COVID-19

Aislados del mundo ‘en familia’, las relaciones en el hogar durante la pandemia

Imagen Ilustrativa: Pexels

En cada casa, el confinamiento y las relaciones humanas se han vivido de manera diferente; tres familias nos comparten a qué dificultades se han enfrentado durante este tiempo, pero también qué logros y nuevos aprendizajes han adquirido como parte de la convivencia familiar en el confinamiento

Por Aletse Torres / Zona Docs

‘Nos damos un día festivo a la semana para convivir

“Al pasar tanto tiempo entre nosotros, existen momentos en donde nos estresamos, es cuando preferimos separarnos y calmarnos, sabemos que aún queda tiempo de confinamiento y lo mejor es llevarnos bien” comentó en la entrevista Sinaí Flores, estudiante e integrante de una familia de cinco.

En una casa de la ciudad de Zapopan, Jalisco, vive la familia Pérez Flores, conformada por los padres: Enrique y Carmen; sus tres hijas: Sinaí, Minerva y Hania; y sus tres perros: Mía, Craqui y Manchas. El aislamiento social sacudió tanto su vida familiar como personal, aunque están ya “acostumbrados” a esta rutina, según comenta Sinaí, es como cuando “están de vacaciones, pero con menos salidas”.

Tanto Sinaí como su mamá Carmen, piensan que el confinamiento les ha funcionado para unirse, conocerse y mejorar la relación entre ellos. Carmen comenta que para pasar el tiempo juntos y romper la monotonía del día, hacen uso de los juegos de mesa, ven películas, series y en palabras de Carmen:

“Dedicamos un día festivo para convivir, pero en este nos arreglamos y preparamos comidas que nos gusten a todos”.

Las salidas que más llegan a añorar son las de los fines de semana, en las que se escapaban de la ciudad para dirigirse a los pueblos natales de sus padres e ir con sus abuelos, pese a esto, han sabido sobrellevarlo porque son conscientes de que el confinamiento es por su seguridad y de la de sus seres queridos. Y claro, como en “cualquier familia” dice, han existido desacuerdos en los que “pierden la cabeza”; sin embargo, saben que, separándose un momento, “enfriándose” y hablando, pueden llegar a una solución.

‘Tenemos momentos donde ni nos vemos, eso ayuda

Desde hace 7 años Silvia y Manuel son pareja y desde hace tres viven juntos; antes del encierro, narran, compartían algunos momentos de su vida, sin embargo, su rutina ha cambiado drásticamente.

Antes pasaban al día juntos, cerca de unas 16 horas, pero ahora todo el día lo pasan junto a su pareja.

“No es malo, pero sabemos que no es necesario estar pegados todo el tiempo”, afirma Silva. El confinamiento lo sobrellevan con pequeños breaks que se dan, al momento de trabajar, algunas comidas y, en ocasiones, cada uno se queda en un piso y se dejan de ver por horas, esto hace que “se vean con gusto”, afirma.

Las noches románticas que programaban para salir de la monotonía hoy se ven bastante lejos; y si bien, echan de menos esos instantes, han logrado reemplazarlos con cenas, películas y noches de juegos de mesa. Silvia comenta que existe una mejoría en su relación, se han hecho más fuertes ante los problemas:

“Estar juntos todo el día, nos ha enseñado a valorarnos, pero, además, aprendemos que cada uno tiene su vida, lo necesario de nuestro propio tiempo”.

‘Disfruto de mi soledad

“Mi rutina es simple: me levanto, desayuno, limpio, me baño, saco a mi perro, horas de ocio, como y me duermo, cada día es lo mismo” narró Cinthya Torres, profesora de preescolar que ha pasado el confinamiento en su casa junto a su amigo perruno.

El aislamiento para esta profesora ha transcurrido de diferente manera, hasta junio estuvo trabajando con sus dos grupos de preescolar, sin embargo, con el cierre de ciclos escolares, ahora pasa los días consigo misma y su perro “Manchas”.

La relación con sus seres queridos se ha mantenido “bien”, afirma, pero la mayoría del tiempo son llamadas telefónicas, mensajes y videollamadas, la única excepción es cuando visita a sus padres para darles el “mandado”. En esas ocasiones aprovecha la oportunidad y desde fuera de la casa les cuenta un poco de su semana, esto, dice; es como “un respiro” de sus cuatro paredes.

“Estoy acostumbrada a la soledad, pero no me malentiendas, disfruto estar conmigo misma, aprovecho mi casa, aunque existen momentos que deseo salir, esos bajones que creo que todos tenemos”.

Lo que más extraña de su vida antes del confinamiento es ver a su familia, para ella estos cuatro meses significaron sacrificar días importantes para no arriesgar a nadie, días como el de la madre o el padre; a la par, señala, el trabajo en las aulas es otra cosa que añora:

“En el momento que veía esos videos donde los niños estaban sorprendidos porque pudieron realizarlo desde casa, me tocaban el corazón, ellos me llenaban de energía”.

También extraña las salidas espontáneas con los amigos y dice que no es el mismo “cotorreo” por medio de un aparato electrónico, como ha tenido que comunicarse con ellas y ellos durante este tiempo.

Pese a la soledad, este momento lo ha aprovechado para mejorar su relación más importante: consigo misma. Los viejos hábitos han vuelto, cómo meditar, la lectura, las siestas vespertinas y los juegos con su mascota. El confinamiento, además, afirma, le ha funcionado para valorar a quienes están a su alrededor y todo aquello que antes quizá, daba por hecho:

“He aprendido a valorar a la familia, a los amigos, el tiempo, los momentos que hoy se ven fugaces. Obviamente también a tener una limpieza más profunda. Pero más que nada, aprendí a cuidarme a mí misma; antes vivía llena de estrés, y ahora se darme mis tiempos, dejar las cosas tranquilas, vivir el ahora y darme cuenta que es momento de aprovecharla”.

***

Este trabajo fue publicado originalmente en Zona Docs que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

Notas Relacionadas:

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

lo más leido

To Top
Translate »