Juárez

Se busca a Jesús Gil, desapareció en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

El hombre salió de su casa en El Paso, Texas, una llamada alertó sobre su presunto secuestro, su camioneta se localizó allá, pero sus documentos fueron encontrados en un lote baldío de Ciudad Juárez. Lleva nueve meses desaparecido y ninguna autoridad en ambos lados de la frontera ha aportado datos sobre su posible ubicación.

Gabriela Minjáres / La Verdad

Ciudad Juárez – Han pasado nueve meses desde que Diana Rosales vio salir a su esposo de su casa en El Paso, Texas, sin que a la fecha sepa algo de su paradero a pesar de que autoridades de Estados Unidos y México investigan su desaparición.

La última noticia que tuvo del padre de sus dos hijas fue que había sido secuestrado presuntamente en México y pedían un rescate de 5 mil dólares. Después ya no supo nada, solo que el vehículo que tripulaba se encontró en El Paso y recientemente localizaron sus documentos en Ciudad Juárez.

Jesús Gil, un hombre de 33 años nacido en Estados Unidos, desapareció el 18 de marzo en la frontera de El Paso-Ciudad Juárez, pero ninguna autoridad que investiga el secuestro ha aportado datos sobre el lugar exacto dónde desapareció y mucho menos saben sobre su posible ubicación.

Al contrario, se queja Diana, las autoridades de los dos países han sido omisas en la búsqueda de su esposo, porque mientras en El Paso la han tratado como si estuviera loca o fuera la responsable, en Ciudad Juárez cree que no lo buscan vivo y solo esperan encontrar sus restos.

“Hemos esperado mucho tiempo sin hacer nada porque teníamos miedo que los secuestradores le fueran a hacer algo, pero ya es mucho esperar, ya son muchos meses, quiero que se conozca su caso, que la gente vea su foto para ver si lo vieron o lo han visto, tal vez todavía sigue vivo”, dice Rosales en entrevista telefónica.

Y es que después de esperar en vano durante meses alguna noticia de parte del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) o de la Fiscalía de Distrito Zona Norte, donde presentó la denuncia por el secuestro, hace unos días una persona localizó en Ciudad Juárez los documentos que Jesús llevaba en su cartera, lo que dio una esperanza a su familia sobre su localización.

La licencia de conducir, el seguro social y una identificación de un familiar de Jesús se encontraron en un terreno baldío ubicado en el suroriente de Ciudad Juárez, por la colonia Tierra Nueva, a casi siete kilómetros del puente internacional Zaragoza, por donde habitualmente cruzaba cuando venía a México de compras.

El hallazgo, detalla la esposa de Jesús, se dio después de que una persona los encontró en octubre y desde entonces los empezó a publicar en páginas de Facebook donde se reportan documentos extraviados, aunque no fue sino hasta finales de noviembre cuando una conocida de la familia los identificó y avisó a sus seres queridos.

Sin embargo, después de reportar a la Fiscalía el hallazgo y recuperación de los documentos, les informaron que buscarían algún indicio en la zona donde fueron localizados, sin que a la fecha les hayan reportado algún dato, solo que siguen con la investigación.

La Fiscalía de Distrito Zona Norte, con sede en Ciudad Juárez, dio a conocer que tiene registradas10 denuncias de secuestros de enero a noviembre de este año, de las cuales dos corresponden al mes de marzo, cuando desapareció Jesús.

Datos de la versión pública del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, elaborado por la Secretaría de Gobernación, indican que en esta ciudad fronteriza hay 888 personas desaparecidas y no localizadas. La cifra corresponde a un periodo de 56 años que va desde el 15 de marzo de 1964 al 28 de diciembre de 2020.

La desaparición

El miércoles 18 de marzo era un día normal para la familia Gil Rosales. Mientras Diana hacía un examen por internet para terminar su carrera como maestra, Jesús salió de la casa sin avisarle a dónde iba.

“Solo me dijo: ahí vengo; me dio un beso y se fue; eran como las dos de la tarde”, recuerda Diana.

Tres horas después le habló su suegro para avisarle que Jesús había sido secuestrado, que un hombre le llamó aparentemente desde Ciudad Juárez para pedirle un rescate de 5 mil dólares.

“Me dijo que le llamaron de un número mexicano, que le pidieron el dinero y que logró hablar con Chuy, que le dijo: papá, papá, tú sabes qué hacer, por favor sácame de esto porque me van a matar. Después como que mi esposo se despidió, le dijo que me cuidara mucho a mí y a las niñas, que nos dijera que nos quería mucho y le quitaron el teléfono, ya no lo dejaron hablar, solo le dijeron a mi suegro que le daban hasta las ocho de la noche para entregar el dinero y le colgaron”, narra.

Poco después de las ocho de la noche, como lo establecieron los captores, llamaron de nueva cuenta al papá de Jesús para preguntar por el dinero, el cual no habían logrado reunir, por lo que la familia pidió más tiempo, al menos hasta el sábado para completar la cantidad solicitada, pero les colgaron y ya no se volvieron a comunicar.

Aunque temerosos de poner en riesgo a Jesús, la familia decidió denunciar lo ocurrido primero ante la Policía de El Paso, donde asegura que la trataron como si estuviera loca al sugerirle que quizá no se trataba de un secuestro, sino que “a lo mejor andaba por ahí”.

Por lo que prefirió recurrir al FBI, donde al principio los guiaron para negociar el rescate en caso de que volvieran a marcar el sábado, que fue el plazo solicitado por la familia.

Después, acudió a la Fiscalía para pedir su intervención debido a que presumían que Jesús se encontraba retenido en Ciudad Juárez.

