COVID-19

¿Qué dice la organización Mundial de la Salud de los cubrebocas?

Foto: María Fernanda Ruiz / Pie de Página

La renuencia del presidente y algunos funcionarios de primer nivel a usar cubrebocas en las conferencias de prensa ha generado críticas en medios de comunicación. Aquí presentamos los lineamientos establecidos por la OMS sobre el tema, a partir de la evidencia científica disponible hasta hoy

Pie de Página

“No puedo decir esto más claro: las mascarillas por sí solas no te protegen de COVID-19. Las mascarillas no reemplazan la distancia física, lavado de manos y otras medidas. Las mascarillas sólo benefician si son parte de una estrategia integral”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, el pasado 5 de junio.

Ese día, la OMS actualizó sus recomendaciones sobre el uso de cubrebocas en el contexto de la pandemia. El documento sustituyó las orientaciones publicadas por la agencia el pasado 6 de abril, en virtud de nuevos datos científicos acerca de la eficacia del uso de mascarillas.

Dicho documento, de 18 cuartillas, está basado en 80 documentos científicos, y establece nuevas orientaciones en torno al uso “continuo y específico” del cubrebocas para trabajadores de salud y para el público general. Se guía “por el criterio de riesgo”; y también da especificaciones sobre las “mascarillas higiénicas”, es decir, las que no son médicas y que pueden ser de fabricación casera.

La OMS matiza la posición inicial de la agencia sobre la eficiencia de alentar el uso de cubrebocas para evitar la transmisión en personas asintomáticas; pero insiste en que aún no hay evidencia científica concluyente, por lo que acota la recomendación a “situaciones y entornos específicos”, y siempre como parte de un “enfoque integral”.

La transmisión de COVID-19

El documento de la OMS explica que cada día se sabe más del SARS-COV-2, y se ha comprobado que el virus “se transmite principalmente de persona a persona mediante las gotículas respiratorias y el contacto físico”. Eso significa que la transmisión puede darse por contacto directo con personas infectadas o indirectamente por contacto con superficies del entorno inmediato.

También aclara que, “en determinadas circunstancias y lugares donde se practican procedimientos generadores de aerosoles respiratorios, es posible que el virus se transmita vía aérea”.

En la comunidad científica se debate si el virus podría también propagarse mediante aerosoles «aun si éstos no son generados por procedimientos médicos”. Pero, de acuerdo con la evaluación de la OMS “es necesario llevar a cabo investigaciones de buena calidad; en particular ensayos aleatorizados, en diversas situaciones para colmar muchas de las lagunas de conocimiento relativas a los PGA y la transmisión del virus de la COVID-19 por vía aérea”.

En cuanto al tiempo de contagio de una persona sintomática, el organismo explica que es posible detectar ARN vírico en muestras obtenidas semanas después del comienzo de la enfermedad; sin embargo, en los enfermos leves «no se hallaron virus viables» (es decir, que puedan contagiar) después de 8 días días de la aparición de los síntomas.

En el caso de los enfermos graves este periodo puede ser más prolongado, reconoce el documento.

La fase presintomática (el tiempo transcurrido entre el contagio y el inicio de los síntomas) es en promedio de 5 a 6 días, pero puede prolongarse hasta 14. Sin embargo, se ha comprobado que algunas personas pueden dar positivo en la prueba de reacción en cadena de la polimerasa entre 1 y 3 días antes de presentar síntomas. “Al parecer -dice el documento- las personas que presentan síntomas tienen una carga vírica más elevada justo el día o poco antes de presentar síntomas, por comparación con una etapa posterior de la infección”.

En cuanto a las personas asintomáticas, la OMS concluye que: “los datos científicos recabados hasta el momento acerca de la transmisión de casos sin síntomas procede de un número escaso de estudios con muestras pequeñas en los que es posible el sesgo de rememoración”.

Foto: María Fernanda Ruiz

Mascarillas médicas

El documento dedica varias cuartillas a recomendaciones para el uso de mascarillas en el personal médico.

Explica que algunos estudios científicos en torno a la gripe y a otras infecciones por coronavirus en humanos han aportado pruebas de que el uso de mascarilla médica o filtrante (N95) pueden prevenir la propagación de las gotas de saliva infecciosas, pero esto no aplica para el SARS Cov-2. 

“La OMS sigue reuniendo datos de investigación sobre la eficacia del uso de diferentes mascarillas y sus posibles daños, riesgos e inconvenientes”, dice el organismo.

También alerta que el uso de mascarillas médicas en el público general “puede desviar este recurso fundamental de los trabajadores de salud y otros que son quienes más lo necesitan”.

Mascarillas higiénicas

“Al día de hoy, no hay pruebas directas (provenientes de estudios sobre la COVID-19 y en personas sanas de la comunidad) acerca de la eficacia del uso generalizado de mascarilla por personas sanas de la comunidad para prevenir la infección por virus respiratorios, en particular el causante de la COVID-19”, indica el documento en su página 7.

Aunque la agencia reconoce que en muchos países se ha recomendado que el público general use mascarillas, también alerta: “Hasta el momento, el uso generalizado de mascarillas por las personas sanas en la comunidad no se apoya en datos de investigación de buena calidad o directos; y por ello conviene sopesar los posibles riesgos y beneficios”.

Luego matiza su postura, con un párrafo que se ha interpretado como el aval de la OMS al uso masivo y cotidiano de lal cubrebocas:

“Teniendo en cuenta los estudios conocidos en que se evalúa la transmisión presintomática y asintomática, la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países, los valores y preferencias individuales así como la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones, la OMS ha actualizado las orientaciones con miras a aconsejar que, para prevenir la transmisión comunitaria de COVID-19, los gobiernos deberían alentar al público general a que use mascarilla en situaciones y entornos específicos como parte de un enfoque integral para interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2”.

