Cuchillo Parado, se registra el primer levantamiento con Toribio Ortega al frente, el 19 de noviembre Pascual Orozco con 40 hombres desconoce al gobierno. Al poco tiempo eran cientos quienes los seguían buscando cambiar el rumbo del país con las armas en la mano.

***

(Fuentes: Alan Knight, La Revolución Mexicana; Pancho Villa, Fiedrich Katz; Martín González de la Vara en Breve Historia de Ciudad Juárez y su región; Francisco R. Almada y Armando B. Chávez en Visión Histórica de la Frontera Norte de México; Luis Aboites, en Breve Historia de Chihuahua; www.inehrm.gob.mx; www.sedena.gob.mx)

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