En El País

Jalisco: trabajadoras organizadas enfrentan abusos de las maquilas

Cuando supieron que las empresas para las que trabajan en Jalisco planeaban suspender la aportación del Fondo de Ahorro ante la contingencia sanitaria por COVID-19, el rumor se esparció por Sanmina, Jaibil, Flex, Usi Sur, Continental, en todas sus sedes. Las trabajadoras tenían que organizarse para cuidar sus derechos

Por Jade Ramírez-Cuevas / Perimetral

JALISCO.- Cayeron los mensajes para alertarse. Ya antes, que no hubieran parado las maquiladoras del corredor industrial en El Salto y Periférico sur, cuando el gobierno estatal adelantó el confinamiento, fue una señal de que las violaciones a sus derechos laborales vendrían en cascada.

Peor cuando circuló la advertencia de Sanmina de México S.A. de C.V., una empresa que ensambla cables y arneses para la industria de las telecomunicaciones y cuya producción total es para el mercado de Estados Unidos, la Coalición de Extrabajadoras y Trabajadores de la Industria Electrónica Nacional (Cetien), alertó que eso implicaba que dejarían de pagar prestaciones.

Cetien es una agrupación que defiende y promueve derechos laborales, y concientiza sobre los abusos de empleadores.

Lleva 13 años constituida como una alternativa de asesoría y acompañamiento de casos y continuamente pone de cabeza a las empresas maquiladoras en Guadalajara; no nada más ayuda a sacar cálculos en las liquidaciones, también ha visibilizado el acoso y hostigamiento sexual de las empleadas de la maquila.

Cuando desfilan o marchan, las trabajadoras lo hacen ocultando su rostro, pues son blanco de ataques. Exponen el cuerpo e incluso han recibido represalias por defender los derechos dentro de las empresas en las que trabajan. 

Conocen desde adentro el sistema de abusos y lo han expuesto incluso ante el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, en su paso por Guadalajara, en 2015.

Amapola López es la vocera de la Coalición. En entrevista, cuenta que además de no mantener la sana distancia en “línea” de producción, en estos meses se les multiplicaron las llamadas de asesoría y apoyo, sobre todo cuando de los rumores pasaron a memorándums que advertían de crisis financieras que obligaban a recortes.

La organización comenzó a llevar el cálculo de daños: primero los casos positivos de COVID-19, después los que comenzaron a presentarse en las fábricas y después de los que ya no se volvieron a ver. También, las liquidaciones irregulares. 

«La verdad incrementó (la demanda de asesoría). De por sí hay una sistematización de violación de los derechos laborales de esta industria desde antes de la pandemia, pero con la pandemia se volvió muy agudo porque sí, bajaron su producción», cuenta.

«Las empresas realmente tienen mucha gente, no se puede llevar a cabo la sana distancia y hay áreas donde todavía la gente está muy junta: las entradas y salidas, checador, comedores, baños. Las empresas decían que habían tomado las medidas, pero no era suficientes».

En una primera etapa, cuenta la vocera de la agrupación, los descansos eran para las personas más vulnerables. Pero después modificaron las dinámicas poniendo en riesgo a las mujeres, al cambiarles de turno y modificar rutas de transporte. Eso obligaba a cientos de trabajadoras a caminar de madrugada a su domicilio.

«Las empresas violaron derechos respaldándose en la pandemia, lo que menos querían hacer es perder sus ganancias, porque si estaban perdiendo, pero lo estaban pagando los trabajadores y trabajadoras, la mayoría son mujeres en este sector. Entonces, les empezaron a quitar prestaciones lo más que podían», narra la vocera.

Antes de entrar a los meses críticos de la pandemia en Jalisco, de mayo a septiembre, se supo que 30 por ciento de las trabajadoras de una planta de Jaibil -también maquiladora de electrónicos- fue despedida.

Directivos de la empresa se negaron a responder preguntas de PERIMETRAL. Tampoco hay respuestas en su sitio web: no se explica el protocolo que siguieron, si aplicaron pruebas o dónde se da la primera atención sanitaria.

Un memorándum insensible

Cetien ayudó al grupo de técnicos, supervisores e ingenieros a una acción concreta: correr el rumor de inconformidad para, literalmente, animarse a exigir que no se suspendiera el derecho laboral del Fondo de Ahorro.