En realidad, la OMS aconseja a las autoridades que, cuando fomenten el uso de mascarillas por el público general, se rijan por un “enfoque de riesgo” centrado en varios criterios: 

1. La finalidad del uso de la mascarilla: que la persona sepa si está usándola para no contagiar a otros o si es para que otros no la contagien. 

 2. El riesgo de exposición al virus debido a las características epidemiológicas y la intensidad del contagio en la población. Es decir, si hay transmisión comunitaria y si no se pueden aplicar otras medidas de contención como el rastreo de contactos, pruebas de laboratorio y aislamiento de los casos. O según la ocupación (por ejemplo, personas que trabajan en contacto estrecho con el público). 

3. La vulnerabilidad de la persona o el grupo (mujeres embarazadas, adultos mayores, etc).

4. Entornos: lugares densamente poblados (por ejemplo, campos de refugiados o cárceles) y donde no es posible guardar una distancia de al menos 1 metro (como el transporte público). 

5. Factibilidad: disponibilidad y costo de las mascarillas, acceso a agua limpia para lavarlas y capacidad de las personas para tolerar los efectos secundarios. 

6. Tipo de mascarilla.

Según estos criterios, la OMS recomienda el uso generalizado de cubrebocas en zonas con alta transmisión y espacios cerrados, donde no haya posibilidad del distanciamiento físico o la localización de contactos, como comercios, reuniones sociales, escuelas, iglesias y espacios multitudinarios. 

El uso de estas mascarillas también se recomienda en el transporte público, autobuses y aviones. Así como en ciertas condiciones de trabajo donde una persona entra en estrecho contacto con otros, como los asistentes sociales, cajeros o meseros. Y en ese mismo tipo de situaciones, la OMS recomienda que la población vulnerable (personas con comorbilidades, adultos mayores o mujeres embarazadas) use mascarillas médicas como medida de protección.

Beneficios y riesgos 

El documento de la OMS enlista una serie de beneficios y riesgos del uso generalizado de cubrebocas: 

Beneficios o ventajas: 

• disminución del riesgo de exposición a personas infectadas antes de que estas presenten síntomas;

• reducción del estigma de las personas que usan mascarillas para no contagiar; o de las personas que atienden enfermos de COVID-19 en entornos que no son clínicos;

• hacer que las personas sientan que pueden contribuir activamente a atajar la propagación del virus;

• recordar a las personas que deben observar otras medidas (por ejemplo, higiene de las manos, no tocarse la nariz ni la boca). Sin embargo, esto puede también producir el efecto contrario; 

• posibles beneficios sociales y económicos. Alentar a la gente a crear sus propias mascarillas de tela puede fomentar los emprendimientos individuales y la integración de la comunidad. 

Riesgos o inconvenientes: 

• contaminación de la mascarilla debido a la manipulación que haga el usuario de ella; sobre todo si el cubrebocas se humedece o ensucia;

• dolor de cabeza o dificultades para respirar, según el tipo de cubrebocas;

• aparición de lesiones cutáneas de la cara, dermatitis irritativa o empeoramiento del acné cuando se usan por muchas horas;

• una falsa sensación de seguridad; lo que puede propiciar bajar otras medidas preventivas que son más relevantes, como el distanciamiento físico y la higiene de las manos. 

• la eliminación incorrecta de los cubrebocas puede aumentar la basura en lugares públicos; el riesgo de contagio de trabajadores de limpian y el peligro ambiental. 

• dificultades de comunicación para los sordos que dependen de la lectura de los labios 

• Inconvenientes o dificultades para llevar la mascarilla. Especialmente para los niños pequeños; las personas con trastornos del desarrollo o mentales; personas mayores con deterioro cognoscitivo; las que padecen asma o problemas respiratorios crónicos; o las que han sufrido traumatismos faciales o recién sometidas a operaciones de la boca o maxilofaciales. También quienes viven en climas cálidos y húmedos.

La OMS recomienda que todas las personas, usen o no cubrebocas:
• Eviten los grupos de personas y los espacios donde la gente se aglomera;
• Guarden una distancia mínima de 1 metro
de las otras personas, especialmente si estas
presentan síntomas respiratorios.

Medidas adicionales

El organismo recomienda a los gobiernos cumplir varias condiciones para promover el uso generalizado de cubrebocas:

• comunicar claramente la finalidad de usarlo. Dónde, cuándo, cómo y qué tipo de mascarilla es conveniente en cada caso. Y que esto es complementos de una serie de medidas, como la higiene de las manos yel distanciamiento físico;

• informar o capacitar a la gente sobre cómo colocárselausarla, quitársela, limpiarla y descartarla; 

• sopesar la viabilidad del uso, considerando el suministro y acceso, la aceptación social y psicológica, así como sus repercusiones conductuales y sociales; 

• seguir reuniendo datos y pruebas científicos sobre la eficacia del uso de mascarilla en entornos que no son asistenciales. Es decir, no dar por hecho que es lo más eficiente.

La última parte del documento está dedicada a una serie de recomendaciones para el uso de mascarillas higiénicas, hechas de telas.

Entre estas recomendaciones destaca no usar telas elásticas (porque se abre el punto y da mayor permeabilidad); usar entre dos y tres capas de tela; cambiarlo si se moja o ensucia; entre otros.

En este link puedes consultar el documento completo

Notas Relacionadas:

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

lo más leido

To Top
Translate »