COVID-19

En pandemia, brote de robos pega a escuelas

Daños provocados por ladrones en la Primaria Francisco González Bocanegra. Fotografía: Cortesía

Los planteles escolares son saqueados, alertan directivos y padres de familia; al menos 50 han interpuesto denuncias ante la Fiscalía desde marzo cuando la actividad en las aulas se suspendió por el coronavirus

Karen Cano / La Verdad

Cerradas, sin ningún tipo de actividad, con escasa vigilancia por parte de autoridades de seguridad y educativas, permanecen en la ciudad alrededor de 960 escuelas de preescolar, primaria y secundaria durante la pandemia por COVID-19; de estas, al menos 50 han sido víctimas de robo.

Autoridades del gremio y madres de familia coinciden que la pandemia ha conjugado dos factores que propician el saqueo de los planteles: la falta de vigilancia y la precariedad económica que alienta este delito.

“Los chiquillos están todos emocionados y desesperados por regresar a la escuela, pero ahora que regresen la van a encontrar vacía”, comenta Rita Chacón, cuya hija estudia en la Primaria Francisco González Bocanegra, ubicada en Riberas del Bravo etapa 9.

Este plantel reporta haber sido robado en múltiples ocasiones durante la pandemia, por las cuales, se han interpuesto 6 denuncias ante la fiscalía en lo que va del año.

“En una semana nos pegaron 3 veces, primero metiéndose por lado, luego por el otro. Todavía hace unos días llegaron y se llevaron los cascarones de los aires, el puro cuadro vacío, porque las bombas y los motores fueron lo primero que se llevaron, la primera semana de abril; ya ni dije nada, ¿Para qué?”, dice la directora de este plantel, María Elizabeth Nieto Sánchez.

Judith Soto Moreno, subsecretaria de Educación en la Zona Norte, informa que, del 25 de marzo al 20 de noviembre – periodo sin actividad escolar por el coronavirus–, se tenía el registro de unas 50 escuelas robadas. Sin embargo, información dada a conocer por parte de la Fiscalía General del Estado en la Zona Norte, indica que, desde enero, la cifra de escuelas robadas es de 90.

“Han sido robos de lo que siempre es atractivo, computadoras, cables, cañones, sistemas de sonido, en algunas también se han dañado sistemas de alarmas y cámaras de seguridad”, dice Soto Moreno.

“Lo que es el primer cuadro de la ciudad, es donde menos afectaciones ha habido, las más afectadas son suroriente, área Las Torres, y avenida Jilotepec (avenida Manuel J Clouthier), son las que más, para el primer cuando de la ciudad, el centro y el área de Anapra, nos ha ido un poco mejor”, dice la subsecretaria de Educación.

En el caso de la Escuela Primaria Hortensia Solís, ubicada sobre la calle Fresa en el fraccionamiento Pie del Granjero, la mayor afectación fue el robo del cableado eléctrico en todas las instalaciones del plantel, cuenta Elizabeth Mireles, madre de familia que reside desde hace más de 30 años en el sector.

Fotografía: Karen Cano

El pasado 14 de octubre se enteró, por un mensaje de Whatsapp, que este plantel donde su hija estudia el sexto grado había sido robado por la madrugada.

“Yo al menos no había sabido antes que robaran esa escuela, que ha estado desde siempre, de hecho, aquí es un lugar tranquilo, pero yo creo que ahora por la pandemia aprovecharon”, comenta.

Como miembro de la mesa directiva fue de las primeras personas en enterarse del atraco en la primaria, y le pareció prudente informar la situación en el grupo de madres de familia del Jardín de Niños Amalia C. de Castillo de Ledón, ubicado justo al lado de la primeria, en dónde además estudia su otro hijo en tercer grado.

Este segundo plantel fue igualmente asaltada apenas dos días después; y aunque la advertencia sobre lo ocurrido movilizó a las maestras, quienes acudieron a llevarse algunas cosas para protegerlas, no hubo tiempo para organizarse y poder dar otra ronda para llevárselo todo, el 16 de octubre, el trabajador manual encontró una ventana forzada y dio aviso a las autoridades.

