Opinión

Presupuesto electoral perverso

El financiamiento público de los partidos políticos y de los gastos de campaña del conjunto de candidaturas independientes para el 2021, asciende a 7 mil 226 millones de pesos… un insulto para los mexicanos

Por Gerardo Cortinas Murra

El Consejo General del INE solicitará para el año 2021 la aprobación de un presupuesto superior a los 20 mil millones de pesos ($20’000,000,000.00); es decir, una cifra con 10 ceros; de los cuales solo 8 mil millones de pesos serán destinados para cubrir los gastos del proceso electoral federal.

Para el consejero electoral Ciro Murayama, presidente de la Comisión Temporal de Presupuesto, “no se está pidiendo más de lo necesario… Tenemos la convicción de que se trata de un presupuesto que atiende las obligaciones constitucionales del INE… es un presupuesto para que México refrende su gran pacto democrático”.

Recordemos que el presupuesto electoral, incluye tres rubros: los gastos del propio INE, los gastos del proceso electoral federal y el financiamiento público de los partidos políticos nacionales.

El proyecto del financiamiento público de los partidos políticos nacionales y de gastos de campaña del conjunto de candidaturas independientes para el 2021, asciende –en números redondos– a 7 mil 226 millones de pesos ($7’226,000.000.00); cantidad que representa un incremento del 37.9% del monto otorgado este año.

En el caso de que el INE otorgue el registro a nuevos partidos políticos nacionales, esta cantidad no será incrementada, ya que el monto total del financiamiento se repartirá entre el total de los institutos nacionales que tengan registro al inicio del proceso electoral federal.

Al día de hoy, la fórmula aritmética mediante la cual se fija el monto total del financiamiento púbico ordinario de los partidos políticos nacionales, plasmada en la Constitución Federal, constituye un insulto para los mexicanos, dada cuenta que dicho financiamiento se incrementa, día con día, con el simple registro en el Padrón electoral de miles de jóvenes mexicanos que cumplen 18 años.

Al respecto, el consejero presidente del INE, afirma que “el INE únicamente aplica la fórmula dispuesta en el artículo 41 constitucional. El Instituto no puede hacer interpretaciones sobre la fórmula y menos aún hacer consideraciones para modificar el monto de las prerrogativas que por disposición constitucional se deben entregar cada año a los partidos políticos, el cual en 2021 incluye recursos para eventuales candidaturas independientes”.

Para Lorenzo Córdova “si bien el financiamiento público a los partidos políticos se ha considerado como uno de los factores que más ha contribuido a la equidad en las elecciones del país, está pendiente una discusión pública sobre la racionalización o no de los recursos que México invierte en la política”.

“Racionalizar o no dicho financiamiento representa claramente una asignatura o un pendiente de la discusión pública y, en particular, de la discusión legislativa, la cual, sin duda, debe realizarse con altura de miras, con una visión de Estado que esté exenta de revanchas, es decir, que piense en el fortalecimiento de nuestra democracia y del sistema de partidos antes que nada”.

Al respecto, desde años atrás, he sido insistente en denunciar la perversidad de los partidos políticos. Les bastó plasmar en el Pacto Federal una fórmula aritmética para que -de manera automática- el financiamiento público ordinario federal se incremente año con año con tan solo realizar una sencilla operación aritmética: multiplicar el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral federal por el 65 por ciento del valor diario de la UMA.

Sin embargo, el ahorro que conlleva la reducción del financiamiento público es lo de menos, toda vez que el reproche ciudadano no es tanto por el impúdico derroche de recursos públicos de estos entes políticos; sino más bien, por la ausencia total de representatividad política; en otras palabras, los partidos políticos no son, en forma alguna, genuinos representantes de la sociedad.

Para el catedrático Jorge K. Bernal, las cuestiones más conflictivas de otorgar financiamiento público a los partidos políticos deriva de su evidente desvinculación con la sociedad.  Lo que ha generado no solo la burocratización de estos entes de interés público; sino también, los ha convertido en partidos ‘rémoras’ por su descarada sumisión ante el gobernante en turno.

Para que los lectores de La Verdad de Juárez tengan pleno conocimiento de las estratosféricas cantidades de dinero que serán entregadas el próximo año a los partidos políticos nacionales, en el cuadro siguiente se precisa el rubro y el monto del financiamiento público 2021:

A estos infames montos de financiamiento público, hay que sumarle el financiamiento público estatal que reciben los partidos políticos nacionales en cada entidad federativa.

En una próxima colaboración, daré a conocer como las dirigencias nacionales ‘triangulan’ los financiamientos locales, con la abierta y descarada complicidad de las Oples.

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