Juárez

Omisiones e intereses traban la justicia: maestra violentada por docentes universitarios

A casi año y medio de sufrir una violación tumultuaria por cuatro profesores, la docente reclama que su caso siga en impunidad, así como de la cancelación de sus clases en la universidad y que tres de sus agresores sigan prófugos

Rocío Gallegos / La Verdad

Ciudad Juárez – Nada ha sido fácil desde la madrugada de aquel 4 de mayo del 2019, dice la maestra universitaria que hace casi año y medio denunció a cuatro profesores de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) por violación tumultuaria. Tres de ellos están prófugos y uno detenido, vinculado a proceso penal.

Ha sido un tiempo bastante caótico con todo lo que vino después, afirma la mujer, cuya identidad se mantiene bajo resguardo.

Desde la violación que asegura sufrió durante una fiesta, en un domicilio particular donde vivían dos de los maestros acusados, su vida ha sido muy difícil. No ha sido fácil enfrentar a una parte de la sociedad que no le cree, dice, y al mismo tiempo encarar el retiro de la representación legal de Casa Amiga –organización defensora de las mujeres que llevó su caso hasta el 25 de septiembre de 2019–, la demora del proceso penal contra el único detenido, sufrir el despido de la universidad, y mantener su exigencia de justicia.

“Es como si todos quisieran cansarme y si me canso, pero no me voy a detener” advierte.

Ha sido muy difícil, al principio estaba enojada, indignada por lo que pasó, añade, ahora “siento que estoy retomando mi vida… y no voy a dejar el caso, hasta tener justicia”.

La noche de la agresión

La maestra relata que todo cambió tras la violación que ocurrió en una fiesta de profesores que daban clases en el Instituto de Ingeniería y Tecnología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), a la que acudió la noche del 3 de mayo, invitada por una amiga que identifica como Monserrat.

Era en un lugar que no conocía, pero se sentía en confianza porque estaba con su amiga y entre profesores universitarios: Arturo, Roberto, Alejandro, Israel y Geovani.  

Recuerda que Monserrat la invitó a la fiesta, ahí se hizo una carne asada, comieron, les ofrecieron bebidas alcohólicas e hicieron un juego. Se hizo de madrugada y ella se sentía aturdida. Buscó a su amiga. Ella estaba en una habitación, acostada en la cama, llorando y Arturo la consolaba. Relata que fue hasta ahí, pero Israel fue tras ella, llevó más alcohol, le pedía que bebiera, “luego me llevó al pasillo y ahí es donde comenzó todo”.

La mañana del 7 de mayo, acompañada por personal de Casa Amiga – organización defensora de los derechos de la mujer–, acudió a la Fiscalía General del Estado de Chihuahua en la Zona Norte a denunciar a los maestros por la violación tumultuaria.

El 3 de agosto, uno de los cuatro acusados por la catedrática universitaria fue detenido por la Policía Municipal. Se le ubicó al momento de un arresto por una falta administrativa. El hombre contaba con una orden de aprehensión girada el 23 de mayo por violación agravada, se informó. La autoridad lo identificó como Geovani Esaú G.S.

El 10 de agosto del 2019 un Tribunal de Control acreditó que la maestra fue víctima de violación tumultuaria y vinculó a proceso al detenido. Desde entonces, el hombre ha tratado sin éxito obtener su libertad a través de amparos, actualmente tiene pendiente un nuevo juicio de amparo programado para el próximo 4 de noviembre.

Para la víctima, todo eso son argucias de la defensa del Geovani para atrasar aún más el proceso penal, que además ya se demoró por la pandemia del COVID-19, por las omisiones de la autoridad investigadora y los intereses de grupos involucrados en el caso.

La audiencia intermedia de su proceso se programó de manera virtual para el 31 de agosto, pero justo en su arranque se informó su suspensión y su reprogramación para el 11 de septiembre; sin embargo, ese día la volvieron a cancelar, “hasta que se resuelva el amparo que solicitó el detenido”.

Todo va lento, dice, por lo menos uno de los agresores está en la cárcel, espero que luego de la próxima audiencia vayan cayendo los demás violadores.

La filtración, la revictimización

La fuerza para continuar se la han dado sus padres, amigos cercanos, personas y grupos que se han involucrado para ayudarle, comenta. También la recibe de su fe.

Ha sido intenso y agotador su proceso, narra, sobre todo por lo que vino después de denunciar su violación ante el Ministerio Público. La información de la carpeta de investigación se filtró a El Diario, donde se sacó todo y puso en alerta a los acusados, además de manejar una columna donde “me atacaban a mí”.

Debido a esas circunstancias interpuso quejas contra la Fiscalía General de Chihuahua y contra el periódico por la filtración y manejo de información de una investigación en proceso, un caso que sigue sin concluir.

Considera que la divulgación de esos datos desató muchos comentarios en su contra y el juicio de la sociedad que la culpó. Asegura que hasta su abogada, de Casa Amiga, en una ocasión le lanzó: “maestra a usted nadie la obligó a ir a esa fiesta, nadie la obligó a tomar, será que le metieron esas ideas en la cabeza y usted cree que la violaron”.

Ante ese comentario y el desempeño que mostró su defensa en distintos momentos, comenta que ella consultó a otros abogados de la Ciudad de México para tener claridad en los procesos que encabezaba su representación jurídica. Pero esto no fue bien recibido por la agrupación que hasta le recriminó por conceder una entrevista periodística donde habló de su violación.

“Porqué iba a quedarme callada, porqué aguantar si es mi reputación, es mi vida”, afirma.

En medio del proceso judicial, dice que el 25 de septiembre de 2019 Casa Amiga le anunció que se retiraba de la representación jurídica, por lo que dejaron de coadyuvar en su caso.  Consultada sobre esta situación, la agrupación respondió a La Verdad que se reserva dar información, porque no dan detalles de los casos que llevan o llevaron por respeto a la confidencialidad y datos sensibles de las víctimas que acompañan.

La maestra cuenta ahora con abogados privados.

En este contexto, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez le canceló su contrato de prestación de servicios para dar clases como lo venía haciendo desde el 2017. Intentaron darla de baja como docente desde el semestre de agosto-diciembre de 2019, con el argumento de que iba a empezar un doctorado con beca Conacyt y eso le impedía trabajar, lo cual es falso por lo que recuperó sus clases, pero su despido se concretó en enero de este año.

Debido a esta situación la maestra interpuso también una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos contra la universidad, ante quien la institución respondió que la contratación de servicios profesionales esta sujeta a sus necesidades y posibilidades, y en este caso no ha requerido los servicios de la quejosa.

“Curiosamente tengo este problema y dicen que ya no necesitan de mis servicios” señala.

Todo esto que ha vivido le da coraje, dice, pero no se arrepiente del camino recorrido en busca de justicia. Su inconformidad la planteó también ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a quien pidió investigar la actuación del personal de la Fiscalía estatal.

“Es muy feo ver a una sociedad como esta y más en esta ciudad donde siguen pasando estas cosas tan horribles y siguen violando mujeres, y siguen matando mujeres y siguen burlándose de nosotras” afirma.  

Por ello, agrega, no dejo su caso y seguirá adelante, porque no quiere que su violación quede impune.

laverdadjz@gmail.com

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