El memorándum al que tuvimos acceso revela que, en contra de la Ley Federal del Trabajo, a trabajadores y empleados de la maquila se les canceló el Fondo de Ahorro varios meses.

«En Samina, les decían que, como ganaban un poquito más, tenían que pagar lo de los operadores de producción que estaban en sus cosas, por ser grupo vulnerable. En el Fondo de ahorro la empresa pone el 50 por ciento para al final cuando se los dan a fin de año, que es cuando se los dan. Los hacían firmar a fuerza, con la amenaza de despedirlas. Y pues a las trabajadoras si les daba miedo quedase sin trabajo, con la pandemia y la situación tan incierta»

Aunque suena fácil exigir un derecho ya ganado, lo que una trabajadora o empleado se juega al articularse con otras personas es, literalmente, la permanencia. En el caso de Sanmina, cuando vieron las primeras juntas de celdas o líneas de producción, comenzaron a despedir quienes tenían una marca en su historial por faltar o llegar tarde.

Los motivos reales de las empresas que pararon

La vocera de la Coalición que edita el periódico Voz Obrera explica la natural disyuntiva para aceptar los atropellos.

«Lo que nosotros decíamos es que no eran esenciales, como alegaban las empresas. Hay diferentes líneas de producción y se amparaban en que hacían telecomunicaciones y productos médicos. Pero las empresas, las naves tan grandes, muchas líneas de producción no eran realmente de productos esenciales, algunas cuantas sí, pero las empresas realmente no pararon nada, aunque no fueran esenciales, a menos que no tuvieran ya pedidos», explica la vocera.

«Es decir, se paraba porque no tenían los componentes chinos, porque en China sí paró, y no tenían componentes o porque el cliente se fuera, pero porque protegieran al personal, no lo hicieron. A las de Samina les dieron una carta por si las detenían que decía que ellas trabajaban telecomunicaciones y productos esenciales, y las trabajadoras decían pues sí, yo estoy trabajando en hacer microhondas».

Las empresas no fueron transparentes respecto a la pérdida financiera por la pandemia; incluso advertían que contaban con el respaldo de la Secretaría del Trabajo y Prevención Social  y la Secretaría de Economía. 

Como pasó con el caso de la empresa de calzado Stfemary, durante 9 meses de pandemia, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje ha sido, por lo menos, omisa.

Open Door, el último recurso de la clase trabajadora

Públicamente y en lo local, directivos de la industria maquiladora, mantienen relaciones que les permite limpiar su nombre. No por nada Jalisco es un paraíso para la inversión extranjera y, sobre El Salto y Juanacatlán, donde está el corredor de mayor volumen como mayor responsable de la contaminación del río Santiago, la cuenca de Latinoamérica más contaminada. Pero cuando los reclamos suben o escalan a lo máximo de la corporación, se prenden los semáforos en rojo. 

Aunque Jaibil paró meses después de iniciada la pandemia, los demás continuaron con el argumento de ser una actividad esencial.

Para el toque de queda que decretó en abril el gobernador Enrique Alfaro por el que nadie que no justificara su tránsito esencial no podía andar en las calles, las oficinas de Recursos Humanos en la industria electrónica se prepararon falseando información.

Ampola López nos contó la segunda acción directa de empleadas y trabajadoras:

«Hay otra acción que se llama Open Door, que es mandar la queja a los directivos pero a nivel global. La empresa dice que si sabían que estaba pasando y que iba a revisar el caso. Cuando empezaron a ver los compañeros que si se podía, lo empezaron a meter más y sí se regresaron el Fondo de Ahorro, pero a todos».

Con esa pequeña victoria, las trabajadoras saben que es posible dar la batalla, aun en las condiciones adversas que provoca la pandemia. Pero es una lucha de todos los días. Cetien ayuda haciendo los cálculos para definir si una liquidación es o no justa, o está en los márgenes de los derechos, tomando en cuenta cinco elementos: el salario actualizado, la antigüedad, las vacaciones, el aguinaldo y la prima vacacional. Como cada caso es distinto, lo que la coalición hace es organizar talleres y volantear folletos informativos.

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Este trabajo fue realizado por el equipo de PERIMETRAL con el apoyo de:

Aquí puedes consultar la pubicación original.

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