Opinión

De casitas voladoras, el Sí por México y los partidos fantasma

En el show político de esta semana aparecen casas de campaña que levitan, mascaradas de movimientos sociales de empresarios resentidos y la ausencia fantasmal de los partidos. Una nueva temporada del teatro en que se ha convertido el debate electoral en México. Momento para recordar: “Ya sé que no aplauden”

Alberto Najar
Twitter: @anajarnajar

Primer acto: 

Una racha de viento hace levitar a unas casas de campaña del campamento que desde hace semanas mantiene el Frente Nacional Anti AMLO (FRENAAA), en el Zócalo de Ciudad de México.

El grupo ultraderechista exige la renuncia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Por eso instalaron decenas de tiendas frente a Palacio Nacional.

Desde el inicio el movimiento ha sido criticado porque, en realidad, son pocos los que permanecen en el plantón. Quizá los empleados de los dueños de las carpillas. Así ha sido desde el 23 de septiembre, cuando llegaron.

Tal vez por eso cuando sopló el viento traicionero fueron insuficientes las manos para contener su levitación. Las casas de campaña flotaron, libres por unos segundos.

No todo es malo. A partir de ese momento nadie podrá negar que FRENAAA toma vuelo. 

Segundo acto:

Por los días en que Gilberto Lozano, líder visible de FRENAAA parecía demostrar que su movimiento tiene altura de miras, apareció un nuevo actor en el escenario.

Se trata de la organización Sí por México, que en su primer acto jura que no es un movimiento de una sola persona, “ni de dos, ni de tres, hoy somos al menos 100 organizaciones las que estamos respaldando el SÍ”.

¿Y a qué dicen SÍ? A las causas de la ciudadanía, al diálogo, unidad, el derecho a pensar diferente, el combate a la corrupción, un México justo y, sobre todo, enfatizan, “a escucharnos unos a otros, sobre todo a otras”.

Una lista de membretes acompaña el primer comunicado del movimiento, que se publica después que el presidente Andrés Manuel López Obrador les mencionó este miércoles en su conferencia de prensa matutina.

AMLO dijo que detrás del telón se encuentran el empresario Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Los dos activos opositores de la Cuarta Transformación, el movimiento político del presidente. Pero no está claro si en verdad ellos son los productores de este acto.

La Coparmex, por ejemplo, no aparece en los créditos de la escena. Pero sí firman organizaciones como Magna coalición de líderes provida, Panda político, Productos Las choicenses, El cambio está en ti, Organización policial del Estado de México…

Tercer acto:

¿Y los partidos políticos?, se preguntan en gayola. Sepa. 

Marko Cortés, presidente del Partido Acción Nacional (PAN), se ha concentrado las últimas semanas en concretar una alianza con lo que queda del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El objetivo es crear frentes electorales en los estados donde habrá comicios para elegir gobernador en 2021. Michoacán está en primera fila.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), creado por López Obrador, vive una nueva batalla de su añeja historia tribal. 

Su historia es sorprendente: nació como partido político en 2014. Un año después obtuvo el 8% de los votos a nivel nacional, y puso en aprietos a la poderosa maquinaria electoral del Estado de México.

La cuna del Grupo Atlacomulco, la cofradía del entonces presidente Enrique Peña Nieto.

En 2018 ganó la presidencia de la República. Cuatro años para convertirse en gobierno. Y dos para hacerse pedazos. Hasta ahora no ha logrado elegir a su presidente. 

La decisión se conoce este sábado, cuando se divulgue el resultado de la encuesta que aplica el Instituto Nacional Electoral. Pero no hay garantía de que los perdedores acepten el resultado.

Los tambores de guerra amenizan el escenario.

Y finalmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha vuelto muy popular… en los spots de radio.

Mensajes donde su presidente, Alejandro Moreno Cárdenas, repite que han cambiado, que aman a México y que son el único partido que puede terminar con el desorden del país.

En la escena final aparece el espíritu de Sí por México. En su carta de presentación aseguran, al gobierno y a los partidos políticos, “que SÍ somos la diferencia entre ganar y perder unas elecciones”.

Y amenazan: “Vamos a retar a los partidos políticos para que adopten la propuesta de la ciudadanía y se ganen nuestro voto”.

En el teatro clásico existe una enseñanza, la mirada de una realidad social que sólo de esa manera se puede contar.

Y en el arranque del año electoral 2020-2021 el mensaje se acerca al eventual desplazamiento de los partidos, los políticos, las leyes e instituciones electorales por una suerte de revancha.

El momento en que los patrones se hartan de los empleados y deciden tomar manos a la obra. Porque ellos sí saben cómo hacerlo. 

Y porque su dinero les ha costado sostener un teatro cada vez más vacío, las butacas empolvadas y los ujieres aburridos.

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