Opinión

El ‘error metodológico’ de olvidar que somos mexicanos

Creo que serán esos cabos sueltos de la conducta mexicana, nuestro ADN social, lo que difícilmente permitirá que los cálculos científicos se acerquen a lo que será nuestra realidad en el futuro cercano ante el COVID-19

Por Gabriel Álvarez Flores*

La tarde del pasado 2 de julio, el subsecretario López-Gatell argumentó que “contar casos y comparar países con poblaciones diferentes es un error metodológico”. Esto luego de que se mencionara que México ha rebasado el número de muertos de España durante la pandemia. Continuó mencionando que “… obviamente donde hay más población, más personas viviendo, existe la posibilidad de que haya un mayor número de eventos; en este caso, muertes, hospitalizaciones, casos”.

Y es que no hay mentira en su argumento. O mejor dicho, es algo así como una verdad a medias: Es un error metodológico basarse solo en números… si el tipo de análisis que buscamos es uno de carácter “cualitativo”. Esto sería considerando el contexto y las condiciones únicas de cada país, así como él mismo intentó ejemplificar diciendo que hay una diferente cantidad de población.

Según el subsecretario implica que el asunto va por analizar no sólo con números sino también con las condiciones propias de cada país, son los mismos aspectos que él conoce y que ha mencionado en varias ocasiones los que nos ponen en un peor y más crudo escenario en esta pandemia, desde el ángulo que se vea; al día de hoy incluso rebasamos el número de mortandad de Francia por COVID-19. Por un lado, lo entiendo: su trabajo es mantener informada a la población y evitar la psicosis que los malos pronósticos pueden ocasionar. Pero tampoco debemos minimizar la situación o creerla bajo control, pues estamos aún en el pico ascendente, seguimos subiendo en el ranking de países más golpeados por la pandemia, nuestra situación empeora y pinta a que será aún más grave, aunque intentemos tranquilizarnos negándonos a la comparación.

El pensamiento simplista nos dice que, si hay más personas en cierto territorio, es lógico que será mayor el número de infectados y/o fallecidos. Pero si pensamos de esta forma (irónicamente basada sólo en números) ignoramos que existen otros factores asociados a la salud pública a considerar en este caso, asociados al riesgo de contagio.

Antes debemos saber que México tiene casi 3 veces la población de España (47 millones), contando con unos 127 millones de mexicanos, así como México también supera la extensión territorial de España con prácticamente 4 veces su tamaño, pues el primer cuenta con 1.964.375 kilómetros cuadrados mientras el segundo con 505.935 kilómetros cuadrados. Esto hace que España tenga aproximadamente 90 personas en cada km2 de su territorio, mientras México casi unas 70 personas por km2.

En resumen, de lo anterior, aunque tenga menos población, España “amontona” más personas en un menor espacio, tal vez porque gran parte de su territorio es urbano y las distancias entre viviendas son menores, así como se comparten más espacios. ¿No sería por ello más lógico que España tuviera más contagios que México, un país con mucho más espacio, menos aglomeración y mayor distancia entre los hogares? La Ciudad de México es un caso especial por ser una de las ciudades más pobladas del mundo, pero España cuenta con una mayor cantidad de territorio urbanizado (más aglomerado = mayor riesgo de contagio) que México. ¿No sería más lógico que España tuviera más contagios y fallecimientos gracias a las condiciones urbanas que facilitan el contagio? Esto por jalar de uno de los muchos hilos que se pondrían analizar a profundidad.

Concordando con lo que el subsecretario ha repetido innumerables veces, hay factores de salud poblacional que nos permiten saber de antemano que nuestra población será más afectada por la pandemia que la de otros países, debido a nuestra salud deficiente por sedentarismo, diabetes, obesidad, hipertensión y abuso de sustancias. Pero también hay otros factores subestimados que tienen una base psicosocial y cultural, muy presentes en gran parte de la población y que poco se consideran a la hora de los cálculos: ignorancia y despreocupación, rechazo a las normas y protocolos, falta de disciplina y la irresponsabilidad, así como una extrema y negligente prioridad a la convivencia social por sobre todo, incluso la salud.

Creo que serán esos cabos sueltos de la conducta mexicana, nuestro ADN social, lo que difícilmente permitirá que los cálculos científicos se acerquen a lo que será nuestra realidad en el futuro cercano. A cada mes, la estrategia del “vamos bien” y “ya estaba calculado” va perdiendo más efecto en la población, con efectos drásticos en su comportamiento. Lo que por mucho tiempo nos ha hecho populares alrededor del mundo, como nuestra capacidad de “vivir el presente”, ser impredecibles y nuestro amor por la fiesta, hoy parece ser lo que sabotea nuestra propia existencia, con muchos de nosotros sin siquiera enterarse de la gravedad del asunto.

Si llegáramos a romper el récord mundial del tiempo que un país ha estado en el pico de contagio, tal vez será ahí que nos demos cuenta de que la estrategia no está funcionando como debería y que es momento de replantearnos alternativas especialmente pensadas para la compleja sociedad mexicana.

***

*Gabriel Alvarez Flores es estudiante próximo a egresar de la Maestría en Trabajo Social por la UACJ. Su línea de investigación académica aborda el empleo y juventudes, y se interesa por el análisis de políticas públicas y sociales en México.

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