“Pero llegó el sábado y ya no nos marcaron, ya no volvimos a saber nada, la última vez que escuchamos la voz de Chuy y de ellos fue el miércoles, cuando se lo llevaron, después ya no volvimos a saber nada”, agrega Diana.

La investigación

De acuerdo con Diana, el FBI les informó que no lograron identificar la última ubicación de Jesús a través del celular porque estaba desactivada la aplicación que permite la localización del equipo y después lo apagaron; aparentemente ocurrió lo mismo con el teléfono del que marcaron.

“No pudieron dar con nada. Después, nos entrevistaron a todos, fueron a la casa de todos en la familia y nos preguntaban cosas básicas, que a qué se dedicaba, cómo era, pero como que empezaron a dudar de mí, como si le hubiera hecho algo, y empezaron a interrogar a los vecinos por ese lado”, dice.

Sin embargo, como la casa cuenta con cámaras de seguridad vieron que Chuy salió de manera normal y por su propio pie, por lo que después la investigación giró en torno a sus amistades y conocidos, por lo que ubicaron a todos con los que habló el día que desapareció, aunque al final tampoco lograron obtener pistas para dar con su paradero.

Después de tres semanas de indagatorias, agentes del FBI le avisaron que habían realizado todos los interrogatorios y no habían encontrado información novedosa, por lo que sería a través de una página de internet como la mantendrían actualizada sobre el caso.

Desde entonces solo encontraron el vehículo en el que ese día se trasladaba Chuy. Le dijeron que lo habían localizado cerca del puente Zaragoza, aunque Diana asegura que los documentos que le entregaron dicen otra cosa, que estaba frente al edificio Federal que se localiza en El Paso, por el centro de esa ciudad.

“Me dijeron que Chuy cruzó caminando a Ciudad Juárez por el puente Zaragoza, porque fue por ahí donde recogieron el carro y lo vieron en las cámaras. Pero cuando vi el papel que me mandaron para recuperar el carro ahí dice que estaba en la calle San Antonio, enfrente del edificio Federal. Cuando les dije esto me dijeron que no era información relevante para el caso, pero siento que a lo mejor ya no quieren hacer mucho porque dicen que está en México y quieren que ellos lo busquen”.

En la Fiscalía les informaron que pidieron al FBI el video en el que supuestamente se ve a Jesús mientras cruza el puente para ingresar a México, pero las autoridades estadounidenses les respondieron que no tienen la certeza de que sea él, solo que es una persona que se le parece mucho.

Con estos datos que les causaron incertidumbre, la familia empezó a dudar si Chuy se encontraba en Juárez o no, por lo que fueron pocas las acciones de búsqueda que realizaron en la ciudad; comentan que solo fueron a los hospitales y pidieron a la Fiscalía generar una pesquisa para actuar por su cuenta porque sienten que nadie lo está buscando.

Además, agrega Diana, por la emergencia sanitaria provocada por el COVID la búsqueda se ha complicado y el caso se encuentra sin avances que le permitan saber al menos dónde y cómo desapareció.

“Es muy complicado localizar a los agentes en la oficina para pedirles información y cuando los encontramos solo nos dicen que la situación está muy difícil, que a los cuerpos que están llegando no les pueden hacer el ADN porque todo está muy lento por lo del COVID, entonces me doy cuenta que no están haciendo nada, que no están investigando, que no lo están buscando vivo, que lo están esperando muerto”, dice.

Clama ayuda de la comunidad

Ante la falta de respuestas de las autoridades que investigan la desaparición de su esposo, Diana pide la ayuda de la comunidad de Juárez y El Paso para tratar de dar con su paradero.

Nacido en El Paso, pero criado en la ciudad de Chihuahua, Jesús Gil es descrito por su esposa como una persona feliz y tranquila, muy amigable y sin enemigos porque siempre se mantiene ajeno a cualquier conflicto.

Chuy trabajaba como comerciante en un negocio familiar, en un puesto de raspas y antojitos que operan desde hace más de 17 años en Sunland Park, Nuevo México. Por ello, una o dos veces por semana cruzaba a Ciudad Juárez para comprar mercancía en los mercados y dulcerías que se localizan en el centro.

El cruce a México lo hacía de manera regular por el puente internacional Zaragoza, donde un amigo lo esperaba y lo trasladaba al centro para hacer las compras.

El día que desapareció tenía puesto una playera tipo polo blanca con rayas azules, pantalón de mezclilla azul, chamarra negra y tenis negros con blanco. Mide 1.80 metros y pesa unos 90 kilos, usa barba y como seña particular destaca un lunar rojo en la mejilla izquierda.

Diana pide la colaboración de la gente, pues asegura que la desaparición de su esposo es una situación que no es normal, porque siempre ha sido un hombre dedicado a su familia y cuando salía de casa, aunque fuera de compras, se mantenía en constante comunicación.

“Estoy muy desesperada porque el tiempo ha pasado y no puedo creer que las autoridades no hagan nada, ni en Estados Unidos ni en México, es un ser humano y no están tratando de ayudarnos, solo hablan de que si llega a aparecer el cuerpo, que si encuentran el cuerpo, pero no los veo que estén buscando o sepan algo de él, así que si alguien lo vio, lo llega a ver o saben algo del caso que nos digan por favor, ¡ayúdenos!”, pide.

Indica que las personas que tengan alguna información para encontrarlo pueden escribir al correo electrónico [email protected] o en esta página de Facebook, cuentas que creó específicamente para este propósito.

O bien, se pueden comunicar a los números telefónicos proporcionados por las autoridades, en México al 911 o al 089 para denuncia anónima.

[email protected]

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