Opinión

Dos perdidas

Es fácil tener un trabajo donde no se hace nada por el municipio, pero sí se cobra lo que se podría utilizar en becas, salud, vía pública, parques… El punto es que con el dinero público está viviendo gente que por vidas no hace lo que se le paga por hacer

Por Hernán Ortiz

Primera parte
1 de 2

1ª. Una muerte.

Vi el mensaje de que Víctor Valencia de los Santos Solicitaba donadores de sangre recuperados del COVID. Claro que lo compartí con la esperanza de que alguien donara.

La última vez que vi a Víctor fue cuando ocho representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil renunciamos al Consejo Municipal de Desarrollo Social y Participación Ciudadana por que no estaba (ni está) sirviendo para algo, le invertimos años.

Él llegó como Secretario Técnico del municipio con la intención de dirigir la reunión. Recuerdo que esa vez me llamó clandestinamente un empleado de la Dirección de Desarrollo Social, me avisó que pensaban hacer algo para expulsarme del Consejo por incómodo. Le dije que no se preocupara, pensé que de todas maneras el Consejo no estaba sirviendo de mucho, o mejor dicho, de nada. Además, seguí pensando, vamos a renunciar… antes de que me corran.

En cuestiones para promover una vida digna para todos y todas, para hacer más eficiente el gasto público o para exigir respeto a los Derechos Humanos, Víctor Valencia, nunca fue un aliado. ¿Era entonces el enemigo? Todavía no lo sé. Hay gente que simplemente está del otro lado, no merecen odio, no el mío, pero tampoco admiración ni respeto. Amabilidad siempre, pero esa no se gana, se ofrece.

¿Qué recuerdo de él?

Recuerdo sus posturas antiaborto, a favor de San Jerónimo, promovió siempre la innecesaria expansión de la ciudad, elevando mucho el costo de atenderla. El tiempo que le dedicó a un proyecto de manejo de aguas pluviales… que ya existía, pero ignoró. Su papel como representante del gobernador, inútil, en los tiempos de mayor violencia en la Juárez que después fue nombrado Secretario de Seguridad Pública Estatal con nulos resultados.

El asunto es que compartí el anuncio de que necesitaba sangre. Porque tal vez fue el enemigo, definitivamente no era amigo, pero no por eso se le debe desear morir de una enfermedad, a nadie se lo deseo.

Me enteré de que hubo mucha gente esperando poder donarle sangre… eso es bueno, ojalá se haya podido compartir a otras personas que lo necesitaran. De nada sirvió la buena voluntad de los donantes, Víctor Murió.

Cuestioné en Redes Sociales, ¿qué había hecho de bueno? Yo no recordaba nada. Alguien sugería que había formado a su hijo para que trabajara como Director de Atención Ciudadana en el Sur Oriente de la Ciudad. Sospecho que más que un Siervo de la Nación será un vividor más de los recursos públicos. Un Noble que vive del tributo de los súbditos.

Un amigo me regañó severamente por el poco tacto de cuestionar la labor de Víctor cuando recién había muerto. Aceptó su regaño, tal vez sí he sido insensible, pero es que no le encuentro más sentido a su ser más que haber vivido de los recursos públicos. Si lees esto (amigo que me regañaste), no me estoy defendiendo, acepto el regaño, sólo comparto mi sentir.

¿Sería insensible para la familia? Familia que también vivió de los recursos públicos.

La relación de los mexicanos con la muerte es muy rara. Le hacemos altares y calaveras el día de muertos para luego llorarle y olvidar sus posibles lecciones, tenemos poca y mala memoria. A menos que el muerto sea víctima de un acto violento, entonces sí se le indaga para ver qué hizo. Si es muerto, seguro vendía droga, si es muerta habrá sido medio putilla, ¿pa qué se junta con esa gente?

Tal vez mi amigo que me regañó tiene otro punto a su favor, ¿ya pa qué? Deberíamos cuestionar a los que quedan vivos, evaluar el trabajo de Víctor Valencia de Atención Ciudadana del Sur Oriente. ¿cuáles son las condiciones del Sur Oriente de la Ciudad?

Tal vez deberíamos cuestionar a Cruz Pérez Cuellar, ¿qué ha hecho en tantos años de vivir de recurso público para que ahora quiera ser gobernador? O al director del Instituto Municipal del Deporte, sobre si la empresa de su familia ha crecido por los contratos de obra pública elaboradas con una calidad paupérrima. Cabada dice que fue la falta de trabajo de anteriores administraciones lo que genera tanto bache, pero no dice que son las empresas de los Ibarra quienes pavimentaban y bacheaban.

Podríamos cuestionar a Miguel Ángel Mendoza si los 20 millones 122 mil 500 pesos del Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez se están invirtiendo de manera adecuada, más allá de promocionar la “i” como si fuera la marca de un “partido” independiente.

¿Por qué cuestionarlo? Bueno, veamos un ejemplo: en el municipio de Jiménez existe una Casa de la Cultura, que tiene un presupuesto de un millón 374 mil 964 pesos con 82 centavos. Con eso, para el día de muertos presenta un vídeo de excelente música tradicional, gran producción en vestuario, maquillaje, edición, efectos, montaje y magníficas voces.  Aquí puedes verlo.

El Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez, presentó vídeos de artistas que demuestran un trabajo dedicado y hermoso. Pero en la inversión en la producción no parece muy interesada. Vale la pena comparar el vídeo de Jiménez con cualquiera del Festival Tradiciones de Vida y Muerte que realizó el Instituto que está bajo la dirección de Miguel Ángel Mendoza. Aquí una de las presentaciones. Comparar y una conclusión en cuánto al dinero invertido o gastado y el resultado obtenido lo puedes ver aquí.

Podríamos preguntar a Intra, la empresa que opera el Vivebus. Les dieron, camiones, infraestructura y hasta usuarios, aun así, hacen mal las cosas y no dan buen servicio.

O le preguntamos a los de la Feria Expo que siempre encontraban financiamiento para el evento y en ganancia no reportaba nada para Juárez. ¿Tan aburrida es la ciudad que necesitamos la Feria para Diversión?

Es fácil hacer negocios si no es tu dinero el que inviertes.

Es fácil tener un trabajo donde no se hace nada por el municipio, pero sí se cobra lo que se podría utilizar en becas, salud, vía pública, parques… Víctor lo hizo por décadas, por tanto tiempo que aprovechó sus relaciones para heredar ese privilegio de vivir del recurso público.

El punto es, con el dinero público está viviendo gente que por vidas no hace lo que se le paga por hacer.

No me opongo al buen sueldo de un funcionario. Lo que me parece un abuso es que no presente resultados. Si no pude, no pasa nada, que alguien más tomé su lugar. Pero gente que vive saltando de puesto en puesto, de partido en partido, de interés en interés y sirve de poco al municipio, pero sí saca provecho de Juárez… Eso es mantener una nobleza, algo que no existe en nuestro país, o no debería pues.

No, no le deseo mal a nadie, no le deseo la muerte a nadie, pero tampoco puedo dolerme de la muerte de un noble. Me parecen abusivos cuando veo que vivimos en un mundo tan desigual.

Eso me lleva a la segunda pérdida.

Me han robado mi bicicleta de adentro de mi casa.

Pero les cuento después para no hacer el texto largo.

Notas Relacionadas:

1 Comment

1 Comment

  1. Pingback: Dos perdidas (2 de 2) - La Verdad Juárez

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

lo más leido

To Top
Translate »