Opinión

La perversidad política de Javier Corral

El gobernador de Chihuahua pretende engañar a la ciudadanía abriendo su participación en la ‘elección’ de los candidatos partidistas, cuando la sociedad lo que exige y reclama es la legitimación ciudadana para denunciar la corrupción y el derecho de participar en los procesos legislativos

Gerardo Cortinas Murra

Los Tribunales Federales han establecido el criterio jurisprudencial en el sentido de que la ‘Exposición de Motivos’ de las iniciativas de ley “no forma parte del cuerpo legal de un ordenamiento y, por ende, carecen de todo valor normativo”.

“De ahí que, el efecto de dicha exposición es, únicamente, orientador y no una condición de su constitucionalidad, ya que, en todo caso, el análisis constitucional de la norma que se realice se basa en sus méritos, frente al texto de la Constitución Federal, con motivo de los cuestionamientos de esa índole que se hagan valer”.

A pesar de tan aberrantes criterios, es perfectamente válido que la sociedad pueda cuestionar la posible incongruencia existente entre la argumentación vertida en la ‘Exposición de Motivos’ y el articulado propuesto; ya que, de no existir congruencia política en la nueva normatividad, la sociedad está en pleno derecho de reclamar –jurídica y política– la inaplicación, o en su caso, exigir la derogación de las normas aprobadas por sus representantes políticos.

Tal es el caso de las falsas y tendenciosas argumentaciones vertidas por el gobernador Javier Corral, (a) ‘El Inútil’, en la ‘Exposición de Motivos’ de las tres iniciativas en materia electoral que, en los próximos días, habrán de aprobar los sumisos diputados locales.

Corral afirma que “en nuestro país y en nuestro estado, la democracia ha perdido parte de su esencia original, pues la hemos reducido, básicamente, a la elección de representantes mediante procesos electorales en donde la participación popular se reduce significativamente a una jornada electoral en la que los ciudadanos ejercen, una sola vez, su voto por candidatos postulados por los partidos, ocasionalmente emergidos de procesos cerrados… sin que los ciudadanos sin membresía hayan incidido en la propuesta de los candidatos por las que van a votar”.

“Los partidos suelen rechazar a miembros capaces y eminentes, que pudieran ser gobernantes lúcidos y responsables, eligiendo a aquellos que, a pesar de su medianía, aspiran a ser candidatos, más que por sus capacidades y aptitudes, por ejercer mecanismos clientelares, dádivas y recompensas dentro del propio partido”.

Corral propone un modelo que permite ampliar la participación ciudadana: las ‘elecciones primarias’ para seleccionar a los candidatos a Gobernador y Presidentes Municipales. Sus características son las siguientes:

a) Abiertas, porque en la elección pueden participar todas las personas inscritas en la Lista Nominal, sean o no miembros afiliados a un partido;

b) Simultáneas, porque se realizarían el mismo día; y

c) Obligatorias, porque solo podrán contender en la elección general, las candidaturas provenientes de partidos o independientes que hayan participado en las elecciones primarias y resultaren ganadores”.

A su parecer, las ‘elecciones primarias’, se convalidan porque el IEE seria quien las organice y califique. Con ello, se obtendrán, entre otros, los siguientes beneficios:

a) Legitima la representación política: La estabilidad democrática depende en buena medida de la credibilidad de sus instituciones, al abrir los procesos de elección se posibilita una mayor legitimidad de los partidos políticos y sus candidatos, fomentando con ello la confianza de la ciudadanía en la política;

b) Amplía cualitativa y cuantitativamente la participación ciudadana: Se traduce en un mecanismo de participación popular que crea adhesión ciudadana al motivar al electorado con una verdadera conciencia y madurez política.

c) Profundiza la democracia al interior de los partidos políticos: Coloca a los partidos políticos en una dinámica democratizadora de sus procesos de selección de candidatos, volviéndolos más competitivos, y por lo tanto, reduciendo el conflicto interno que originan la visiones endógenas.

Miente Corral. La función electoral satisface el principio republicano: legitimar el acceso de los ciudadanos, de manera pacífica y periódica, al poder público. Lo cual, se cumple a través del sufragio popular el día de la jornada electoral.

Ahora bien, el sistema de partidos permite que sean estos entes públicos los que designen a sus propios candidatos, con total independencia de que sean personas “capaces y eminentes, que pudieran ser gobernantes lúcidos y responsables”. ¿Acaso Corral lo es?

‘El Inútil’ pretende engañar –dolosamente– a la ciudadanía haciéndole creer que es permisible que la participación del electorado chihuahuense se ‘extienda’ a la ‘elección’ de los candidatos partidistas. Lo cual, se traduce en una abierta invasión a la autonomía de los partidos para organizar sus propios procesos internos.

No, lo que la sociedad exige y reclama, es el castigo a los funcionarios corruptos e ineptos. Así como la legitimación ciudadana para denunciar la corrupción oficial; y, además, el derecho de participar en los procesos legislativos.

Por mi parte, las impugnaciones electorales en contra de la reforma electoral corralista ya están listas, a la espera de su publicación….

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