Juárez

Sobreviven casi 800 niños y niñas del trabajo en la calle

Acompañados o solos, los menores de edad se mantienen en la vía pública, donde realizan alguna actividad para recibir ingresos para subsistir

Texto: Karen Cano / Fotografías: Rey R. Jauregui
La Verdad

Ciudad Juárez – Son cerca de las 4 de la tarde. Afuera del Hospital Santa María, en la colonia Ciudad Moderna, un niño sin compañía irrumpe en la calle. Entre las personas, pide una moneda a quien logra acercarse.

Mide alrededor de un metro con 30 centímetros, viste un suéter café de tela desgastada, un pantalón de mezclilla y tenis negros. Renguea de la pierna izquierda, y mantiene los ojos entrecerrados como si no pudiera abrirlos.

“¿Dónde está tu mamá? Se le cuestiona, pero desvía la mirada, y su cara de tez morena se mantiene imperturbable, como si no hubiera escuchado nada; su mano está firme en el aire, esperando la moneda que ha pedido.

“Y ¿tu papá?”, se le insiste, pero su expresión no cambia. Su boca, cerrada y sucia, no expresa siquiera una mueca. Como ve que no dan moneda se acerca más a su interlocutor y repite su petición haciendo ademanes con la mano, ya sin hablar. Cuando la recibe, corre.

“Lo he visto apenas unas dos veces, la verdad no sé de dónde es”, comenta un vendedor de comida colocado en la calle al exterior del nosocomio.

Como ese niño, en Ciudad Juárez hay al menos 793 menores de edad que trabajan o se mantienen en la vía pública junto a acompañantes de adultos que realizan alguna actividad para recibir ingresos, para subsistir.

Así lo exponen los datos del Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores y en Situación de Calle, recopilados en la Radiografía del Trabajo Infantil y Adolescente en Ciudad Juárez dada a conocer por el DIF municipal, a través de su unidad de investigación.

Durante 2018, este programa identificó a mil 21 personas en edades infantiles o adolescentes trabajando o como acompañantes de adultos, entonces, el 62 por ciento eran hombres y el 38, mujeres.

Para el 2019, detectaron que la cifra disminuyó a 793, y del total de estos menores, el 64 por ciento eran varones y el 33, mujeres.

La edad promedio de los niños es de 8 años, y la edad promedio de las niñas es de 10, se desprende del documento.

“Es un problema que tiene más de 30 años, y aun lo que se está haciendo no ha dado un resultado efectivo, continuamos con niñas y niños en situación de calle”, considera Gilberto Solís, coordinador de dicho programa.

El informe indica que más de la mitad de las niñas, niños y adolescentes detectados en esta comunidad fronteriza, cuenta solo con escolaridad primaria, completa o incompleta.

“La escolaridad de niñas, niños y adolescentes trabajadores y en situación de calle deja entrever la situación laboral de sus padres, madres o tutores y la necesidad de esta población por desempeñar alguna actividad en los cruceros para sobrevivir, indica Solís.

El principal porcentaje de los infantes en condiciones de calle se concentra en aquellas personas que todavía no están en edad escolar y que acompañan a adultos con un 21 por ciento, se explica.

Un 40 por ciento del total de esta población en las calles se encuentran con alguno de sus padres o familiares; de los que andan solos, un 28 por ciento se dedica a la venta y un 15 por ciento a la mendicidad; el resto realiza otras labores como “tapa baches”, repartir volantes o limpiar vidrios.

Alejandro Polo Navarro, integrante del equipo colaboró en el informe, añade que la mamá es la principal persona que se hace acompañar por sus hijos o hijas, así se identifica en el 58 por ciento de los casos detectados en el 2019.

Por otra parte, de los 793 casos, el 45 por ciento pertenecen a algún grupo étnico, principalmente Rarámuri y después aparecen otros como los Mixtecos o Mazahuas.

Fernando Aguilar Carranza, encargado del análisis espacial de los datos, expone que los menores suelen concentrarse en áreas de la ciudad de carácter comercial con mucho flujo peatonal y vehicular.

Densidad en zonas receptoras de niñas, niños y adolescentes trabajadores y en situación de calle en 2019. Mapa: DIF Ciudad Juárez

“La más importante es el Centro Histórico, ahí tenemos el corredor peatonal de la 16 de Septiembre, y el puente internacional Paso del Norte” dice.

“Esta zona se caracteriza por tener muchos negocios y atracciones, por todo eso esta zona es muy importante y ahí acuden muchos niños, niñas y adolescentes en busca de ingreso económico”, añade.

A esta área, se le suma la que está cerca del cruce del eje vial Juan Gabriel y el bulevar Zaragoza, en el poniente; pero también otra en el suroriente, cerca de las avenidas Manuel Talamás Camandari y Libamiento Independencia, así como el sector del puente internacional Córdoba Américas, explica.

Por otro lado, se destacó que la mayoría de estos niños, niñas y adolescentes, viven en el norponiente, que incluye parte del Centro Histórico, y colonias como la Chaveña, la Obrera, Vicente Guerrero, y otras.

Otras grandes concentraciones expulsoras de esta población son en las áreas del bulevar Zaragoza, con colonias como la División del Norte, Pánfilo Natera, 16 de Septiembre, Ladrilleras y Caleros.

Gilberto Solís expone que estas zonas están muy relacionadas entre sí, por la cercanía a los lugares adonde los menores buscan trabajar o acompañar a sus padres, madres o tutores.

“Los cruceros a donde se ha expandido la ciudad es adonde se acercan niñas y niños a limpiar vidrios o vender agua, son cruceros de nueva creación” dice.

“Hay una relación de lo que se puede obtener económicamente, y también depende del tipo de población, al sur de la ciudad no hay población de grupos étnicos, estos están más enfocados en cruceros de alto flujo y puentes internacionales, en la zona norte”, señala.

En los lugares donde hay industria y la mayor concentración de escuelas, no se detectaron casos, dice.

***

La permanencia de niños, niñas y adolescentes en las calles es una señal de que las políticas públicas encaminadas a erradicar el trabajo infantil no han funcionado, por lo que Solís considera que es importante replantearse nuevas maneras de combatir la problemática, y especialmente, visibilizarla.

“Es muy importante trabajar en que la política, además de proteger derechos, crea espacios de cuidado para estas madres que llevan a sus hijos a los cruceros, porque cerca del 40 por ciento son acompañadas de sus madres y padres” menciona.

“Necesitamos crear políticas que flexibilicen los horarios de trabajo para que las mamás puedan tener oportunidad en otros empleos”, apunta.

De la misma forma, indica, es necesario crear políticas públicas de integración laboral para las comunidades indígenas, de manera que tengan opciones de trabajo que no les orillen a ver en este tipo de actividades económicas como la única forma de obtener ingresos y que no arriesgue a sus hijos.

“Debemos tener conciencia de que el hecho de que la población infantil esté en las calles, como acompañante o trabajando por su cuenta, vulnera –directa o indirectamente– algunos de sus derechos básicos”, se indica.

Niñas, niños y adolescentes se vuelven potenciales víctimas de abusos al encontrarse en esta situación de calle, se concluye el informe.

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