Opinión

Armando Cabada: ¿un cadáver político?

El propio Cabada ha propiciado que la “marca independiente” se haya desgastado en ese municipio fronterizo, al grado de que su candidatura a gobernador es tan solo un sueño guajiro

Por Gerardo Cortinas Murra

En los comicios locales del 2016, a pesar de los candados ‘AntiBronco’ plasmados en la Constitución local, fuimos testigos del ‘boom’ de los candidatos independientes. Armando Cabada y Alfredo Lozoya obtuvieron, holgadamente, el triunfo electoral y los candidatos perdedores lograron colocar, cuando menos, a un regidor independiente.

Sin embargo, como lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, el ‘tsunami’ electoral de Morena en el 2018, ‘arrasó’ con los candidatos partidistas e independientes; con excepción de Armando y Alfredo, quienes lograron la reelección municipal.

A finales del año 2019, Cabada impulsó la agrupación ‘Colectivo Ciudadano’ como una nueva forma de hacer política. En el evento de presentación, se expresaron los motivos que dieron origen a esta nueva ‘agrupación ciudadana’, entre ellos, “el fracaso del sistema político y la responsabilidad del PRI y del PAN, en el ascenso al poder de Morena”.

Asimismo, se dijo que “los partidos políticos han dejado de representar a la ciudadanía… y se han convertido en estrategias de acceso al poder mediante un pragmatismo feroz; y que, inclusive, se han convertido en franquicias de negocios familiares”.

Ante la evidente falta de repetitividad política, Cabada afirmó que “hay que darle un papel protagónico a la sociedad para impulsar desde la sociedad nuevas formas de participación en los temas políticos, sociales y de gobierno… (Por ello) hoy estamos ante el nacimiento de un movimiento social que realmente abandera los pensamientos de la sociedad chihuahuense…”

Por desgracia, para este grupo de chihuahuenses diversas circunstancias sanitarias y legislativas harán casi imposible que ciudadanos chihuahuenses puedan obtener el registro como candidatos independientes en los comicios locales del 2021. Y quienes lo logren, de antemano, mi reconocimiento y respeto.

En primer lugar, deben mencionarse los efectos negativos provocados por la pandemia del COVID-19, ya que anuló la convivencia social y política. Durante meses, las medidas sanitarias proscribieron, de facto, las diversas reuniones programadas por estos futuros actores electorales. De tal manera que, al día de hoy, como dice el dicho popular: solo en su casa los han de conocer.

Por otra parte, la indolencia que caracteriza a Armando Cabada dejó en un total ‘estado de indefensión’ política a los personajes chihuahuenses que conforman (o conformaban) el ‘Colectivo Ciudadano’; ya que, a través de esta ‘agrupación ciudadana’ esperaban tener una mayor proyección en la sociedad chihuahuense; o cuando menos, entre los vecinos de sus respectivos municipios. 

De igual manera, la miopía política de Cabada fue incapaz de avizorar la urgencia de exigirle al Congreso Local que derogara los candados ‘AntiBronco’ que siguen plasmados en la Constitución del Estado; así como las correspondientes reformas a la Ley Electoral, que les garantizara a los candidatos independientes contender en mayores condiciones de igualdad.

De manera magistral, nuestro amigo y colega Luis Froylan Castañeda, define el perfil político de Armando Cabada, en los términos siguientes:

 “El edil juarito es un compendio de lo que no debe hacerse en política, teniendo todo para competir está terminando en un fantasma soso, una figura insípida atrapada en redecillas de intrigas y malquerencias de sus propios colaboradores”. “En su sangre no corre el deseo de poder, quiere tenerlo, pero no está dispuesto a sacrificarse ni sabe cómo hacerlo. Es un político de plastilina al que le llegó la Presidencia Municipal como caída del cielo”. “Su falta de pasión lo puso en brazos de asesores indignos y dejó en ellos las responsabilidad del trabajo político que le correspondía hacer personalmente… se perdió en su inexperiencia y en la mezquina perversidad de los suyos”.

Así las cosas, al igual que el expresidente panista, Jesús Alfredo ‘El Güero’ Delgado, la candidatura a gobernador de Armando Cabada es tan solo un sueño guajiro. Y si acaso decide postularse a un cargo de elección popular, deberá considerar que sea una elección cuyo ámbito territorial esté dentro del Municipio de Juárez (diputado local o federal).

En efecto, el propio Armando ha propiciado que la “marca independiente” se haya desgastado en ese municipio fronterizo; tal y como acontece con el gobernador independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez (a) ‘El Bronco’.

Más aún, cuando el INE se ha convertido en el verdugo de los candidatos independientes al avalar la homologación del plazo de las precampañas de candidatos partidistas con el plazo de la recolección del apoyo ciudadano.

En otras palabras, los precandidatos podrían ganar la contienda interna de su partido, inclusive, a través de Internet; en cambio, a los ‘aspirantes’ independientes les resultara complicado –y en ciertos casos imposible– recabar las firmas de apoyo (en escasos 12 días), cumpliendo la medida sanitaria de la sana distancia.

A mi parecer, si Armando Cabada aún conserva un poco de sensatez y cordura, debería de reconsiderar cualquier posible candidatura; evitando así, un mayor repudio ciudadano.

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