Opinión

AMLO, Washington y el controvertido ‘amigou’

La primera salida al extranjero de Andrés Manuel López Obrador es a Washington para entrevistarse con Donald Trump. Una decisión que irrita a algunos críticos de la 4T, flacos de memoria porque los gobiernos que les enriquecieron fueron, esos sí, obsequiosos con Estados Unidos

Por Alberto Najar / @anajarnajar

Andrés Manuel López Obrador es el único presidente en la historia que ha recorrido varias veces todos los municipios del país. Conoce historias, sitios y detalles que muchas veces ni los lugareños saben.

Se puede decir que toda su vida la ha dedicado a viajar, pero sólo en México. Curiosamente a AMLO no le gusta salir del país.

De hecho una historia curiosa sobre el personaje cuenta que cuando era jefe de Gobierno en el entonces Distrito Federal no tenía pasaporte.

La reticencia a los viajes internacionales es una costumbre que mantiene inclusive como presidente de la República. 

A diferencia de otros mandatarios a quienes apenas rendían protesta se les quemaban las habas para salir al extranjero, a López Obrador no le corría prisa.

De hecho su primera salida está programada para el 8 de julio, dos años después de ganar la elección presidencial, el momento en que realmente empezó su gobierno porque Enrique Peña Nieto se hizo a un lado al día siguiente de los comicios.

Como todo lo que hace el destino de su primer viaje desató la rabia de sus adversarios. López Obrador va a Estados Unidos para entrevistarse con Donald Trump.

En la habitual cascada de odio, furia y clasismo que acompaña a los críticos de AMLO aparecieron muchos mensajes que le acusaban de “entreguista”.

Otros aseguran que hará el caldo gordo a Trump, quien se encuentra en plena campaña por su reelección y enfrenta un complicado escenario, con las encuestas en su contra.

Y no falta quien de plano acusa a López Obrador de ser el presidente más obsequioso con un mandatario estadounidense en la historia mexicana.

En este lodo que tanto fascina a los adversarios de la 4T, vale la pena mirar por el retrovisor y recordar algunos pequeños detalles de la historia.

Una de las críticas es que haya elegido a Washington para su primer viaje, pero se olvida que muchos presidentes de México, la mayoría de hecho, han tenido a Estados Unidos como destino de su primera salida al extranjero.

Otra es que la visita de AMLO servirá sólo para la foto y como abono a la estrategia electoral del magnate. Pero quienes lo afirman parecen olvidarse del 31 de agosto de 2016.

Ese día Enrique Peña Nieto recibió a Trump en la residencia oficial de Los Pinos y le dio trato de jefe de Estado a pesar de que el magnate todavía era candidato.

No fueron pocos los que justificaron el encuentro. Fue, dijeron, un ejemplo.

Por esos días muchos de quienes ahora cuestionan el viaje de López Obrador justificaron el encuentro de Peña con el magnate.

Otra historia. En una visita a Washington, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa asistió a una presentación de equipo militar y helicópteros artillados.

Quedó fascinado. “Quiero todos los juguetes” reclamó. Y se los dieron como parte de la Iniciativa Mérida. El impresentable sujeto usó el regalo en su guerra con la que ensangrentó al país.

Otro ejemplo del “patriotismo” que tanto se reclama ocurrió días antes de la Conferencia internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, en marzo de 2002.

Vicente Fox llamó a Fidel Castro, para recomendarle que abandonara el encuentro antes que llegase el presidente de Estados Unidos, George Bush hijo.

Fidel grabó la conversación y la difundió meses después, en el marco de una crisis con México. El incidente fue bautizado por el diario Milenio con la frase “Comes y te vas”.

Y en esta tormenta de odio y desinformación pocos recuerdan a José María Córdova Montoya, el hombre fuerte de Carlos Salinas de Gortari.

El presidente mandó a su alfil para hacer campaña en favor de George Bush padre, quien entonces pretendía reelegirse. El candidato demócrata William Clinton no olvidó el detalle:

Apenas fue elegido se negó a ratificar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, firmado por su antecesor y Carlos Salinas.

En cambio Clinton promovió una nueva ronda de negociaciones que derivó en los Acuerdos Paralelos, en los que México perdió parte de lo ganado y se le obligó a aceptar, por ejemplo, grandes exportaciones de fructuosa de Estados Unidos.

El acuerdo fue un severo golpe a los agricultores mexicanos, y es una de las razones poco conocidas de la epidemia de diabetes que azota a los mexicanos:

La fructuosa es utilizada en decenas de alimentos chatarra, especialmente los refrescos que se consumen por millones de litros en el país.

¿Esto podría definirse como entreguismo? Quizá. Toca responder a los más conocidos críticos de ahora quienes, por cierto, ganaron fama –y mucho dinero- en el período salinista.

Más allá de historias, lo cierto es que la visita a Washington es controvertida.  

Ocurre en el momento en que Trump empieza  a pagar el costo de sus decisiones ante la pandemia de coronavirus.

Estados Unidos no supera la llamada meseta de contagios y muertes, y a pesar de ello el magnate ordenó el reinicio de actividades.

Esto le ha costado popularidad. Según algunas encuestas se encuentra 20 puntos debajo de su rival, el demócrata Joe Biden.

Es muy probable que se recupere, como sucedió hace cuatro años. Pero en esa ocasión era un controvertido candidato antisistema, con el que muchos se identificaron.

Ahora Trump es el sistema. Y para remontar en la contienda echará mano de todos sus recursos.

Es un riesgo para AMLO. La mala imagen se contagia. Pero al mismo tiempo, lo cierto es que el presidente no tiene muchas opciones.

Estados Unidos representa la relación comercial más importante del país, y con un mandatario tan voluble como el magnate más vale tener buena estrategia para cuidarla.

López Obrador lo ha dicho varias veces. Gobernar implica tomar decisiones, a veces no las más populares. Éste es uno de esos casos. 

Al final, para un personaje como el presidente, con décadas cuesta arriba en la política, lo que ahora enfrenta es una más de las muchas tormentas en el horizonte.

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