De acuerdo con testimonios de las mismas madres, se llevaron hasta las toallas húmedas con las que limpian las manos de niños y niñas después de hacer manualidades; así como tres motores de aire acondicionado que se acababan de instalar, impresoras viejas, material administrativo y didáctico, e incluso gel antibacterial y café que se tenía ahí para el personal docente.

“Es bien triste porque eran cosas que hemos juntado nosotros. En la primaria apenas con esta mesa directiva se han estado logrando varias cosas, porque el gobierno la tiene un poco olvidada. Incluso la tuvimos que ‘bautizar’, ni siquiera tenía el nombre, los padres y madres nos organizamos para pintárselo en la entrada y poner el tejaban que tiene como sombra”, relata Elizabeth.

A su vez, Rita dice que, pese a que lo han solicitado en diversas ocasiones a través de la escuela, nunca se ha visto una patrulla dando algún rondín por el sector.

“Tenemos mucho coraje, porque lo poco que se tiene es para los niños, lo conseguimos para que puedan estudiar cómodos y seguros, si regresan el siguiente ciclo van a volver a tomar clases en el patio, porque adentro de las aulas no se aguanta el calor y apenas los habíamos conseguido”, dice.

Y aunque en ese plantel se cuenta con el Programa Nacional de Convivencia, que se encarga de ayudar a crear redes de vigilancia entre vecinos y personal de estos recintos, no es suficiente, aseguran las entrevistadas.

“El protocolo es así: Uno se da cuenta que robaron la escuela; le hablamos a Marisa Cardona, la encargada del Programa Nacional de Convivencia; ella habla a Fiscalía; viene un fiscal a hacer un reporte de lo que se llevaron y nos hace recomendaciones que no sirven para nada”, explica la maestra Nieto Sánchez.

Aunque se establecen comités de padres y madres de familia, las escuelas no cuentan con nadie que este enfocado a su protección.

“Sería la figura de un velador la que podría cuidar las instalaciones, pero es muy difícil. Hay que tenerle una vivienda para que duerma adentro, hay que tenerle seguridad social lo cual le es imposible a la sociedad de padres proporcionar, y además implica mucho riesgo, pues exponen la vida ante una agresión por parte de quien se metiera robar”, comenta la maestra.

Lo anterior, debido a que oficialmente no se reconoce la figura de velador o vigilante en planteles escolares por parte del estado, ni se ofrecen plazas para dicho puesto. Son raras las escuelas que cuentan con alguno, asegura.

En las instalaciones del plantel de la escuela Francisco González Bocanegra, que funciona en el turno vespertino y del que Nieto Sánchez es la directora; también se encuentra la Primaria Jaime Nunó, que opera en el turno matutino; y la escuela de modalidad semi-escolarizada de primaria y secundaria llamada Miguel Hidalgo, por las noches.

En total, brinda servicios a alrededor de mil 500 estudiantes, quienes serán los afectados porque encontrar su escuela saqueada, al momento de que las autoridades de salud permitan el retorno de la actividad académica presencial. 

Debido a la pandemia, autoridades de salud adelantaron las vacaciones de Semana Santa para el 20 de marzo de este año, y al concluirlas, a nivel nacional se optó por que se retornara con educación a distancia, debido a los altos índice de contagio de COVID-19. Esa modalidad permaneció con el cambio de ciclo escolar, tras las vacaciones de verano.

Actualmente, aunque en algunas zonas del país ya se habla de un regreso presencial a las aulas, en el estado no se ha mencionada nada al respecto, y el semáforo epidemiológico mantiene la actividad académica suspendida hasta nuevo aviso.

“Es que ya son 8 meses de que las escuelas se encuentran solas, ya es demasiado tiempo (..) Nadie las está vigilando, y no hay un interés real por parte las autoridades educativas de protegerlas”, considera la maestra Nieto.

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